La UD, más pragmática que nunca
Xavi García Pimienta en el partido entre la UD Las Palmas y el CD Leganés | Fotografía: La Liga

Se le atribuye a Albert Einstein la famosa frase de "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Sin quedar claro si el popular científico pronunció esas palabras, parece ser que la UD Las Palmas de García Pimienta se ha apropiado de ellas. El pragmatismo en su máxima expresión.

La llegada del técnico catalán a los banquillos del Gran Canaria era una apuesta por el fútbol que más gusta en la isla. Buen trato con el balón, ser protagonistas y llevar a la manija del partido. Tardó su tiempo en dar con la tecla pero cuando lo logró, 'Pimi' inició una racha que a día de hoy sigue vigente. 16 partidos consecutivos sin conocer la derrota en fase regular de Segunda División, en puestos de ascenso directo y protagonizando uno de los mejores arranques ligueros de su historia reciente.

Sin embargo, lo que ha demostrado la UD en esta nueva temporada va mucho más allá de lo se vio el pasado curso. Tanto cuerpo técnico como jugadores han entendido que para luchar por ascender a Primera, hace falta algo más que tener una apuesta de fútbol atractiva y que los entrenadores rivales elogien el juego amarillo. Llegar a la élite implica que, por encima de todo lo demás, los resultados sean lo que más importe. Ese es el mensaje que transmite el equipo en estas primeras jornadas.

Por definición, pragmatismo significa dejar de un lado la teoría y la táctica. Se trata de ser prácticos por encima de todo y obtener resultados por encima de las sensaciones. Mientras tiempo atrás veíamos a la UD ser fiel a su estilo tanto en la victoria como en la derrota, ahora el equipo es capaz de dominar varios registros en un mismo partido y eso es lo que justifica su excelente inicio de curso. Las Palmas ya no solo asedia al rival, sino que cierra filas e invita al oponente a proponer.

García Pimienta ha hecho del rendimiento de la UD la historia del mundo al revés. Antes de su llegada, el equipo estaba consolidado como uno de los mejores locales de la categoría, pero que sufría de lo lindo cuando salía de la isla. Desde su aterrizaje, los mejores partidos del cuadro amarillo han llegado a domicilio. De hecho, el míster ha ido más allá y ofrece una versión completamente diferente en el recinto de Siete Palmas.

Analizando los dos partidos que ha disputado Las Palmas hasta el momento como visitante (La Rosaleda y Mendizorrotza), podemos observar los mismos trazos. El equipo prácticamente monopoliza la posesión del balón (llegó a superar el 75% en Vitoria) y quiere llevar por completo el timón del partido. El rival corre detrás de la pelota y no puede proponer. Así se consiguió un punto de prestigio ante un candidato al ascenso como el Deportivo Alavés y de la misma manera se logró una goleada histórica en Málaga.

Sin embargo, sucede todo lo contrario en la isla. Se supone que Segunda División se trata de proponer como local y de saber sufrir como visitante, pero la UD está haciendo lo contrario. El equipo no quiso competir con el Andorra a ver quién tenía más el balón, sino que se lo entregó, y, tras marcar al Leganés, dejó que el cuadro pepinero intentara proponer. El equipo apenas sufrió en estos dos envites.

En las gradas del Estadio de Gran Canaria se podía percibir el nerviosismo. Algo completamente normal, pues el respetable no está acostumbrado a que su equipo obre de esta manera. Pero mientras había ese 'run run', Las Palmas no sufría en el terreno de juego. El Leganés solo tiró entre palos una vez en 90 minutos y las ocasiones más claras del Andorra se encontraron a un Álvaro Valles estelar.

Primera clave: solidez defensiva

La UD ha aprendido que el primer paso para sacar los partidos adelante en Segunda División es echar el cerrojo atrás. Ya no solo ser efectivos en defensa, sino contundentes. Esa puede ser la mayor virtud que ha conseguido tener el cuadro canario en este arranque de curso: a los rivales les cuesta hacerles daño. Solo un gol concedido en cinco jornadas. Es el mejor registro defensivo en un inicio de temporada en toda su historia, superando los dos tantos que encajó en las cinco primeras fechas de la 63/64.

Pese a que esta gesta es fruto del trabajo de toda la plantilla, destacan tres nombres por encima del resto. Álvaro Valles es uno de los porteros en mejor forma de la categoría. Intervenciones de muchísimo nivel que se han traducido en puntos que ha amarrado el equipo. Eric Curbelo ha mantenido el excelente estado de forma de la pasada campaña. Gran toma de decisiones, criterio defensivo y seguridad por arriba. Se les une Nuke Mfulu, probablemente el jugador más regular desde que empezó la temporada. Abarca muchísimo campo y sus números en cuanto a recuperaciones de balón y entradas con éxito son envidiables.

Nuke Mfulu intenta robar el balón a José Arnáiz | Fotografía: La Liga
Nuke Mfulu intenta robar el balón a José Arnáiz | Fotografía: La Liga

Segunda clave: contundencia en el juego aéreo y estrategia

El gran debe de la UD de García Pimienta se encontraba en la pelota parada. Las Palmas concedía bastantes goles en las jugadas de estrategia y en los centros laterales. Una auténtica sangría que el míster ha sabido parar. Ya no solo con la solidez por arriba, sino evitando a toda costa que el rival disponga de ese tipo de jugadas. Si sumamos estadísticas, Deportivo Alavés y Leganés juntos solo dispusieron de 4 saques de esquina. El cuadro pepinero solamente ejecutó uno.

Cuando el rival ha tenido la oportunidad, la UD ha respondido con esa contundencia que tanto se pedía meses atrás. No solo anticipándose al remate del rival, sino evitando cualquier segunda jugada y un rechace que pueda ser castigado. De esta manera, el único gol que ha encajado el equipo hasta el momento ha sido en una jugada aislada y por un error propio.

Eric Curbelo es uno de los responsables de la solidez defensiva de la UD | Fotografía: La Liga
Eric Curbelo es uno de los responsables de la solidez defensiva de la UD | Fotografía: La Liga

Tercera clave: diferenciar saber sufrir de no sufrir

Cuando un equipo se lleva un partido por un marcador muy corto y con el rival asediando hasta la última jugada, se entona la famosa canción de "los jugadores supieron sufrir". Quizás no sea la expresión más adecuada para la UD. Y es que el conjunto amarillo apenas ha sufrido. En estas 5 jornadas no se ha visto que un rival de la UD someta y les arrincone en su propia área. Sí, en algunas fases del partido los canarios dejan que el rival tenga la pelota y proponga, pero esa misma solidez que se ha mencionado antes hace que el equipo no pase grandes apuros.

Es pronto todavía para sacar conclusiones definitivas. Sin embargo, el aficionado amarillo ya está viendo como partidos que en otros años se perdían, ahora se están ganando. Puntos que se escapaban a última hora se están sabiendo amarrar. La UD sigue proponiendo, sin duda, pero ahora se ve algo más. Y ese algo más, ese pragmatismo, es el responsable de este inicio tan ilusionante. Si se logra mantener este nivel con el transcurso de las semanas, no cabe duda de que Las Palmas afianzará su candidatura a estar en los puestos altos a final de temporada.

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