El Cádiz CF sigue sin dar señales de vida y la situación ya pasó de pesadilla a realidad hace varias jornadas. El Real Betis, que solo había ganado dos veces fuera de casa esta temporada, asaltó sin oposición alguna el Nuevo Mirandilla, un 0-2 que hunde aún más al Cádiz en la miseria. Los gaditanos están a tres puntos de la permanencia, con el golaverage perdido. El malestar se expande por la ciudad de la alegría y parece que solo un milagro podría revertir la situación del equipo andaluz.

Un Carnaval aguado y no precisamente por el agua

Los gaditanos tienen razones de sobra para estar descontentos con su club. La primera y más evidente, es la losa de 20 partidos sin vencer en LaLiga EA Sports. Las dos únicas victorias de los cadistas llegaron en las tres primeras jornadas, frente al Alavés y el Villarreal. Sin embargo, desde entonces el Cádiz solo ha sumado de uno en uno, hasta en once ocasiones, número igual a las derrotas de los de Pellegrino. El técnico argentino, que llegó para sustituir a Sergio González en enero, está apostando por un bloque fuerte atrás que ha servido para empatar ante Athletic y Villarreal; no fue suficiente ante el Betis, pero el problema está en la delantera, el Cádiz no mete goles. Con solo 15 goles anotados, el equipo gadita lidera la tabla de los menos goleadores de la competición.

La gestión del club no está gustando nada a la afición, que tuvo su último desencuentro con directiva y cuerpo técnico tras finalizar el mercado de fichajes invernal. A última hora, el Cádiz se deshizo de Negredo y Jose Mari, para traer a Juanmi, a Aiham Osou, Diadié Samasséko. Aiham y Diadié, han sido ‘’dos jugadores que solo hemos visto por vídeo’’, en palabras de Mauricio Pellegrino, lo que da a entender que ha sido una compra por pánico para reforzar el equipo a última hora después de un mercado sin ningún acontecimiento. La llegada de Juanmi es lo único que alegra a la afición, muy descontenta con todo lo que rodea a la entidad. Procedente de tierras árabes y aún en propiedad del Real Betis, Juanmi parece la mejor opción en la punta de ataque. Sin embargo, la confianza de Pellegrino en su once inicial es total y apenas ha contado con 100’ en tres partidos, a pesar de ser la mejor opción de cara a gol de los gaditanos. Los registros goleadores, como antes se ha mencionado, no son precisamente los mejores, y por lo tanto la indiferencia del míster resulta aún más hiriente. El tiburón de Coín es un gran recurso, y funciona como ratón de área, una característica que podría ser esencial para los andaluces.

El descontento general de la afición se puede ver en cada encuentro que el Cádiz juega en casa. El evento más reciente ha sido este fin de semana, pues con la previsión de lluvia, el club decidió repartir chubasqueros entre aquellos que asistieron al Cádiz - Real Betis, en una fecha señalada como es el Carnaval de la ciudad. Sin embargo, en el descuento y con el 0-2 campeando en el marcador, los asistentes lanzaron sus chubasqueros al terreno de juego, inundando de amarillo el césped. A petición de ambos clubes, De Burgos Bengoetxea dio por finalizado el encuentro, mientras los 14.000 asistentes pitaban y protestaban. Unas jornadas antes, otra vez en el Nuevo Mirandilla, la totalidad de la grada abucheó al equipo tras recibir cuatro goles del Valencia, en una situación culmen que se resolvió poco después con la marcha de Sergio. Ahora, tras el encuentro del Real Betis, los brotes de protesta reafloran y la situación comienza a ser límite. ‘’Vamos a darle la vuelta a esta situación’’ concluyó Conan Ledesma tras el pitido final.

La única vía posible para conseguir la salvación a través del vestuario es remar todos a una, sin embargo, en la Tacita de Plata la tensión se está apoderando de las relaciones interpersonales entre los compañeros. Así se vio en el encuentro contra el club helipolitano, ya no por la carencia del espíritu de equipo, sino por las imágenes que se vieron en DAZN en el banquillo gaditano. Gonzalo Escalante regresaba a la zona técnica tras ser sustituido, y mientras saludaba a sus compañeros, Kouamé le dejó con la mano tendida. El argentino insistió pero Kouamé se volvió a negar ante el desconcierto del recién sustituido. El vestuario aparenta estar roto, sin nadie al mando del timón y con nuevas incorporaciones hechas con prisa y por pánico a las reprimendas de la afición. La imagen de equipo desalmado durante todos y cada uno de los partidos hunde más y más al Cádiz, que ahora se juega media temporada enfrentándose a Osasuna, Celta y Rayo; todos rivales directos.

La última victoria del Cádiz, hace 20 partidos | Foto: RRSS del Cádiz.
La última victoria del Cádiz, hace 20 partidos | Foto: RRSS del Cádiz.

Los datos no mienten, y es que resulta que el Cádiz de esta temporada está siendo el segundo peor de la historia del club. Desde la temporada de 1983-84, no se veía peores registros en la historia del club. El equipo por aquel entonces dirigía Milosevic, acabó la temporada con 22 puntos y en 18ª posición; a este punto de la temporada apenas sumaban 13 puntos, tan solo cuatro menos que este Cádiz.

“Nos falta en muchos aspectos. Hay un problema de todo: del entrenador, de los jugadores… todos somos responsables de lo que hacemos” fue el resumen del partido de Pellegrino. En la ciudad de la alegría, y en unas fechas tan señaladas para la provincia como son los Carnavales, la afición se ha desencantado y se resigna después de los despropósitos de cada fin de semana. La permanencia ya se aleja a más de un partido, y a pesar de que queda mucha temporada, los pronósticos solo hacen bajar la moral de los más optimistas. La gestión es digna de las protestas de los abonados, en una temporada difícil parece que no hay ningún rumbo y el malestar general se traslada a los vestuarios. El encuentro contra el Real Betis no es la gota que colma el vaso, porque el vaso ya lleva tiempo desbordado.

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Sobre el autor
José Ángel López
Salmantino y apasionado del deporte.