La pizarra de Simeone: premeditación, interpretación y ejecución

Análisis táctico del Atlético de Madrid en el empate (1-1) del Camp Nou. Las variantes en el esquema son interpretadas por los jugadores de Simeone a la perfección y el buen hacer de cada jugador forma la homogeneidad del equipo. El Barcelona dominó pero no supo por donde entrar.

La pizarra de Simeone: premeditación, interpretación y ejecución
Montaje: VAVEL

El Atleti rascó un punto del Camp Nou. El equipo rojiblanco se va con buenas sensaciones al final del encuentro a pesar de la inagotable posesión del Barcelona. El equipo de Simeone defendió bien, aguantó el toma y daca del equipo de Luis Enrique y tuvo sus opciones. Los cambios fueron determinantes (Fernando Torres asistió, Correa marcó) y el resultado es, cuanto menos, justo.

El 4-4-2 en defensa sobre todas las cosas

Formó Simeone con, seguramente, su equipo más fiable para por lo menos este principio de temporada. Saúl, Gabi y Koke hacían una línea, hipotética, de medios con Griezmann, Gameiro y Carrasco por delante. La idea parecía clara, presión alta y compensada para forzar robo o pérdida rival, pero el Atleti no salió a morder como pudo parecer en la previa ante tal alineación.

Cerco a Busquets por delante de la presión intensiva, mermada por el desgaste de la posesión culé que hizo recular

El equipo de Simeone formaba en 4-4-2 en defensa. Carrasco  se alineaba con los tres centrocampistas, siendo Saúl el interior derecho. Griezmann y Gameiro se escalonaban para iniciar una presión, en la que Gabi y Koke, los mediocentros en este dibujo, alargaban la línea para acorralar una posible salida por los pies de Busquets. El plan estaba ideado para no dejar iniciar, forzar error y lanzar la contra pero no funcionó en esta primera mitad.

El Barcelona hizo retroceder al Atleti metro a metro, minuto a minuto. La posesión de lado a lado, largas y mareantes del equipo azulgrana, hizo que los de Simeone perdieran terreno y se fuera disipando la idea número uno.  Las contras eran más difíciles y largas y el juego con balón, salvo paréntesis del club Griezmann-Koke-Carrasco, era una utopía. Los ataques si juntaba jugadores, como decía el plan, pero distaba de la regularidad deseada. El 4-4-2 no fallaba en defensa.

Finalmente el Atleti acabaría el partido en 4-5-1. El empate le dio suficiente bocado a Simeone y se intuyó un apretón fuerte del Barcelona. Gabi movía el eje en el que acompañaban Koke, Thomas, Correa y Griezmann. El famoso abanico con el que acabó partidos ante Bayern o el propio Barça la temporada pasada.

La importancia de la interpretación

No hay duda, el Atleti es  un equipo trabajado. Trabajadísimo. No da puntada sin hilo y es todo premeditación. Detrás de eso hay un arquitecto, unos pensadores, unos imagineros, pero también debe haber obreros que sepan interpretar unos movimientos, unas peticiones y unas constantes en cada partido. Y en partidos como el del Camp Nou, demuestra que el Atleti tiene jugadores solidarios y comprometidos pero que además saben ejecutar una obra tan metódica como es la de Simeone.

Ante el Barça volvió a quedar claro lo aprendida y lo bien ejecutada que está la obra de Simeone en cada interpretación de los cambios de táctica

No es fácil producir y formar en un dibujo para atacar y reproducir un esquema distinto para defender. Variar el esquema según la jugada, según los derroteros del partido, del marcador o del reloj. Los jugadores del Atleti saben responder a esas peticiones a la perfección y es uno de los secretos de este gran equipo. Cada jugador sabe lo que tiene que hacer en cada momento. Está todo ensayado, practicado y memorizado. Se interpreta y se ejecuta.

Ante el Barcelona se vio otra exhibición de esa interpretación táctica y cambiante del Atleti. El recorrido de Koke o Saúl, las variaciones en las labores de Gabi. Las incursiones de Carrasco en defensa, el cambio de chip para atacar. Griezmann, madre de todas las interpretaciones, haciendo de 10 y ante robo ejecutar de interior defensivo.  La táctica es el sello de este Atleti de Simeone,  y sus discípulos saben plasmarlo a la perfección.

Este trabajo de entender un método tan complejo repercute, además, en una mejor concentración

La interpretación en el equipo de Simeone es la esencia para entender y obrar bien en este grupo. Tal es así que ayuda a generar una concentración extrema y poder  alcanzar una máxima de práctica aun saliendo de refresco. Todos están listos para ejecutar, y con piernas frescas esa ejecución es mejor. Correa y Torres, casualidad o no, lo ejemplificaron. Interpretación y ejecución, tras una premeditación.