Guía VAVEL Real Betis Balompié 2017/18: la casa de todos los béticos

Después de varios meses, regresa el fútbol a Heliópolis. El graderío del Benito Villamarín volverá a rugir con fuerza una temporada más. Los aficionados animarán a su equipo desde sus asientos. El himno sonará más fuerte que nunca. La celebración de los goles se escuchará al final de La Palmera. Y es que este año, el coliseo verdiblanco presentará una imagen muy distinta a la de temporadas anteriores, la cual llevará al Real Betis en volandas cada vez que juegue como anfitrión. Con la construcción del nuevo Gol Sur terminada, el nuevo diseño interior y el objetivo de alcanzar los 50.000 abonados, se respirará un ambiente jamás visto en la casa de todos los béticos.

Guía VAVEL Real Betis Balompié 2017/18: la casa de todos los béticos
Vuelve el fútbol al Benito Villamarín | FOTO: Getty Images

El Benito Villamarín está preparado para abrir de nuevo sus puertas a una afición que se apiñará como balas de cañón en sus gradas para llevar en volandas a su equipo una temporada más. A continuación, la perspectiva deportiva se adentrará en los vomitorios del estadio del Real Betis Balompié para darles a conocer los aspectos más interesantes del mismo. Aquí podrán encontrar la historia, curiosidades y una evolución gráfica del fortín que ha acogido los encuentros del club de las trece barras durante la mayor parte de su historia.

Casi 90 años de domingos al sol

Tras su fundación en el año 1907, el Real Betis pasó sus primeros años de historia disputando encuentros en antiguos campos ya extintos como el del Prado de San Sebastián, también denominado "Las tablas verdes", o el del Real Patronato Obrero, situado en el barrio de El Porvenir. Con la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929 en el horizonte, el Ayuntamiento de Sevilla decidió construir el entonces denominado Estadio de la Exposición al final de la Avenida de la Palmera, lugar en el cual se encuentra actualmente. Tras terminar las obras en 1928, el partido de inauguración del estadio, un España-Portugal que tendría lugar el 17 de marzo de 1929, culminó con un contundente resultado de 5-0 para el combinado español.

Una vez finalizó la Exposición, y hasta 1932, el Real Betis disputó un total de siete partidos (un partido de Liga, uno de Copa y 5 amistosos) en este recinto todavía propiedad del Ayuntamiento. Posteriormente el 16 de julio de 1936 el club logró por fin el arrendamiento definitivo del estadio y se convirtió en su único inquilino, trasladándose del Patronato a Heliópolis. Sin embargo la Guerra Civil que había comenzado ese mismo año provocó que el Estadio fuera requisado pocos días después. Durante el conflicto bélico la actividad deportiva del Real Betis estuvo prácticamente paralizada y el recinto fue utilizado por el mando militar. Con la guerra llegada a su fin, el estadio fue sometido a una gran rehabilitación y los verdiblancos disputaron su primer partido como locales, en el entonces denominado Estadio Municipal Heliópolis, el 12 de marzo de 1939 ante el Sevilla.

Dos décadas más tarde, más concretamente el 12 de agosto de 1961, el Real Betis se haría con el Estadio Municipal Heliópolis en propiedad. Este pasaría a llamarse Estadio Benito Villamarín, nombre del mandatario del club que posteriormente sería nombrado presidente perpetuo. Entre 1958 y 1959 ya se habían llevado a cabo tanto la ampliación de las gradas de los goles Norte y Sur (las cuales serían derribas para recontruirlas) como la instalación de cuatro torres de iluminación eléctrica. Durante los siguientes años tendrían lugar las remodelaciones de la tribuna baja de voladizo (1975), fondo (1979), preferencia (1981) y la realización del 1er anfiteatro de la grada de preferencia (1982).

La llegada de Manuel Ruiz de Lopera a la presidencia del club en 1997 supondría un nuevo cambio en la historia del estadio; este decidió "construir el estadio más moderno no sólo de Europa, sino del mundo” y ponerle su nombre. El nuevo consejo de administración del Real Betis decidió derruir el antiguo estadio Benito Villamarín para erigir un nuevo estadio, cuya construcción comenzó el 8 de mayo de 1998, empezando por la zona de Gol Norte. Tras finalizar las temporadas 1999-2000 y 2000-2001 fueron demolidas la grada de Gol Sur y la tribuna de preferencia respectivamente. Durante septiembre de 1998 serían inauguradas las gradas bajas y el 1er anfiteatro tanto de Gol Norte como de fondo. Un año después se finalizan los dos primeros anillos de dichas partes del estadio y finalmente en el 2000 tiene lugar la inauguración oficial de los 3 anillos completos de Gol Norte y fondo.

El estadio recuperaría en 2010 el nombre de Benito Villamarín tras la salida del Manuel Ruiz de Lopera del club. La construcción de la nueva grada de preferencia y la cubierta integral del estadio quedaron paralizadas en el año 2000 y no se volvieron a retomar hasta el pasado 2016. Ángel Haro y Miguel López Catalán, actuales presidente y vicepresidente del club, se hicieron con la presidencia del Real Betis en 2015 y presentaron una propuesta de construcción del nuevo Gol Sur. Las obras comenzaron el 30 de junio, una vez culminó la temporada 2015-2016, con la demolición de la antigua grada del estadio. Durante los siguientes meses se construyó la nueva escalera de acceso al voladizo de preferencia y tuvo lugar la cimentación del nuevo graderío. Una vez la estructura estuvo terminada comenzaron a colocarse las nuevas butacas por todas las gradas del estadio, las cuales brindarán al estadio de un nuevo diseño. Recientemente el club anunció la instalación de una iluminación de lámparas LED que será la guinda del renovado Benito Villamarín.

 

Más de 60.000 gargantas

La construcción del nuevo Gol Sur ha supuesto un importante incremento en el número de aficionados béticos que podrán alentar a su equipo desde las gradas del Benito Villamarín. El derribado Gol Sur disponía de 5.000 localidades y tras su reconstrucción este pasará disponer de unas 14.700 localidades. Durante la presentación de la campaña de abonados el club dio a conocer que el aforo total de la casa verdiblanca será de 60.720 localidades. 

Este aumento de aproximadamente 8.000 asientos convierte el Benito Villamarín en el cuarto estadio con mayor capacidad de España, tras el Camp Nou (del FC Barcelona), Santiago Bernabéu (casa del Real Madrid) y Wanda Metropolitano (nuevo estadio del Atlético de Madrid). La nueva capacidad del estadio, sumada al récord en la cifra de aficionados béticos que han renovado su abono para la temporada 2017/2018 brindarán al Benito Villamarín de un ambiente único en la ciudad.

 

El Benito Villamarín se viste de gala

Pero el incremento del número asientos no es la única novedad que presentará el coliseo verdiblanco durante la próxima campaña. Junto con la construcción del nuevo Gol Sur, se ha llevado a cabo una remodelación en el interior del estadio con un nuevo diseño en sus gradas. El llamativo diseño con el cual el club ha pretendido homenajear a la afición bética estará acompañado de un mosaico de triángulos del color que más representa al Real Betis. ​

En las tribunas bajas de Gol Norte y Gol Sur se podrá leer "Real Betis", en fondo se sitúa la figura de un aficionado que porta la camiseta de las trece barras y en el panel que separa el 1er y 2º anfiteatro de fondo se podrá leer la frase de Manuel Ramírez: “De padres a hijos, de abuelos a nietos, una pasión llamada Betis”. Por su parte, las butacas de la tribuna baja de preferencia formarán franjas verdiblancas y en el centro de Voladizo estará situado el contorno del escudo del Betis.

 

Curiosidades

El antiguo estadio del Real Betis solía inundarse debido a que justo por detrás del Gol Sur pasaba el Tamarguillo, río afluente del Guadalquivir. Cuando se producían fuertes lluvias en Sevilla, este se desbordaba y la ciudad quedaba con regularidad inundada.

 

El Benito Villamarín albergó uno de los partidos más recordados en la historia del fútbol español. El 21 de diciembre de 1983 tuvo lugar el España-Malta, partido de clasificación para el Mundial de 1984. Los 30.000 aficionados que ese día acudieron al estadio del Real Betis presenciaron la goleada por 12 goles a 1 que consiguió el combinado español. La anfitriona necesitaba vencer a Malta por una diferencia superior a 11 goles para así superar a los Países Bajos en la clasificación de su grupo. Aunque lo dieron por imposible, sobre el césped del Benito Villamarín se produjo este histórico resultado.

 

Lejos de ser tirados cual escombro, los antiguos asientos del Benito Villamarín tendrán una "segunda vida". Una vez comenzó la remodelación del estadio y retiraron los asientos, estos fueron enviados a Extremadura. Las butacas verdiblancas servirán a la UD Bienvenida para cubrir sus gradas tras solicitar este modesto club extremeño la cesión de las mismas al Real Betis.


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