Solo han tenido que pasar siete jornadas para que vuelvan a dispararse las alarmas en el Deportivo. Otra vez vuelve a instalarse en el ambiente la impresión de que esta temporada tampoco va a ser. Un solo triunfo hasta la fecha, el cosechado con solvencia en Lugo por 0-3. Desde entonces, el equipo ha caído en juego y sensaciones, culminado con un deplorable partido en Riazor ante el filial del eterno rival, donde la afición mostró su malestar al finalizar el encuentro con la imagen que dio el equipo.

Es indudable que aún es pronto, queda un mundo por jugar, pero la tendencia actual no invita al optimismo, a pensar que se va a dar un giro de 180 grados para revertir la mala racha de juego y resultados en la que está sumida el cuadro coruñes.

"Esta es la mejor plantilla de los últimos años", decían algunos, la realidad parece ser otra. Un grupo sin nadie diferencial en punta, alguien que garantice goles. Recordemos que Lucas no es delantero centro y jugando ahí, mengua considerablemente su rendimiento. Jugadores que hasta la fecha han decepcionado, Davo parece la versión empeorada de Kuki Salazar, Cayarga ha pasado desapercibido en sus apariciones, Salva Sevilla llegó al final del mercado, era ese jugador que todos quieren tener en su equipo, ese que hace el llamado "juego sucio" y que te gana partidos en momentos de tensión, tardaremos en olvidar su infame actuación en Fuenlabrada.

El técnico, Imanol Idiakez, empieza a estar en entredicho. Ya se empieza a escuchar que no está capacitado para dirigir la nave herculina, habiendo quien incluso vaticina que, si no se consigue una victoria este domingo en Ponferrada, será cesado en su cargo.

La realidad es que el Deportivo está a diez puntos del primer puesto y solo le salva de estar en zona de descenso su mejor coeficiente goleador. Un panorama nada halagüeño y que hace tener la premonición de una temporada con otro proyecto fallido.

Daniel Ruiz (@daniruizg76)

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