¿Cómo llega el Real Betis?

Nos detenemos en el rendimiento de los verdiblancos, quienes pese a variar sus formaciones, apostar a las sustituciones masivas y a depositar la confianza en otros futbolistas, no consiguió una regularidad sostenida en el tiempo. Además, como visitantes el equilibrio de victorias y derrotas no les favorece.

¿Cómo llega el Real Betis?
Foto: Raúl Pajares-Vavel-.

Por la jornada 13 de Liga, la Sociedad Deportiva Eibar hará las veces de local en el Estadio Municipal de Ipurua. Esta vez, los de José Luis Mendilibar se encontrarán con el Real Betis Balompié. El conjunto de Sevilla, desarrolló una performance irregular a lo largo del certamen. Dicha inconstancia se observa reflejada en la tabla de los posicionamientos: de 12 juegos, los verdiblancos triunfaron en cuatro (Valencia y Osasuna a domicilio, Málaga y Las Palmas en casa), dos empates (Dépor y Granada de local) y seis derrotas (Barcelona, Sevilla, Real Sociedad y Villarreal fuera, mientras que Real Madrid y Espanyol en carácter de anfitriones).

Además, la balanza de goles (convertidos y encajados) no les favorece: 13 goles a su merced por 22 en contra. En efecto, mantuvieron a cero en tres compromisos pero no anotaron en cinco partidos. Registran un promedio de 1.83 tantos a recibir por jornada y uno a convertir en cada cotejo. A su vez, se observa una tendencia: la de depender del aporte goleador de sus atacantes. Estos acumulan el 69% de los goles (Rubén Castro 30%, Joaquín 23%, Álex Alegría 15%) y el 31% restante se distribuye en las otras dos líneas, es decir, los centrocampistas (Álvaro Cejudo y Felipe Gutiérrez) y los defensas (Aissa Mandi y Bruno González).

Analizando al Betis como equipo en carácter de visitante, apareja una estadística tajante. Disputó cinco compromisos en esta condición, de los cuales obtuvo victorias en campos difíciles como el Estadio Mestalla de Valencia y en El Sadar. En estos epicentros, se marcó una tendencia: los verdiblancos se adelantaron en el marcador y el rival de turno les empató. Luego, volvió a imponer condiciones para consumar, finalmente, la victoria. Por el contrario, en los otros tres partidos fueron derrotas que se establecieron al comienzo de la segunda parte y, como consecuencia, los de Andalucía no evidenciaron reacción alguna e incluso en estas tres derrotas no hubo goles a favor. De los 15 puntos posibles a domicilio, el Real Betis alcanzó sólo seis (el 40%) y, a nivel colectivo de los demás equipos, supera a rivales como el Granada, Osasuna, Sporting, Deportivo, Málaga, Las Palmas, Celta de Vigo y Eibar.

Teniendo en cuenta los últimos cinco compromisos que disputaron los balompédicos, se refleja una marcada irregularidad. La primera medida de ellos, la plasma el cambio que hubo en el banquillo, lo que indica un rendimiento no deseado desde la perspectiva del juego y también en el rendimiento. Luego, la falta de confianza en el equipo andaluz ya que varió su esquema y utilizó tres diferentes en estos compromisos: 4-3-3 frente al Real Madrid CF, 4-4-2 contra Osasuna, Espanyol y Villarreal y 5-3-2 contra la UD Las Palmas. Realizando una progresión en este segmento, de una jornada a la siguiente, no se repitió el once ni por asombro, sino que hubo también cambio de nombres. Entre Gustavo Poyet que le dirigió en las últimas cuatro jornadas y Víctor Sánchez del Amo, recientemente asumido ambos utilizaron 22 futbolistas: Adán, Piccini, Rafa Navarro, Mandi, Bruno González, Germán Pezzella, Durmisi, Álex Martínez, Brasanac, Zozulya, Cejudo, Petros, Matías Nahuel, Donk, Juan Martin, Dani Ceballos, Rubén Castro, Felipe Gutiérrez, Álex Alegría, Sanabria, Joaquín y Musonda. Entonces, salvo en la portería donde se mantuvo Adán, en las demás posiciones del campo existieron mínimamente dos posicionamientos. Aun así cambiando los intérpretes, las posiciones y el sistema, la confianza siguió por debajo de las esperables: tres derrotas y dos victorias. Asimismo, encajó diez goles (seis del Real Madrid) y convirtió cinco.