El SuperDépor se luce en Riazor

El combinado deportivista se impuso en el marcador y en sensaciones a los olívicos en un día de emociones intentas tanto en la grada como sobre el césped del estadio herculino.

El SuperDépor se luce en Riazor
El SuperDépor se luce en Riazor | Imagen: Laura Santos (VAVEL)
SuperDépor
5 2
EuroCelta
SuperDépor: Songo´o; Manuel Pablo, Naybet, Andrade, Romero; Scaloni, Sergio, Djalminha, Amavisca; Pandiani, Tristán. También jugaron Aranzubia, Turu Flores, Juanma, Salinas, Capdevila, Aldana, Donato, Luque, Marchena, Manjarín, Chema y Maikel
EuroCelta: Maté, Fran Cainzos, Patxi Salinas, Otero, Juanfran; Javi González, Ito, Giovanela; Ratkovic, Revivo y Juan Sánchez. También jugaron Emilio, Ángel, Bacjetic, Yago Yao, Tomás Hervás, Vicente Celeiro, Manel y Mario Bermejo
MARCADOR: 1-0, min. 2, Pandiani, 2-0, min. 18, Tristán, 3-0, min. 43, Pandiani, 3-1, min. 46, Bermejo, 3-2, min. 50, Bermejo, 4-2 min. 53, Marchena, 5-2, min. 89, Juanfran en propia puerta.
ÁRBITRO: Raúl García de Loza
INCIDENCIAS: Partido disputado en el Estadio Municipal de Riazor en el XVIII Memorial Moncho Rivera a beneficio de la Cocina Económica y la Fundación Curemos el Parkinson.

Este viernes Riazor tenía una cita importante, tanto por la causa como por el evento que se llevaría a cabo, juntando a las máximas estrellas de la historia de los dos equipos gallegos por excelencia, Deportivo y Celta. Jugadores como Djalminha, Tristán, Revivo o Giovanella se dieron cita en el estadio herculino en el XVIII Torneo Victoria, organizado por el propio club que da nombre al evento y por el patrocinador de ambos conjuntos, Estrella Galicia. No era solo un partido benéfico, era la oportunidad de revivir viejas épocas, gloriosas de ambos clubs, además de una última ocasións de que los futbolistas defendieran un escudo y unos colores que para ellos han significado un antes y un después en su carrera y en su vida.

La afición herculina pudo volver a disfrutar de los mejores jugadores que han vestido la elástica blanquiazul durante sus 110 años de historia. Con un once que en tiempos pasados habría dado mucho que hablar, se disponía a enfrentarse a su eterno rival. La calidad de unos y de otros quedó plasmada al minuto de juego, donde Walter Pandiani, 'El Rifle', abría la lata. La primera parte fue dominada por el Deportivo, gozando de incontables ocasiones semejando que el tres a cero con el que se llegaría al descanso era escaso. Pandiani volvería a marcar tras errar varias ocasiones claras de gol mientras que Tristán, tras una serie de rechaces, acertó a introducir el esférico en la portería celeste cuando parecía que no quedaba tiempo para más. El juego lo ponían los herculinos, con incursiones y centro desde la banda además de varias triangulaciones de gran calidad, algo que muchos de los presentes en tal partido todavía retienen en sus botas. Los celtistas gozaron de un par de ocasiones en las que, entre el acierto de Songo'o y la mala puntería, no consiguieron estrenar su casillero goleador. Se llegaría al descanso con un SuperDépor haciendo honor a su nombre, encomendado a Djalminha, el hombre que llevó la batuta y la magia del equipo durante años y que volvía a hacerlo este viernes en Riazor.

Pese al indiscutible dominio coruñés, el Celta empezó la segunda parte de la mejor manera posible, marcando. Emulando el inicio de partido del SuperDépor, Mario Bermejo recortaba distancias en el marcador y, en apenas cinco minutos, el encuentro se encontraba con un vibrante tres a dos como resultado. Pese al inicio fulgurante de los celestes, el partido entró en un ritmo más pausado y en el que el público que acudió al evento no pudo gozar de ocasiones. A mediados de la segunda parte Djalminha abandonaría el césped, recibiendo la ovación más atronadora de la tarde, con un público entregado a uno de los artífices del título de Liga deportivista, en el 2000. Con los cambios el Dépor rejuveneció y volvió a disfrutar de buenas ocasiones. Luque fue el más activo en la segunda parte, además de un Manuel Pablo recién retirado y que todavía goza de un buen físico. En el último cuarto del encuentro, Marchena y Scaloni, ayudado por el defensa rival Juanfran, aumentaban la ventaja local colocando el definitivo cinco a dos, despejando las dudas que surgieron en el comienzo del segundo período, plasmando un resultado más que contundente.

Tras el pitido final hubo tiempo para más ovaciones y realizarse fotos con los jugadores más aclamados. La nostalgia de un equipo campeón se respiraba en el ambiente, con los futbolistas aplaudiendo a su hinchada y festejando la consecución del trofeo. Antiguos compañeros y rivales aprovecharon para saludarse, no solo en el estadio, sino los días previos convirtiendo el evento en algo más que un acto benéfico. El SuperDépor, aunque solo por un día, había vuelto.