Próxima estacion, París
Vinicius pelea un balón tras superar a dos jugadores del Betis. Foto: @realmadrid

El Real Madrid y el Real Betis protagonizaron un partido sin goles que por momentos pudo parecer un entrenamiento. Con un Madrid que no arriesgó de cara a la final de la Champions y un Betis que no se jugaba nada, al partido le faltó ritmo.

Al partido le costó y mucho coger ritmo. Los primeros veinte minutos fueron, probablemente, de los más aburridos de toda la liga. Ambos equipos salieron muy bajos de revoluciones, conscientes de que el resultado del partido no iba a afectar en absoluto a su posición en liga. Por suerte para todos los telespectadores, con el paso de los minutos el alma de futbolista comenzó a aflorar poco a poco en los veintidós protagonistas. El Madrid se apuntó las primeras ocasiones y los primeros acercamientos del partido, liderados en gran parte por Vinicius. El carioca arrancó repetidas veces por la banda y logró levantar a los aficionados de su asiento tras una gran jugada ante Pezzella. Los blancos llegaron incluso a tener una ocasión manifiesta de gol, pero Rodrygo perdió la oportunidad perdiendo el balón en el balcón del área pequeña. En el conjunto andaluz, fueron Juanmi y Fekir los encargados de darle trabajo a Thibaut Courtois.

Ya en el segundo tiempo, el Madrid se asentó definitivamente en campo contrario gracias a la entrada de Camavinga en el terreno de juego. A pesar de ello, las ocasiones brillaron por su ausencia. Entró en juego el factor sentimental por las entradas al terreno de juego de Marcelo e Isco, que se despidieron de un Bernabéu que les mostraron su agradecimiento con una ovación.

Pellegrini por su parte dio entrada a Joaquín, que tuvo en sus botas la ocasión más clara del partido. En su partido 600 en LaLiga, el histórico jugador del Betis se quedó solo a la altura del punto de penalti, pero se encontró el balón demasiado arriba y su remate se marchó alto. Ya en el descuento, Marcelo le sirvió un balón fantástico a Benzema, pero su remate se marchó rozando el palo izquierdo de Rui Silva. Al final, empate sin goles entre Real Madrid y Betis en un partido con aroma de entrenamiento.

Benzema da un pase frente al Betis. Foto: @realmadrid
Benzema da un pase frente al Betis. Foto: @realmadrid
  • Noche de despedidas en el Bernabéu

A los blancos les tocó despedir a tres jugadores que han tenido sus altibajos en su etapa como madridistas: Marcelo, Isco y Bale. El carioca se va como todo un emblema del Real Madrid. Llegó siendo un jovencísimo y prometedor jugador procedente de la liga brasileña y se marcha como jugador con más títulos en la historia blanca. Tanto él como Isco se marchan siendo suplentes, pero como un gran reconocimiento y el cariño de la afición, pero el caso de Bale es diferente. El galés no fue ni convocado para el encuentro y se va con un divorcio total con el club blanco y con la afición. Fue un jugador clave para la consecución de las cuatro Champions, pero las últimas dos temporadas han sido insostenibles.

  • Doble campeón, doble pasillo

Uno de los momentos de la noche fue el pasillo que se hicieron mutuamente ambos equipos. Las circunstancias hicieron que el campeón de Copa y el campeón de liga se enfrentasen con ambas competiciones decididas, y los dos clubes tomaron la decisión de hacer el pasillo al contrario como muestra de respeto. Un momento emotivo y lleno de deportividad, que demuestra a la perfección los valores del fútbol español.

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