Parecía que, tras el desenlace (demasiado bonito) de la pasada temporada, habría llegado ya el punto de inflexión donde entrenador y jugadores congeniaran. Nada más lejos de la realidad. Las malas gestiones los últimos años en el club han hecho que este equipo pierda inmensidad de recursos para competir, y, sobre todo, para creer.

El partido ante el Cádiz no hizo más que evidenciar el momento del Sevilla. No está bien. La UEFA tapó carencias, muchas. El equipo vive en una sinestesia, en un estado confuso. Hay jugadores que es inexplicable que sigan jugando, o haciéndolo en la posición que juegan, y hay otros que lo que es inexplicable es que no jueguen. Diego Alonso tiene trabajo, y no poco.

  • Retorno a la peor pesadilla

Después de los dos primeros goles, todo el sevillismo estaba atemorizado solo haciéndose a la idea de que el equipo volviese a jugar aquel fútbol horizontal asumiendo muchísimos riesgos en la salida de balón. El primer gol llegó tras una pérdida de Lukébakio, que se lío él mismo en un balón perdido que costó el primer tanto cadista. El segundo, un clamoroso fallo de Ramos, que mandó muy fuerte su devolución a Soumaré, quien no pudo llegar y el Cádiz se encontró en una situación muy beneficiosa para montar la jugada de ataque.

  • Vuelta a la titularidad

Mariano Díaz fue de la partida en el partido este sábado, y volvió a ser titular después de serlo el 2 de mayo ante la Real Sociedad (aún con el Real Madrid). Pero, lo más fuerte, es que hay que remontarse un año atrás para detectar cuál fue su puesta en el once inicial de su equipo previamente. El dominicano no está acostumbrado a jugar y parece que lo tendrá que acabar haciendo en un Sevilla que no acaba de encontrar las mejores versiones de En-Nesyri y Rafa Mir, que está pasando desapercibido todos los ratos que juega.

Mariano durante el partido. Fuente: Getty Images
Mariano durante el partido. Fuente: Getty Images

En el choque, el delantero contribuyó en la elaboración de jugadas, pero siempre que alguno de sus compañeros estaba dispuesto a centrar, él no estaba en el área. En la doble punta fue perdiendo protagonismo. Se notó que aún le falta coger el ritmo.

  • Haciendo olvidar a Fernando

Uno de los cambios notorios que ha sufrido el equipo con el cambio de entrenador ha sido la presencia de Boubakary Soumaré, casi inexistente con José Luis Mendilibar. El francés está aportando muchísimo físico al centro del campo y está hecho todo un pulpo. Con 24 años, parece destinado a relegar a Fernando en esa tarea de 'salvavidas' en el mediocampo hispalense.

Soumaré. Fuente: Getty Images
Soumaré. Fuente: Getty Images
  • La polémica

Partido de LaLiga Santander con polémica... Qué sorpresa. Ni dos minutos llevábamos de encuentro cuando a Sergio Ramos se le cruzó un cable y dio a Roger un golpe en la cabeza. La acción quedó en amarilla. También quedó en amarilla la fuerte entrada de Kouamé sobre Ivan Rakitic. Soto Grado llegó incluso a invalidar el gol del propio Ramos, por un fuera de juego posicional de Lucas Ocampos. Y esto respectando a la primera parte tan solo.

En la segunda continuó la constante polémica. La más quejada, la de la afición del Sevilla al dejar entrar a Rubén Sobrino (después de haber sido atendido) justo cuando delante suyo estaba Navas (de espaldas). El jugador gaditano, claro está, recuperó el balón, en una acción considerada muy injusta por buena parte de la parroquia sevillista.

  • Fuera de combate

No hay rastro de la actividad de Rafa Mir durante su más de cuarto de hora en el terreno de juego. A un delantero del Sevilla FC se le debe exigir mucho, bastante más. El murciano apenas participa del juego y comete faltas inútiles e innecesarias. Mucho tendrá que cambiar la situación como para que a partir de enero siga en el equipo.