Metralleta sin seguro

El Atlético de Madrid desatasca su arma ofensiva y tras unos primeros partidos con falta de puntería, el equipo rojiblanco enlaza dos goleadas que reflejan su mejora ofensiva. Simeone se destapa en una faceta más ofensiva, y sin dejar su base de trabajo táctico y defensivo, se desmelena en ataque.

Metralleta sin seguro
Foto: Dani Nieto - VAVEL

El Atleti está de dulce. Está ligero, fresco. Se divierte, no especula. Sigue trabajando pero tiene pólvora. Sigue en sus trece, sigue con su filosofía de sobra conocida, pero no se olvida de atacar. Dos goleadas seguidas (con una importante victoria por la mínima en Champions) en Liga para presentar un nuevo Atleti, un Atleti renovado. Como si de un videojuego se tratara, el equipo rojiblanco sigue con la media intacta en facetas defensivas y poderío táctico pero llega, en este inicio de temporada 16/17, a conseguir mejorar sus números ofensivos.

Simeone ya dejaba claro en este inicio esos aires de cambio. Se intuían aires de evolución en las maneras de actuar del Cholo. Cambios ofensivos, flexibilidad en líneas ofensivas y de medio campo, centralización de Koke y Saúl, atrevimiento en prescindir de pesos como Gabi o Tiago, desmelenamiento en casa. Pistas, obras que dejan claro que Simeone, sea por lo que ocurrió en mayo, sea por estudio, sea por “pedrada”,  sea por proceso de ciclo. Sea por lo que sea, el técnico argentino que tiene de sobra seco el cemento, ese gran cemento, de la defensa, da un paso adelante y está mostrando un modo de ataque poco visto en su equipo.

Y cuando liberas el poderío ofensivo y lo exponen jugadores con cualidades y con nivel ocurre lo que ocurre. El Atleti se destapa como goleador y aligera su pegada. Una pegada que parecía reseca. Los fantasmas de la falta de gol abarrotaban el Calderón en este inicio. Los veintitantos disparos ante el Alavés, el 0-0 ante el Leganés. La alarma estaba a punto de sonar, de ensordecer. La mueca de los haters de Simeone comenzaba a coger ángulo ascendente. Pero tan solo era eso, cosas de fantasmas. La falta de gol del equipo colchonero tan solo era una rampa de carrerilla para el despegue de este Atleti más ofensivo.

Cuatro al Celta, cinco al Sporting.  La evolución de Simeone y esa distensión en ataque empieza a coger lógica. Y es lógico porque cuando juntas a un Griezmann a nivel de cúspide del fútbol, a un Gameiro rozando el gol que abra su particular lata, a un Torres que no dejará de darlo todo por su equipo y por demostrar que se le ha sido injusto tras su gran temporada pasada, un Correa que  se empeña en destacar juegue los minutos que juegue, un Gaitán que desprende talento y velocidad o un Yannick que es un puñal, lo normal es que el gol llegue.

Agítese antes de usar. El Atleti está destaponado y tan solo hay que darle continuidad para que no se disipe. El gran Atleti parece haber encontrado la finura y el dinamismo. Está alegre, está afinado. Sigue defendiendo como siempre pero atacando como nunca. Un plus para un equipo que sigue en su buen camino, pero que ya se ha hecho a sus nuevas alpargatas. El Atlético de Madrid encuentra el foco del gol, del ataque, justo antes de llegar a uno de los escenarios más oscuros: el Camp Nou.