Álvaro Cervera o la razón del tiempo

Abordamos el viaje que ha desarrollado el equipo desde la llegada del entrenador. Cómo ha cambiado el club, la filosofía de juego y la mentalidad del equipo y la afición, serán algunos de los aspectos más importantes para entender quién es el míster.

Álvaro Cervera o la razón del tiempo
Álvaro Cervera, entrenador del Cádiz | Foto: Pedro Ortega (VAVEL)

Hace algo más de cien años se fundó en Cádiz un club de fútbol. Un deporte que, décadas más tarde, desbancaría todos los demás competidores que osaran arrebatarle la corona. Mas el equipo que en la antigua Gadir se había formado, no desbancaría a ningún otro, sino más bien sería a él al que todos pasaran por encima, sin permiso, y sin piedad. Sería en Cádiz también donde emergería una afición capaz de contagiar a los jugadores de su locura, de emocionarse con cada partido que se jugara, de cantar hasta perder la voz, la razón, y las fuerzas. Fue entonces en la Tacita de Plata donde, después de un siglo y mil decepciones, aparecería un nuevo líder que llevara al amarillo a soñar y a llorar, pero esta vez, de alegría. Y eso que su camino nunca fue sencillo, ya que en su andadura se encontró con algunos que quisieron su marcha antes de tiempo, sin darle respeto a su trabajo, ni tiempo a que este diese sus frutos. Ese es, precisamente el tema que se pretende abordar, el tiempo.

Capítulo 1. Cómo cualquier tiempo pasado no fue mejor

"Yo estaba en casa olvidado. Esto es un impulso personal para mí"

En las últimas diez temporadas, ningún entrenador del numeroso grupo de técnicos que han pasado por el banquillo local del Ramón de Carranza ha sido capaz de completar dos años completos y de forma consecutiva. Este dato, no solo contrasta el mal hacer y la escasa fortuna de estos, sino la enorme rapidez con la que los dirigentes cadistas han actuado en contra de los responsables directos de los resultados que semana tras semana, iba cosechando el equipo.

Nombres como García Remón, Antonio Calderón, Javi Gracia, José González, Raúl Agné o Claudio Barragán son algunos ejemplos de promesas que se hicieron para alcanzar altas metas, y sin embargo no llegaron a nada más que a la crítica y posteriormente, al olvido.

En abril de 2016 llegaba a Cádiz Álvaro Cervera. Un míster que llevaba un curso sin entrenar, tras ser destituido del CD Tenerife. Aterrizó en la ciudad con la seguridad de que iba a preparar y reformar al equipo para que este pudiera lograr en mayo el ascenso de categoría. Una ambición tan grande, como el trabajo que tenía por delante con aquel grupo.

Disputó cuatro encuentros de liga regular, donde el equipo mostró muchas carencias y muy pocas virtudes. La confianza en el nuevo entrenador era ínfima, nula. Sin embargo, una vez más, la afición se ilusionó para unos play-offs en los que sentían que lo tenían todo por ganar y casi nada por perder.

Capítulo 2. Cómo el fin sí justifica los medios

"La liga se juega con la cabeza, los play-offs con el corazón"

Ante el asombro de toda España, el Submarino Amarillo venció cinco de los seis partidos, incluyendo victorias en estadios tan complicados como A Malata, el Sardinero y el Rico Pérez de Alicante. La histeria generalizada, el descontrol masificado, el éxtasis de todos aquellos que creyeron, y también de los que no. Cádiz se lanzó a la calle para recibir a sus héroes. La ciudad no terminaba de entender cómo había sucedido tal milagro. Tan solo uno, al cual el tiempo le había dado la razón, conocía el método del triunfo. El entrenador había conformado un bloque compacto, replegado, plenamente defensivo y rápido a la hora de salir a la contra. Una idea que los protagonistas sobre el césped captaron rápidamente y supieron interpretar a la perfección.

En mitad de la alegría y de la lógica confusión del momento, se optó por dar continuidad al proyecto del gran artífice del ansiado ascenso. A muchos les pareció una decisión acertada, y otros opinaron que Cervera no sería capaz de hacer un equipo competente en la que había sido recién bautizada como Liga 1|2|3.

Capítulo 3. Cómo saber qué hacer en el momento oportuno

"La pelea no se negocia, va en el ADN del equipo"

El Cádiz comenzaría la liga 2016/17 de forma irregular, concediendo muchos puntos y con acusadas críticas con respecto al juego desplegado por el equipo. La filosofía de Cervera no era del gusto de muchos y, gracias a eso, se ganó detractores en la grada, y en los medios.

Fue ahí, justo en ese momento, cuando peor lo estaban pasando los jugadores, los aficionados, cuando el míster se impuso sobre los demás. Y en ese instante, el tiempo se paró, miró a Cádiz y observó el trabajo realizado por un cuerpo técnico entregado a la causa. El tiempo dio entonces la razón, por segunda vez, al entrenador cadista. Una racha excepcional, un ritmo frenético hizo que los amarillos pasaran de estar en puestos de descenso a Segunda División “B”, a puestos de play-offs de ascenso a LaLiga Santander en tan solo nueve jornadas. Un privilegio que no dejaría de tener ocho meses después.

"Somos el Cádiz, ganamos donde podemos, no donde queremos"

Contra todo pronóstico, los gaditanos jugarían una eliminatoria que les podría llevar a la gloria futbolística. El mérito consistía en el grupo, el equipo había dejado de ser un equipo para convertirse en una familia, lo que para algunos de los integrantes de la plantilla se conocía como “la banda”. Esa banda no fue capaz de lograr el pase de la eliminatoria, pero sí consiguió el respeto de todos los aficionados, propios y ajenos; y algo todavía más grande si cabe: esa banda, consiguió ser eterna. Eterna en el tiempo, por supuesto, y en los corazones de todos y cada uno de los que lloraron por su equipo esa noche de junio.

Capítulo 4. Cómo el tiempo acaba dando la razón

"Al entrenador que no entrenó al Cádiz le falta algo. No hay mejor sitio para estar que este"

Álvaro Cervera le brindó la mejor de sus sonrisas al mar de la playa Victoria a principios de verano, y le prometió al levante que no dejaría de pelear, de luchar, al igual que lo harían sus jugadores, por hacer feliz a los gaditanos.

Un año y medio después de que el guineano apareciese por las calles de la ciudad, el Cádiz está consolidado como uno de los aspirantes al ascenso de categoría. Y es que, una vez más, tras un inicio lleno de dudas, críticas y malos resultados, el club se encuentra cuarto de Segunda División, y lo que es más importante: no hay ningún jugador que dude, que la máxima autoridad está en la banda, dirigiendo desde el banquillo, y se llama Álvaro Cervera.