Con la velocidad de crucero puesta

Buen triunfo de la SD Eibar ante el Betis, en un partido condicionado por una tempranera y protestada expulsión de Piccini, tras la cual, el combinado armero no pasó dificultades para triunfar.

Con la velocidad de crucero puesta
Con la velocidad de crucero puesta | Fuente: LaLiga
Eibar
3 1
Real Betis
Eibar: Riesgo; Arbilla, Luna, Ramis, Lejeune; Rico, Dani García, Pedro León, Inui (Bebé, min. 90), Adrián (Escalante, min. 84); Enrich (Kike, min. 74).
Real Betis: Adán; Alex Martínez, Piccini, Pezzella, Bruno, Mandi (sanabira, min. 46); Donk, Petros (Gutiérrez, min. 70), Ceballos; Rubén Castro, Joaquín (Cejudo, min. 28).
MARCADOR: 1-0, min. 19, Pedro León. 2-0, min. 23, Sergi Enrich. 2-1, min. 84, Rubén Castro. 3-1, min. 90, Kike.
ÁRBITRO: Daniel Ocón Arráiz. Únicamente amonestó a Bruno (min. 72) y expulsó por roja directa a Piccini (min. 17)
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la decimotercera jornada del campeonato regular de la Liga Santander, disputado entre el Eibar y el Betis en Ipurua.

Logró una vez más el Eibar que los tres puntos quedaran en su estadio, al cosechar una importante pero polémica victoria sobre el Betis, en un encuentro condicionado por una más que discutida expulsión apenas cumplido el cuarto de hora de juego. Los armeros, con superioridad numérica, supieron jugarle al Betis y mantener el balón para golpear cuando más dolía, y a pesar de que recortaron distancias los verdiblancos al final, logró el conjunto emplazado en Ipurua respirar gracias a un reconfortante tanto de Kike.

El partido empezaría con minutos de gran intensidad por parte del Betis, que encontraba en Ceballos un referente ofensivo. Los usuales minutos iniciales de tanteo fueron un bonito intercambio de intentonas entre ambos conjuntos, aunque ninguno de ambos llegara a generar peligro. Llegaría el momento en el que se rompió el duelo, cuando un balón filtrado dejó solo a Inui ante Adán, y el japonés, que se disputaba el balón con Piccini, cayó derribado en la frontal. El colegiado lo vio claro y no dudo. Señaló la falta y envió a la ducha al defensor italiano.

La acción de por si era determinante, pero duplicó su valor Pedro León cuando en el inmediato libre directo, ejecutó con envidiable majestuosidad un grandioso lanzamiento que entró pegado al palo zurdo de Adán. El zarpazo era doloroso, y peor se volvió al par de minutos, porque llegaría la segunda cuando Inui envió un centro largo que recogió Enrich entre los dos centrales visitantes para rematar de primeras y besar la red. Cinco minutos que valieron un partido.

Con el Betis tocado, y más adelante lucharía por no hundirse, el Eibar pudo jugar a placer y mantener posesiones relativamente largas, además de que el peligro verdiblanco era nulo. El tiempo avanzaría sin excesivo peligro de unos armeros que sabían que llevaban el peso del encuentro, y bastaban ligeros arreones como el de Inui a algo más de cinco minutos del descanso para poner en alerta a los visitantes.

Y acabaría por llegar el segundo tiempo, que transcurrió de un modo ligeramente distinto al primero. Los minutos iniciales mostraron algo de calma, con el Eibar aún llevando el timón. No obstante, la falta de peligro por parte de los de Mendilibar, que a pesar de que no sufría, no estaba generando grandes ocasiones de modo continuo, permitió al Betis ir resurgiendo.

La intensidad de los verdiblancos iría in crescendo según avanzaban los compases del partido, y varios pelotazos largos que disputaron Sanabira y Rubén Castro pusieron en vilo a la defensa armera, que resolvió con autoridad. Esta situación se vio cortada por lo sano cuando empezó a tomar el mando Pedro León, que combinando principalmente con Dani García y las bandas, que se convirtieron en dos dagas, acabó desembocando en el Eibar a la ofensiva. Tuvo una muy buena Inui desde el interior del área, cuando un pase raso lo dejó sin presión y en una buena posición para lanzar, pero su seco disparo se topó con la manopla de Adán.

Y justo al minuto en un error de la zaga local, Rubén Castro quedó mano a mano con Riesgo, y no perdonó. Con ello, recortaba distancias y sembraba la duda en las gradas de Ipurua. No obstante, Kike la bateó bien lejos cuando, en el noventa, cazó un rechace para poner de nuevo dos tantos de ventaja en el marcador, una ventaja que fue definitiva ya, por lo tanto, el Eibar se declaró vencedor del partido. Sin duda, la afición armera habrá quedado satisfecha con los tres puntos, aunque los béticos se quedarán algo chafados, especialmente, por lo polémica que resultó la expulsión de Piccini en los primeros quince minutos del encuentro.