Lo imposible parece cada vez más posible
Foto: La Liga

En el fútbol existen los milagros, y se ha demostrado en miles de ocasiones. Hace dos semanas todo el mundo daba por muerta a la Real B, pero esto es fútbol, y aquí puede pasar cualquier cosa. Era una tarde bonita de fútbol en un campazo como es el Carlos Tartiere. Buena hora, buen tiempo, y lo más importante, ambiente de fútbol.

Parecía el escenario idóneo para que el filial donostiarra consiguiera su segunda victoria consecutiva, y poder acercarse así a la lucha por la permanencia. Por el otro lado, el Oviedo llegaba en una buena dinámica tras ganar la semana pasada en El Plantío, y querían acercarse aún más a los puestos de play off.

  • Igualada primera mitad

Xabi Alonso presentaba un once casi idéntico al que salió victorioso la semana pasada contra el Málaga. Las únicas dos variaciones eran la entrada de Jeremy Blasco por Álex Sola, convocado con el primer equipo, y Jokin Gabilondo por Roberto López. Estos dos cambios traían además una variación en el sistema del filial donostiarra, pasando de jugar con cuatro a cinco defensas, para intentar reforzar la zaga ante un rival duro y en racha. 

Los primeros quince minutos de partido no tuvieron un claro dominador, aunque empezó ligeramente mejor el Oviedo. Los dos equipos intentaban proponer su fútbol, pero ninguno de los dos lo conseguía. En el 6’ tuvo la primera Borja Bastón de cabeza, pero el balón se iba por encima del marco de Zubiaurre. En el minuto 17 llegaba la primera ocasión de la Real B, un disparo lejano de Turrientes que se marchó ligeramente desviado. A partir de ese momento, el peso del partido lo llevó el Sanse, siendo más participativo con balón, sin apenas sufrir atrás salvo alguna llegada suelta de Borja Bastón y buscando continuamente la banda del norteamericano Jonathan Gómez. 

A pesar del dominio donostiarra, el Oviedo no sufrió en esta primera parte, y no pasó absolutamente nada hasta el pitido final del colegiado. 0-0 al descanso

  • Merecido

El segundo acto comenzaba con una clarísima ocasión para el filial txuri urdin, con un lejano disparo de Xeber Alkain que se estrellaba en el palo izquierdo de la portería de Joan Femenías. Poco a poco empezaba a despertar el equipo asturiano, gracias a un eléctrico Viti. El partido seguía sin tener un claro dueño, estaba muy igualado y disputado, y podía caer en cualquiera de los dos lados. 

El Sanse necesitaba algo para cambiar un poco la dinámica del partido, ya que el Oviedo estaba creciendo. Por ello, Xabi Alonso introdujo la primera sustitución, dando entrada al zaragozano Roberto López por un desaparecido Robert Navarro. Gracias a este cambio volvió a mejorar el Sanse, con alguna llegada y un disparo lejano del recién incorporado. La Real B estaba bien plantada, con opciones de llevarse un buen botín de un campo muy difícil como es el Carlos Tartiere. 

Pasaban los minutos, y seguía sin pasar nada en el encuentro. El técnico tolosarra introdujo a Magunazelaia y a Valera por Alkain y Karrikaburu, para intentar buscar el gol en los minutos finales. Y esa fue la clave, la entrada de Germán Valera. Una buena acción del extremo supuso el penalti y la expulsión de Isaac en el 86’, un penalti que lo transformaba él mismo. 0-1, estaba ahí la victoria, pero con un inocente error de Jonathan Gómez se venía todo abajo. Penalti para el Oviedo en el 91’, y en ese momento aparecía el salvador del Sanse, Andoni Zubiaurre. Paraba el penalti, y gracias a ello el Sanse conseguía su segunda victoria consecutiva en liga. 

Este equipo está muy vivo, y creen en el milagro. Quedan 13 finales, empezando desde el próximo lunes en Anoeta contra el Sporting. Aquí no se rinde nadie

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