No es la marcha, es el vacío que dejais
Laia, Silvia y Amanda celebrando un gol | Foto: Atlético de Madrid

La despedida, puede que el acto más valiente y doloroso que haya hecho el ser humano nunca, esa sensación de dejar atrás los buenos momentos y divagar sobre lo que podría haber deparado el futuro. Las personas odiamos las despedidas, pues no sabemos decir adiós, ni tampoco aceptamos que todo tiene un inicio y un final. Nadie está preparado para despedirse, menos aún cuando no quieres hacerlo, pero en ocasiones no existe otro camino que abandonar todo lo que algún día te acompañó. Vivir el presente sin mirar al pasado ni pensar en el futuro, sobre el papel parece fácil, pero la realidad, por dura que sea, es que el futuro nunca llega si el pasado está presente.

No existen palabras

Es difícil despedirse cuando no sabes ni qué decir, las palabras se te agolpan, pero no eres capaz de dejarlas salir y si consigues liberarlas, probablemente nunca estés satisfecho con el resultado. 

Es difícil pensar en el Atlético de Madrid sin Silvia Meseguer. Llegó a la capital en el verano de 2013, hace casi diez años, y desde entonces ha defendido las rayas rojiblancas como una canterana más. 268 partidos escudando al Atlético de Madrid, 18 goles anotados y 16 asistencias, 5 títulos, pero sobre todo, lo más importante es el sentimiento rojiblanco que derrocha allá por dónde va, ese será tu legado y los aficionados lo harán eterno. La palabra "leyenda" se queda corta para "Mesi", nunca hará justicia con lo que realmente ha sido, tanto para el club rojiblanco como para la selección española. Silvia, te vas por la puerta grande del fútbol femenino, fuiste, eres y serás historia de este deporte.

Amanda y Silvia paseando el trofeo de liga en el Metropolitano | Foto: Atlético de Madrid
Amanda y Silvia paseando el trofeo de liga en el Metropolitano | Foto: Atlético de Madrid

Laia, qué decir de ti, joven como la que más, pero con tantísimo fútbol a tus espaldas. La de veces que habré dicho que "el masculino necesita una Laia Aleixandri", pero la realidad es que el fútbol necesita una Laia Aleixandri. Tienes el mundo a tus pies, lograrás lo que te propongas, pues eres la mejor en lo tuyo. No eres consciente de cuanto te van a echar de menos las rayas rojiblancas, porque será difícil encontrar alguien que te iguale. Más de cien partidos has jugado en el Atlético de Madrid y ojalá fuesen cientos más, pero por desgracia nos tocará disfrutar de tu fútbol lejos de Alcalá. Laia, vayas a donde vayas, te estaremos eternamente agradecidos todos los que hemos podido verte vistiendo la camiseta del Atleti y ojalá que algún día podamos volver a verte luciendo la rojiblanca, te vamos a echar de menos.

Laia besando el trofeo de liga | Foto: Atlético de Madrid
Laia besando el trofeo de liga | Foto: Atlético de Madrid

Por último tú, Amanda. No sabría por donde empezar, aún recuerdo la primera vez que te vi, era el último partido en el Calderón, en nuestra casa, os habíais proclamado campeonas de liga y os unisteis a la fiesta de la despedida a ese viejo conjunto de ladrillos y cemento que alguna vez llamamos hogar. Descubrí que había otro Atleti, igual de bonito y emocionante que el que veía cada fin de semana por la televisión, y te descubrí a ti, puede que porque ambos sentimos el Atlético de Madrid de la misma forma o simplemente puede que fuese cosa del destino, pero ahí estaba yo, con mis lágrimas a medio secar mientras el Calderón a coro os cantaba. Desde aquel día, sin hacer nada más que agradecer a los que alguna vez te habían acompañado en las gradas, te hiciste un hueco en mi corazón rojiblanco. Toda una vida dada al Atlético de Madrid, cumpliendo el sueño de todos los que pasamos por las orillas del Manzanares con un nudo en la garganta. Amanda, puedes marcharte tranquila, nunca nadie olvidará tu nombre, porque Amanda Sampedro es Atlético de Madrid. 

Amanda liderando el pasillo a las campeonas en el Calderón | Foto: Atlético de Madrid
Amanda liderando el pasillo a las campeonas en el Calderón | Foto: Atlético de Madrid

Silvia, Laia, Amanda, creo que es más fácil agradecer que decir adiós, por eso, gracias. Estoy seguro de que Luis, Adelardo o Torres estarán de acuerdo en que os sentéis a su lado en la mesa de las leyendas rojiblancas. Mucha suerte en el futuro y sabed que aquí siempre seréis bienvenidas.

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