El vaivén de Orellana entre Celta y Granada

Fabián Orellana se podría enfrentar este fin de semana a su ex-equipo, el Granada, si se recupera de sus molestias en el tobillo. El chileno ha formado parte del club granadino durante dos temporadas en dos etapas diferentes.

El vaivén de Orellana entre Celta y Granada
Orellana vistiendo la camiseta celeste en un partido ante el Granada. Imagen: La Liga.

En el 2010 el Granada se hizo con los servicios de Fabián Orellana, que llegaba procedente de Udinese tras haber estado cedido una temporada en el Xerez. "Me gusta jugar mucho por la banda y asistir a mis delanteros para que puedan anotar", decía el chileno en su llegada a la ciudad jerezana. Poco, muy poco tardó el pequeño y habilidoso jugador de Santiago de Chile en demostrar que realmente se lo pasaba en grande haciendo diabluras por la banda. El Robinho blanco se atrevían a denominarlo algunos.

Cuando llegó al Granada llegaba con el cartel de ser un jugador habilidoso, con descaro y capaz de hacer mucho daño al rival escorado a banda. Es temporada los granadinos tenían un buen equipo, que optaba a estar entre los mejores de Segunda División. Roberto Fernández en portería. Jugadores como Nyom, Siqueira o Mainz en defensa. Mikel Rico y Abel eran las manijas del equipo en el centro del campo. Y arriba Dani Benítez y Geijo acompañaban al bueno de Orellana en ataque. Pese a jugar junto a tantos buenos jugadores, Orellana tenía algo diferencial. Aglutinaba a más rivales que cualquier otro jugador y cuando tenía el día era intratable. Además, demostró tener gol. 8 veces perforó la red de la portería rival esa temporada. No era el jugador más regular. Era joven y tenía mucho por mejorar. Sin embargo, no hay duda de que esa temporada se dio a conocer en la división de plata del fútbol español.

A final de temporada el Granada consiguió el ascenso. La final del playoff la disputó contra el Elche. Con el 0-0 en Granada y 1-1 en el Martínez Valero, los de Fabri conseguían ascender a la división de oro del fútbol español. Lo curioso de ese playoff es que una de las semifinales la disputaron Celta y Granada. Orellana se enfrentó a su futuro equipo. De hecho, fue él, el que marcó el gol que frustró el sueño celeste. Quizás fue eso lo que hizo que el Celta se fijase en el chileno para ficharlo de cara a la siguiente temporada.

Los derechos del jugador los tenía Udinese y el club italiano decidió que podía ser mejor opción cederlo al Celta en Segunda que de nuevo al Granada, que tendría un reto más complicado en Primera. Esa temporada el de Santiago de Chile se salió en el club vigués. Se consolidó como uno de los mejores extremos de la categoría y anotó 13 goles. Formó una dupla letal con Iago Aspas (36 goles entre los dos) que permitió que los celestes consiguieran el anhelado ascenso a Primera de manera directa, quedando en segunda posición en la tabla por detrás del máximo rival, el Deportivo de la Coruña.

Sin embargo, a final de temporada el Celta no ejerció la opción de compra por el chileno. Udinese reclamaba 3 millones de euros que los celestes no estaban dispuestos a pagar. Finalmente, los derechos del jugador se los quedó el Granada. Esto fue debido a que el propietario de Udinese, Giampaolo Pozzo, era uno de los mayores accionistas del club granadino y Orellana no tenía cabida en la plantilla del club italiano.

En la temporada 2012-13, Orellana empezaba su segunda aventura en Granada. Ganarse un puesto iba a estar difícil tras los fichajes nazaríes de Buonanotte y Nolito. Sí, Nolito. Futuro compañero suyo en el Celta. Casualidad entre casualidades. Llegó el mercado de invierno y Orellana no acababa de ser importante en el conjunto de Anquela. Brahimi, Torje, Benítez, Nolito y Buonanotte. Esos eran los jugadores con los que debía competir el chileno para tener minutos. Como no consiguió tener protagonismo, Fabián Orellana buscó una salida, y tuvo claro que el Celta era la mejor opción. Una ciudad que le quería, un club en el que se sintió a gusto y un equipo en el que destacó y consiguió un ascenso.

En enero el chileno volvió al Celta tras ser comprado por el club celeste por 1,2 millones de euros. A partir de ahí Orellana no dejó de crecer como futbolista en la ciudad viguesa. Esta es ya su quinta temporada consecutiva en el Celta y poco a poco se ha convertido en una de las figuras de equipo y de la liga española. Su evolución ha sido increíble. A sus 30 años Orellana está en el mejor momento de su carrera y parece que aún no ha alcanzado su techo como futbolista.