El Atlético de Madrid llegaba a Castellón tras un par de semanas de parón internacional que parece haber servido para reflexionar, recuperar a los tocados por lesión y mentalizarse de todo lo que está por venir.

Las circunstancias rojiblancas presentaban el partido como un reto mayúsculo, y es que el Atleti llevaba sin ganar a domicilio desde el pasado 22 de enero en Granada, como visitante sólo había logrado 2 victorias en 5 meses y el precedente liguero más reciente era una abultada derrota ante el F.C Barcelona, todo mal para los de Simeone.

En frente, el Villarreal de Marcelino García, quien en una temporada para olvidar parece estar "sacando las castañas del fuego" al Submarino Amarillo, y pese a la eliminación reciente de la Europa League, llegaba al encuentro con una racha de 5 victorias en los últimos 6 partidos.

  • Dominio, inseguridad y victoria por la mínima

A las 21:01 el árbitro hacía sonar su silbato y comenzaba el encuentro, los rojiblancos ejercían una presión muy alta en campo rival y el balón no tardó en hacerse de su propiedad. El dominio atlético era notorio y así lo demostraba Griezmann asistiendo con un balón al hueco a Lino que vio frustrado su gol tras una mano milagrosa de Jorgensen.

El gol estaba anunciado, y así lo confirmó Witsel con un remate milimétrico que entró por la escuadra izquierda de la portería local y que resultó imparable para un Villarreal que en el minuto 20 ya veía el marcador en contra, 0-1. 

Witsel en la celebración del 1-0 // @Atleti
Witsel en la celebración del 0-1 // @Atleti

La segunda mitad tuvo un cambio de argumento total en su transcurso, el Villarreal era el dueño del balón y el medio campo amarillo, Capoue y Parejo, estaban descifrando el plan defensivo del Atleti. En la primera acción de finalización del conjunto local, Sorloth conectó con la red de la portería de Oblak y empató el partido en el minuto 60, 1-1.

El final parecía escrito y el Atleti parecía no reaccionar, no conseguía formar ofensivas sólidas que generaran peligro en la portería rival y el Villarreal parecía no conformarse con el empate. Saúl era el último cambio de Simeone, y en él, la única esperanza atlética a la que aferrarse.

A falta de 5 minutos, el propio Saúl conectaba un elegante pase a la red del Villarreal y desataba la locura en el banquillo colchonero. Aquel gol suponía el 1-2 definitivo, el resurgir de Saúl años después y la segunda victoria del Atlético de Madrid como visitante en 5 largos meses.

  • La conexión Riquelme-Lino ilusiona

Simeone ya avisaba en los entrenamientos durante toda la semana lo que parecía que iba a ser la principal novedad en la alineación colchonera. Por primera vez en la titularidad del Atlético de Madrid se iban a juntar Samu Lino y Riquelme con sus posiciones invertidas; Samu Lino actuaría por el medio y Riquelme ocuparía el carril.

Samu Lino y Riquelme en un entrenamiento // @Atleti
Samu Lino y Riquelme en un entrenamiento // @Atleti

La decisión no decepcionó, y es que a los pocos minutos del inicio Samu Lino ya contaba con la primera ocasión del partido tras un desmarque por la zona central digno de un veterano "9". Su movilidad en ataque y sus robos en defensa característicos del carril parecen ser útiles también en la medular, donde ayudó a Koke en la salida de balón y ofreció una salida de escape a Barrios en sus ofensivas, algo que aún complica al argentino De Paul.

En lo que a Riquelme se refiere, el joven madrileño sacó a relucir ante el Villarreal una faceta que tenía muy presente en el Girona el pasado año, y que aún no había demostrado en el Atleti, el golpeo escorado desde la frontal. Apenas disputó 45 minutos y contó con varias ocasiones que se fueron cerca de la escuadra exterior del arquero Jorgensen; también fue protagonista en el primer gol rojiblanco, donde asistió a Witsel desde el saque de esquina.

  • El resurgir de Saúl

El veterano canterano del Atlético de Madrid no pasa por su mejor momento como futbolista, y es que así lo anunciaba hace apenas dos semanas en sus redes sociales personales.

@saulniguez
@saulniguez

Desde aquellas declaraciones del alicantino hace ya más de 3 años comunicando su inconformidad con las decisiones de Simeone de retrasar su posición en el campo hacia el lateral, el alicantino ha pasado por el banquillo rojiblanco, ha vivido una nefasta cesión en Londres, ha vuelto al Atleti y salvo pequeños destellos de genialidad, parece no ser capaz de recuperar el nivel que lo convirtió en el jugador que hoy echan de menos en el Metropolitano.

En la noche de ayer en Villarreal, Saúl entraba en el minuto 84 a su querido medio campo, con el objetivo de rescatar tres puntos que parecían desperdiciados otra jornada más, y así lo hizo; 1 minuto después recibía un balón de Azpilicueta en la frontal del área, que acarició y al primer toque batió a un Jorgensen que miraba impotente como el balón cruzaba la línea de gol.

Saúl tras marcar el 1-2 // @saulniguez
Saúl tras marcar el 1-2 // @saulniguez

La sonrisa de Saúl ha vuelto en el tramo más importante de la temporada, y eso sólo puede traer alegrías al Atlético de Madrid. Simeone fue preguntado por el futbolista alicantino en la rueda de prensa posterior: "Siempre ha mantenido la humildad y el respeto, ahora está jugando menos y hoy volvió a lo que era, un chico con gol".