Ganar o caer

Tras diez años sin jugar Europa, el Celta se enfrenta a su primer partido a vida o muerte en la competición. Como el alumno que deja todo para el final, el equipo gallego se la jugará todo a una carta para conseguir pasar de grupo o morir en el intento.

Ganar o caer
Foto: Rodri Torrellas

El Celta y Eduardo Berizzo decidieron en Ámsterdam que los deberes en la Europa League quedarían para el "último" día. Y en esta situación se encuentra el equipo. Las matemáticas no le dan margen al Celta. El conjunto dirigido por Eduardo Berizzo deberá cumplir su parte a la perfección y derrotar al Standard de Lieja en la penúltima jornada de la competición europea. A pesar de que hay más combinaciones posibles que permitirían a los celestes pasar de fase, la victoria clasificaría al equipo matemáticamente mientras que con otros resultados los olívicos pasarían a depender de otros resultados en el grupo.

La ilusión frente a la cruda realidad

Tras diez años de letargo, el conjunto vigués cuajó un sensacional año pasado que le permitió clasficarse para la segunda competición continental. La ilusión era máxima por volver a ver equipos europeos desfilar por el vetusto coliseo vigués, además de que muchos aficionados ansiaban volver a recorrer Europa con la bufanda de "su Celtiña" al cuello. Sin embargo, el Celta no estuvo a la altura. En un grupo asequible a la par que igualado, los resultados fueron dejando el camino allanado a los célticos casi sin apenas buscarlo. En la primera jornada ante el Standard en Bélgica, el Toto Berizzo experimentó. Así llegaron oportunidades para Lemos, Costas o Naranjo, quienes sin haber debutado en Liga ya se veían tocando balón en Europa. El partido se saldó con un balance favorable a todas luces para el Celta que logró arrancar un empate gracias a un genial tanto desde fuera del área de Guiseppe Rossi. El botín belga fue, a todas luces, un premio en vista del juego desplegado en tierras francófonas.

El segundo encuentro deparaba el primer partido europeo en casa tras diez años. La ilusión era máxima, y a pesar de que el horario no fue el adecuado para un país como España (19:00 horas de la tarde) el estadio de Balaídos presentó un buen ambiente con multitud de aficionados que deseaban volver a refrescar esa sensación de un partido europeo en tu estadio. El Panathinaikos griego era el rival, sin duda, sin el lustre de antaño y pasando apuros hasta en su propia liga. Sin embargo, el partido en cuanto a fútbol no fue lo esperado. En un encuentro tosco y escaso de juego, tuvieron que ser Wass y Aspas, suplentes ese día, quienes dieran otro aire al equipo. Finalmente, el propio '18' céltico de libre directo y un gol del sueco Guidetti dieron la vuelta al marcador y permitieron al Celta sumar sus primeros puntos en la Europa League. 

Tras los griegos llegaron los dos encuentros que más interesaban al aficionado. Sólo nombrar "Ajax", se le vienen a la cabeza a muchos aficionados la ciudad de Ámsterdam, una gran capital europea, y un equipo que posee un palmarés envidiable adornado con Copas de Europa además de una cantera envidiable. El primer envite entre gallegos y holandeses se disputó en Vigo. El ambiente era de partido grande, con desplazamiento masivo de aficionados ajaxied incluído y muchos altercados. Sin embargo, la presencia de todos ellos dio colorido y un aliciente más para la grada viguesa, deseosa de una victoria. Pero el equipo rival volvió a golpear primero. Con una mezcla de titulares y suplentes, el Celta estaba a merced del equipo de Ámsterdam. Sólo genialidades de Fontàs y Orellana permitieron a los vigueses sumar un punto valioso en aquel momento. 

Ámsterdam, piedra de toque

Otra historia fue el partido en la capital holandesa. Más de 1.200 celtistas aguardaban el partido en Ámsterdam como una cita que pretendía ser inolvidable. El ambiente, días antes, era festivo por toda la capital holandesa. Por las calles y barrios más famosos de la ciudad se podía vislumbrar colorido celeste de una afición deseosa de un gran partido en Europa. Todo era optimismo hasta que los aficionados se enteraron de la alineación que decidió poner en liza Eduardo Berizzo. Desde el primer momento, reservó todo para el encuentro que ese fin de semana disputaba el equipo ante el Valencia. De inicio en el impresionante campo del Ajax, un equipo que bien podría catalogarse como "plan C". El equipo vigués tuvo que remar con todo en contra. El equipo holandés fue superior en todo, con un ambiente formidable en su campo y aún así, los gallegos casi rescatan otro botín inmenso. Los últimos veinte minutos del equipo gallego, coincidiendo con la entrada de Wass, Aspas y Guidetti fueron impresionantes. El moañés tiró del carro mientras que la magistral lectura de juego de Wass y el ímpetu de Guidetti por hacerlo bien, hicieron el resto. El Celta y sus aficionados salieron del Ámsterdam Arena con la sensación de que, con una buena lectura del partido o la inclusión de dos o tres hombres del teórico equipo titular, los celestes eran mejores que los holandeses. Fue una sensación que pareció repetirse en todos los partidos.

No ha sido así porque el Celta no ha sabido cargar con la estela de favorito del grupo. Ahora se ve abocado a sufrir y jugársela todo a una carta obviando rotaciones que no surtieron efecto en otros partidos. Los titulares volverán a escena buscando obrar la machada y clasificar a los gallegos para la fase final del torneo continental. Existen otras posibilidades, "cuentas de la lechera" que permitirían a los hombres de Berizzo acceder a la siguiente fase. Estas cuentas pasan por el empate. Si Celta y Standard empatan su encuentro en Balaídos, todo dependerá del golaverage general contando todos los partidos. Si coincide que empatan a puntos y ambos equipos han marcado los mismos tantos, todo dependerá de los goles a favor contando todos los encuentros del grupo. Como decimos, cuentas que el celtismo debe obviar aunando fuerzas para conseguir el único camino que garantiza el éxito: ganar.