Alfredo Ortuño, 'El jinete pálido'

Cuando Ortuño agarra la pelota los defensas caen como hojas caducas y una frase del Apocalipsis y el Western sobrevuelan el marcador: Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno del gol le seguía.

Alfredo Ortuño, 'El jinete pálido'
Alfredo Ortuño 'El jinete pálido' . Foto:http://www.nostalgia80.com/ / Licuado: VAVEL

En 1985, Clint Eastwood se reencontró con el género que le dio la fama y al que se asocia mayormente su nombre, el western. Lo hizo con una obra maestra ‘El jinete pálido’ (‘Pale Rider’), una película que a día de hoy figura como una de las cotas más altas alcanzadas por el reputado actor y director estadounidense. Para ello, eligió la figura de un silencioso, parco, inexpresivo e hierático Predicador que acabó convirtiéndose en un despiadado vengador y pistolero. El film está considerado como un remake del mítico western ‘Raíces profundas’ (‘Shane’, George Stevens’, 1953), y en Cádiz, en los decorados futbolísticos de Carranza y la Liga 1|2|3, parecen haber identificado el remake del Predicador del gol en la figura del delantero murciano Alfredo Ortuño Martínez.

Forajido del área

Foto:http://tusimagenesde.com / Licuado: VAVEL
Foto:http://tusimagenesde.com / Licuado: VAVEL

Nacido en Yecla (Murcia) el 21 de enero de 1991, comenzó a jugar al fútbol en su localidad natal, en un equipo de empresa en el que jugaba por la tarde al salir del colegio. Fue en un Campus deportivo donde logró captar la atención de los técnicos del Albacete, club en el que logró pasar la prueba junto a su hermano y en el que completó su formación en categorías inferiores, llegando a permanecer en el equipo manchego casi 11 años y debutando en Segunda División.

Posteriormente Ortuño tuvo que abrirse paso en el fútbol tomando la decisión de jugar en la categoría de bronce del fútbol español. Una decisión que podría haberse interpretado como un paso atrás en su carrera, pero que acabó constituyendo todo lo contrario. Sus años por los duros campos de Segunda B curtieron la personalidad y los conceptos físicos, tácticos y técnicos del que acabó convirtiéndose en forajido del área. En Segunda B vistió las elásticas del Getafe B, el Levante B, y La Hoya de Lorca, conjunto en el que anotando ocho goles en dieciocho partidos, dejó constancia que la Segunda División B se le quedaba pequeña.

Por este motivo, el conjunto nazarí del Granada se hizo con sus derechos en enero de 2014, cediéndolo al Girona, club en el que tuvo la oportunidad de regresar a la por entonces llamada Liga Adelante (Segunda División). Lo cierto es que el delantero centro murciano firmó una gran campaña en el equipo catalán, siendo decisivo en la permanencia del Girona en la categoría de plata, anotando nueve goles en 20 partidos. Ortuño ya dejó sus señas de identidad, aquellas que le vinculan al Far West del fútbol, desenfundando tan rápido que en su debut marcó su primer gol y se hizo con la titularidad, aportando nueve tantos y cinco asistencias en los 1.600 minutos que jugó con la camiseta del Girona, pero por encima de todo, un sinfín de cualidades con y sin balón que un delantero centro debe poseer.

Delantero nómada y solitario

Foto: Jonathan Alonso / VAVEL
Foto: Jonathan Alonso / VAVEL

En la campaña 2014/15 Las Palmas, que militaba en Segunda División, le incorporó como cedido y el delantero de Yecla fue ciertamente un futbolista complementario a Araujo. Precisamente Ortuño intervino en la jugada del gol que ratificó el ascenso a Primera de Las Palmas ante el Zaragoza, anotado por el argentino Sergio Araujo en el estadio de Gran Canaria. El retrato robot de Ortuño, siempre vinculado al de un delantero trabajador, le restó posibilidades de jugar en la máxima categoría, por lo que ya siendo futbolista del conjunto canario (ejerció la opción de compra), se convirtió en uno de los descartes de Paco Herrera, por entonces técnico ‘pio pio’, siendo nuevamente cedido en la temporada 2015/16 al Zaragoza.

Tal y como aconteció en una etapa anterior en su carrera, aceptó sin miedo ni reservas una cesión a una categoría inferior. Ortuño se marchó a La Romareda y cumplió sobradamente cuando se le otorgó la posibilidad de jugar. Desafortunadamente, Alfredo no encajaba en el perfil de delantero que buscaba Lluis Carreras, técnico del conjunto aragonés. Por la citada razón, en la segunda mitad de la temporada, en el mercado de invierno el delantero nómada y solitario se marchó, también como cedido, al Mallorca. En el conjunto vermellón plasmó aquella impronta de trabajo y eficacia que hizo posible que dejara una buena imagen en Las islas Baleares (de hecho en el pasado verano el Mallorca de Fernando Vázquez fue uno de los conjuntos más interesados en recuperar al nueve murciano).

Cádiz es su próximo Western

Foto: Carlos Molins / VAVEL
Foto: Carlos Molins / VAVEL

Durante la pretemporada 2016/17, en su regreso a Las Palmas no logró convencer a Quique Setién para encontrar hueco en la delantera del equipo grancanario de la Liga Santander. Ortuño venía de una operación de tobillo y al no garantizársele los minutos que reclamaba el nueve, decidió aceptar la enésima cesión de su carrera. Ortuño tenía un gran cartel entre los equipos de la Liga 1|2|3 y fueron varios equipos los que se interesaron por hacerse con sus servicios, pero Alfredo acabó decantándose por la oferta del Cádiz, tanto por el olor a césped y pólvora que desprende la afición y el Estadio Carranza (el grato recuerdo del ambiente que guardaba del estadio gaditano cuando jugó allí como jugador de La Hoya Lorca) como por la presencia de Quique Pina y Juan Carlos Cordero en el conjunto amarillo. Así que el nueve pálido se enfundó la camiseta amarilla del viejo oeste de Andalucía.

Al futbolista murciano, que le restan tres años de contrato con Las Palmas, actual conjunto que posee sus derechos federativos, se le pudieron vislumbrar desde pretemporada detalles que apuntaban la posibilidad de convertirse en un futbolista que en el Cádiz podía tener un gran peso específico en el equipo. En primer lugar, porque encajaba perfectamente en el sistema y el perfil de delantero que Álvaro Cervera reclamaba, y en segundo lugar porque se pudo apreciar muy pronto que Carranza podría disfrutar con las evoluciones de un delantero centro muy implicado en el trabajo, pero también con un gran número de cualidades.  

Si existe algo especialmente relevante en la carrera de Alfredo Ortuño es que nadie le ha regalado nada, todo lo vivido le ha curtido como jugador. Siempre ha sido un valiente y a todo aquel que tiene como patrones de vida la persistencia y la personalidad, acaba llegándole siempre su recompensa. Alfredo Ortuño debutó oficialmente con la camiseta amarilla en la Liga 1|2|3 en el estadio de los Juegos Mediterráneos en Almería y lo hizo firmando su primer gol. El de Yecla desenfundó en Almería, a pocos kilómetros de los estudios y decorados del desierto de Tabernas en los que se rodaron Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo, la Trilogía del Dólar de Sergio Leone que consagraron a Clint Eastwood como actor. Fue quizás un guiño del destino para el Predicador más despiadado del lejano oeste, aunque aquel film de Eastwood fuera rodado en California e Idaho.

‘El Jinete pálido’ de la delantera cadista

Foto: Diego Carmona / VAVEL
Foto: Diego Carmona / VAVEL

No en vano, hoy día Alfredo Ortuño, ‘el Jinete pálido’ de la delantera cadista aparece en los carteles de Wanted de todos los defensores de la Liga 1|2|3 y por su cabeza se pide una gran recompensa. Siempre hierático e inexpresivo, su aparente frialdad hace congelar a defensas y porteros cada vez que cita en su duelo al sol en las inmediaciones de área, ubicación geográfica en la que es especialista en sortear trajes de madera para sus rivales.

Lo cierto es que Ortuño, un futbolista que analizando las estadísticas goleadoras que arrojan los números de su carrera, no es un delantero que parezca garantizar entre quince y veinte goles por temporada, parece empeñado en demostrar que las estadísticas están para romperlas. Y aunque aún es prematuro y precipitado aventurar los goles que conseguirá con la elástica amarilla, se intuye que podría llegar a esa cifra. Especialmente porque en los partidos hasta ahora disputados con el Cádiz, ya ha conseguido el mejor promedio de su carrera, catorce goles en ocho encuentros (0,57 por partido).

Estadísticas del jugador
Temporada Equipo Partidos Coeficiente Goles
2016-2017 Cádiz 14 0.57 8
2015-2016 Mallorca 20 0.35 7
2015-2016 Real Zaragoza 17 0.24 4
2014-2015 Las Palmas 16 0.19 3
2014-2015 Granada 7 0.00 0
2013-2014 Girona 20 0.45 9
2013-2014 La Hoya Lorca 18 0.44 8
2012-2013 Levante B 31 0.16 5
2011-2012 Getafe B 29 0.10 3
2010-2011 Albacete 24 0.00 0
2008-2009 Albacete 1 0.00 0

Delantero muy completo en todas las facetas del juego

Más allá de sus ocho dianas, Ortuño ha sorprendido en Cádiz por el amplísimo repertorio de aportaciones tácticas y técnicas que entrega al juego del equipo y los espacios que genera a sus compañeros, especialmente a los dos veloces extremos del Cádiz con su juego sin balón. De hecho, son muchas las voces autorizadas que surgen para avalar las cualidades del delantero murciano. Pepe Mejías, leyenda del Cádiz CF. que tuvo la oportunidad de compartir equipo con la mayoría de los mejores delanteros centros puros de la historia del equipo amarillo, no ha dudado en afirmar que el Cádiz nunca tuvo a un nueve puro tan completo como Ortuño. El histórico medio gaditano destaca que tanto Baena, como Dertycia, y algún otro compañero más con los que compartió equipo, poseían una cualidad que les convertían en grandes nueves, pero no el compendio de facetas que domina el murciano. Además, un amplio sector de la afición gaditana ya le tiene como ídolo y no duda en asegurar que no se veía en Carranza un delantero como él desde los tiempos de Oli.

Predicador del gol

Foto: http://www.nostalgia80.com/
Foto: http://www.nostalgia80.com/

Cuando Ortuño agarra la pelota comienza a sonar la cinematográfica música de "Lennie" Niehaus; sobre el área del otoño se intuye la amenazadora presencia de la helada del invierno como metáfora de la muerte. Los defensas caen como hojas caducas y una frase del Apocalipsis y el Western sobrevuelan el marcador: Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno del gol le seguía. Cádiz por fin se ha reencontrado con el Western del gol, pues las piernas izquierda y derecha de Ortuño parecen surgidas de un guion elaborado por Michael Butler y Dennis Shryack. Y su juego surgido de The Malpaso Company, de la cabeza de Clint Eastwood, bajo su dirección. El nueve del Cádiz es puro remake del viejo oeste, es el predicador que porta en sus botas (su cartuchera) el Colt 45 que anuncia el Apocalipsis de los porteros. Es en realidad un espectro que regresa de la muerte con un gol de plomo oculto tras su alzacuellos. Alzacuellos que marca la diferencia, que parece estar por encima del bien y el mal, que se ha revelado como un implacable pistolero para impartir una justicia que al Cádiz se le ha resistido durante años. Un justiciero llegado desde los umbrales de una carrera nómada y sufrida para protagonizar en Carranza el primer western futbolístico/mitológico de toda la historia cadista.

Prematuro pero muy esperanzador

Foto: Pedro Ortega / VAVEL
Foto: Pedro Ortega / VAVEL

Resulta quizás demasiado osado y prematuro aventurarse en predicciones, pues en la Liga 1|2|3 un tercio de competición no sirve para clarificar absolutamente nada, pero cuando el Cádiz conecta con Ortuño, este consigue insuflar el coraje y el espíritu de equipo que constituye la seña de identidad del conjunto de Cervera, aquel que podría posibilitar un drástico vuelco de la situación histórica vivida por el Cádiz durante años. Por fin el nueve cadista vuelve a oler a pólvora y su amenazadora presencia constituye toda una patada a las puertas del ‘Saloon’ del área. El Cádiz y su afición se sienten esperanzados con la presencia del Predicador del gol, en cada brizna de hierba se oye la desgarradora plegaria de Megan, pidiendo a Dios un milagro para salvarse, y  el inexpresivo Ortuño constituye la aparición de un jinete sobre un caballo tordo ascendiendo la montaña de la permanencia y la consolidación en la categoría profesional de un histórico equipo del viejo oeste de Andalucía.