"¡Poyet vete ya!" en la grada

El Real Betis ha vuelto a dar una pésima imagen. Esta vez ante su gente, cayendo derrotado por 1-6 ante el Real Madrid. Es la segunda consecutiva tras la derrota en Anoeta, dando la misma mala imagen de equipo sin carácter. Toca analizar y plantearse qué se está haciendo mal.

"¡Poyet vete ya!" en la grada
Poyet, junto a Marcos Álvarez en el banquillo frente al Real Madrid | Foto: VAVEL

Los verdiblancos habían tenido dos semanas para preparar el encuentro. En cambio, los de la capital menos, debido a que la gran mayoría de la plantilla tenía compromisos internacionales con sus selecciones. Además, el técnico uruguayo tenía para este partido a toda la plantilla a su completa disposición.

Ya van, con esta, ocho jornadas de la Liga Santander y el Real Betis ha recibido ya seis goles en dos ocasiones: frente al Fútbol Club Barcelona en la jornada primera en el Camp Nou y frente al Real Madrid en el Benito Villamarín. Estos doce goles, sumados al resto de los encajados en lo que va de competición (18), sitúa al club heliopolitano como el segundo más goleado de la categoría, por detrás del colista, el Granada, que ha recibido 23.

Primera parte para el olvido

En la primera parte se vio a un Betis que no parecía estar ansioso de victorias. Tan solo en el minuto tres encajaba el primero: Petros hacía una falta, para el juicio de muchos, evitable. Esta “pelota quieta” acabó en la cabeza del francés Varane, que hacía el 0-1 demasiado pronto. De manual es evitar que un grande se aventaje en el marcador tan pronto. Ese manual que dice cómo intentar parar a un rival de tal calibre no parece haberse leído la mayor parte del plantel.

Ese manual también dice que, sabiendo de su calidad, había que darle pocas facilidades. El Betis le dio facilidades al Real Madrid. Gran error, y el marcador así lo refleja. Los verdiblancos cometieron errores que hasta en las escuelas de fútbol más remotas insisten en no repetir. Raro era ver que el que cometiese ese error fuese un veterano como Joaquín. El del Puerto de Santa María, mientras en el equipo intentaba salir desde atrás, intentó regatear y no le salió bien. El Madrid recuperaron la pelota en zona peligrosa y dejaron a Benzema frente al guardameta Adán, que poco pudo hacer ante la magnífica definición del ariete francés.

Sin hacer mucho, el Real Madrid iba dirigiendo los tres puntos hacia Madrid. Le bastó tan solo con aprovechar los numerosos arrores garrafales que cometían los de verde y blanco.

Cierto es también que el tercer gol, aparte de que no debió subir al electrónico, es causa de mala fortuna. La defensa de Heliópolis repelía un balón, con la mala fortuna de que le cayó a Marcelo, que aún estando situado en posición de “outside”, sumó el tercero para los de Zinedine Zidane.

El 0-4 ya era signo de la incompetencia del Real Betis. Cristiano Ronaldo entraba por la banda de Piccini, que no ofreció resistencia apenas en todo el encuentro, pasó el balón a Pepe, situado en la otra punto del área de Antonio Adán, y el luso dio el “pase de la muerte” al malagueño Isco, que no fallaba.

DEL 4-3-3 AL 4-4-2

En el descanso, hasta los suplentes, que suelen quedarse calentando en el césped, entraron al vestuario a escuchar la charla del técnico uruguayo. A los heliopolitanos debió de caerle una buena reprimenda por parte de Poyet.

Los once que salieron en la segunda mitad fueron los mismo excepto dos de ellos. Se quedaron en el vestuario Brasanac y Álex Alegría y dejaron su plaza a Roman Zozulia y a Álvaro Cejudo. Con estos dos cambios, el uruguayo cambió la organización de sus jugadores en el césped, del 4-3-3 pasaron al 4-4-2: Rubén volvía a la posición de delantero centro, junto a Joaquín; a banda, Zozulia; a la otra, Cejudo. El centro del campo ya iba a ser tarea de dos: Jonas Martin y Petros.

El equipo tenía otro “algo”. “Algo” que hizo que Cejudo pudiera recortar distancias. El club de la Palmera tocó bien el balón y pudo lograr un gol que servía, prácticamente, de nada. Poco después de nuevo Isco anotaba un auténtico golazo,desde fuera del área. Aquí poco pudieron hacer los verdiblancos: gol de crack; a la escuadra y con rosca, que hace que le sea imposible al guardameta llegar ni siquera rozarla.

El Betis era distinto al de la primera parte pero nada tenía ya que hacer en este encuentro. Aun le quedaría por recibir un gol más, el de Cristiano Ronaldo, que lo celebró como si fuese el gol definitivo que haría sumar tres puntos a su equipo.

El 4-4-2 pareció mostrar a un Betis mejor que el del 4-3-3. Quizás sea este el esquema que use Poyet en Pamplona, adonde llegará un Real Betis en peligro de caer en la zona baja de la tabla clasificatoria y donde, según el objetivo marcado por la entidad a principio de la temporada, había que estar, mínimo, ocho puestos por encima. Según los resultados que se den en el resto de esta jornada ocho de LaLiga, los verdiblancos podrían llegar al Sadar a tan solo un punto por encima del decimo octavo puesto.

"¡Poyet, vete ya!" y abandono del estadio

Parte de la afición del Real Betis Balompié terminó de estallar contra el técnico uruguayo. El 1-6 fue la gota que colmó el vaso y un sector de la grada empezó a entonar "¡Poyet, vete ya!" , exigiendo que es necesario un cambio de rumbo. Han ido pasando los partidos y el equipo sigue sin mostrar ese estilo de juego que el uruguayo quería implantar en la entidad heliopoltana, ese estilo que no concedería al rival oportunidades tan fáciles como las que se concedieron ante el Real Madrid, un estilo que se basaría en el buen trato de la bola y en una presión asfixiante al rival, fuese el que fuese. De momento, solo se le ha asimiliado el partido ante el Málaga, donde hubo mucha lucha por parte de los verdiblancos.

La afición no está dispuesta a seguir en este camino de mal juego y de pocos puntos. Los problemas se solucionan lo más pronto posible. Aún se está a tiempo de hacer algo para enderezar el rumbo. Con Poyet o sin él, pero se debe dar un cambio radical en varios aspectos para mejorar la situación y no volver a defraudar a los que, cada partido, van al Villamarín. Ante el Real Madrid, 41, 655 aficionados. Parte de ellos abandonaban el Villamarín con el 1-5 en señal de protesta.