La pizarra: Inui, la ruptura

Repasamos lo que dejó la victoria armera ante el Betis. El míster utilizó un sistema similar al de Vigo aunque le otorgó mayor movilidad a Enrich, tuvo a Inui como la pieza para romper el empate y contó con un equipo regular en cada línea. Examinamos los esquemas que barajó el entrenador eibarrés y cómo evolucionaron los dos conjuntos a lo largo del cotejo.

La pizarra: Inui, la ruptura
Fotomontaje: Alberto Rodríguez Francisco-Vavel-.

Por la jornada 13 de Liga, en el Estadio Municipal de Ipurua la Sociedad Deportiva Eibar recibió al Real Betis Balompié. Allí, en el reducto armero los de José Luis Mendilibar continuaron su senda de victorias y en consecuencia, vencieron tres a uno al equipo andaluz. Indudablemente, la expulsión de Cristiano Piccini en el bando verdiblanco actuó como factor determinante, ya que se llevaban disputados apenas 16 minutos. Luego, el representativo local se adelantó mediante Pedro León en el 19 de partido. A posteriori, Sergi Enrich aumentó el tanteador a los 23. Sin embargo, Rubén Castro aprovechó un fallo por parte de Florian Lejeune para descontar en el epílogo del encuentro y finalmente, el ingresado Kike García sentenció el tres a uno definitivo en el primer minuto de adición.

Equipo que gana no se toca según el viejo lema de los entrenadores de fútbol. Mendilibar se aferró a la histórica frase de la jerga futbolística al momento de diagramar el inicial que enfrentó al Betis. El exrojillo, utilizó el sistema de 4-2-3-1. En la valla se encontraba Asier Riesgo, mientras que la dupla de centrales la conformaron Iván Ramis (centro-derecha) y Florian Lejeune (centro-izquierda). A su vez, los laterales: Anatiz Arbilla (titular desde Las Palmas) y Antonio Luna, un imprescindible para el míster. En el centro del campo, el doble pivote repitió titularidad: Dani García (centro-izquierda) y Fran Rico (centro-derecha). Por delante, los tres centrocampistas con tendencia ofensiva: Pedro León (extremo derecho), Adrián González (mediocentro ofensivo) y Takashi Inui (extremo izquierda). La referencia de área: Sergi Enrich.

Por su parte, Víctor Sánchez del Amo dispuso de un equipo titular idéntico al que venció dos a cero a la UD Las Palmas en casa. Además, conservó el sistema de juego anteriormente utilizado (5-3-2). Adán estuvo en la portería. Delante del exmerengue colocó a tres centrales puros: el argentino Germán Pezzella (stopper derecho), el argelino Aissa Mandi (líbero) y Bruno González (stopper zurdo). En los laterales se encontraban Cristiano Piccini por la derecha y Álex Martínez desde la izquierda. Por encima de esta última línea, Ryan Donk hizo de pivote defensivo. Al lado del tulipán, Petros como interior derecho y Dani Ceballos por izquierda. En punta, dos futbolistas de experiencia: Rubén Castro (derecha) y Joaquín (izquierda).

En estos primeros minutos, los verdiblancos reflejaban una estructura que evolucionaba en el campo. Adquiría una fisonomía al momento de defender para hacerse con el cuero, a través del 5-3-2. Este, automáticamente se transformaba en 3-5-2 en ataque. Sin embargo, la base balompédica de jugar así, duró hasta la cartulina roja de Piccini. Se vislumbraba al equipo bético sin intensidad arriba para presionar alto. Pero, los armeros se posicionaban 4-3-3 para adelantarse en el campo. La configuración hallaba a Adrián que iba sobre Álex Martínez (extremo derecho), Sergi Enrich era un péndulo en el centro y Takashi Inui, incursionaba por izquierda. Detrás, Fran Rico se encontraba de pivote, Dani García en el interior zurdo y Pedro León sobre la derecha. Como consecuencia, el Eibar reducía los espacios con la zaga en el centro del campo y Sergi Enrich en la medialuna del área mayor. En el otro bando, entre Joaquín o Rubén Castro y Aissa Mandi había 70 metros. Otro condicionante del partido fue el primer pase. En Eibar, estaba la doble opción: el eje de la medular que conformaban Fran Rico-Dani García. Contrariamente, el Betis salteaba esa línea y se veía obligado a hacerlo, para jugar en largo.

También, primaba el desacierto de los centrocampistas andaluces. Desde otro lado, el Real Betis era un equipo partido. Tenía una línea de ocho jugadores (defensa + mediocampo), quedando colgados los delanteros. Además, el anfitrión, con la alta intensidad recuperaba el balón rápido, lo circulaba y abría el juego para romper por fuera. El verdiblanco, permanecía en la disociación. A diferencia del último partido, Sergi Enrich fue el centrodelantero más movedizo. Ello se reflejó en su trabajo para con el equipo en donde era el que más se retrasaba para pivotear, rebotar, desplazando a los centrales a las bandas y Adrián, quedaba en una posición fija o no estuvo tan omnipresente como frente a Celta. El ex del Numancia estuvo participativo en ataque, picando al espacio, jugando de espaldas, esforzándose hacia el colectivo y Adrián se mantuvo más en el mediocentro ofensivo, también yendo hacia los extremos en la línea de presión, conformando un tándem al lado de Inui o Pedro León en la asociación. 

Takashi Inui, clave

El japonés Takashi Inui resultó uno de los problemas de la defensa bética. Primero, recibiendo la falta de Piccini que determinó expulsión para el lateral italiano y la consiguiente apertura del marcador por parte de Pedro León. Luego, en el retroceso para conformar un 5-4-1. Advirtiendo un resbalón de Antonio Luna, se sumó como un lateral bis para la recuperación. Inmediatamente, entendió la transición defensa-ataque para desbordar en la izquierda y asistir a Enrich en el dos a cero. También interpretó las dos facetas del juego, defendiendo cuando era necesario siendo volante zurdo, mediocentro ofensivo y extremo por ese costado y hasta centrodelantero, ya que previo al descuento de Rubén Castro se lo perdió tras un pase de Luna

Durante el primer período, la Sociedad Deportiva Eibar varió su dispositivo táctico constantemente. Entre otros modelos de juego, utilizó el 4-3-1-2, 4-2-4, 4-4-2, 3-2-4-1, 3-2-5, 3-3-2-2, 3-4-3. La primera configuración, le encontraba a Adrián González en la función de organizador por detrás de la delantera que agrupaba a Sergi Enrich junto al volante de banda que se soltaba, es decir, Pedro León o Inui. El segundo y el tercero guardan similitud. Uno era al momento de retroceder cuando los volantes externos (Inui y Pedro León) se acoplaban al sistema defensivo. Una vez que el esférico quedaba en poder del equipo armero, se tiraban de extremos. Ya con tres defensas, el 3-2-4-1 y 3-2-5 dependían del posicionamiento de Enrich. En uno, el atacante armero estaba de punta definido y en otro, era acompañado por Adrián. A la hora de darle salida al balón, la línea defensiva era Arbilla y los centrales. En el centro del campo, el eje y Luna que ya se adelantaba. Por consiguiente, el doble organizador en los pies de Inui-Pedro León como nexos de los delanteros.  Por último, el 3-4-3 hallaba a Luna en la línea de medios e Inui se adelantaba al extremo, Pedro León de volante y Adrián de ariete. Con la expulsión de Piccini, el Betis se configuró 5-3-1. Álvaro Cejudo, se desempeñó de lateral derecho, los tres centrales y en la izquierda Álex Martínez. En la medular: Petros (interior derecho), Donk (pivote) y Dani Ceballos (interior izquierdo). En ataque: Rubén Castro. Pero, el balón iba y venía, Rubén Castro perdía rápido ante los centrales y el Eibar rompía por banda izquierda, el sector del campo más débil del equipo verdiblanco. 

Al comenzar la segunda parte, Víctor Sánchez del Amo dispuso de un acompañante para Rubén Castro: Antonio Sanabria. Así, el Real Betis renunció a la línea de cinco y dispuso de un esquema más osado: 4-3-2. Entonces, Álvaro Cejudo ocupó el lateral derecho, Pezzella y Bruno González fueron los zagueros, siendo Álex Martínez el defensa por el costado izquierdo. En el medio, se mantuvieron los mismos. Sanabria y Rubén Castro fueron los hombres más adelantados. El dueño de casa apeló a un sistema más de repliegue: 4-4-2. Quizás, con los dos goles de diferencia los armeros se dedicaron a neutralizar al Betis que mejoró en el juego. Los andaluces, progresaban en el primer pase pero a la hora de sobrepasar la zona media, su lucidez en el tercio superior resultaba ineficaz. Continuaba disociado, un equipo sin luces en los últimos metros. El Eibar lo tenía más claro. Su primer pase continuaba avanzando en el campo. Los de Mendilibar ensanchaban el terreno de juego, acortaban los espacios y el Betis repetía sus errores, porque era todavía un conjunto largo.

En este período, el equipo vasco utilizó más modelos de juego. Repitió el 4-3-3, 3-4-3, 4-4-2, 4-2-4, aunque utilizó otros como el 2-3-1-4 y 4-5-1. De los que no se habían usado en la primera parte, este 2-3-1-4 encontraba a la defensa en el centro del campo. Anaitz Arbilla acompañaba al eje en la salida, Pedro León flotaba por delante en la elaboración y en punta, Adrián, Kike, Inui  y Luna. Ya con el descuento del Betis, el ingreso de Gonzalo Escalante encontró un centro del campo formado por tres centrocampistas: Escalante (derecha), Fran Rico (pivote) y Dani García (izquierda). En las bandas: Pedro León (volante derecho) y Takashi Inui (izquierda), aunque después le reemplazó Bebé. En ataque: Kike. La visita, se configuró 4-3-2: el ingreso de Felipe Gutiérrez en lugar de Petros, desplazó a Dani Ceballos como interior derecho y el trasandino por la izquierda, permaneciendo Donk en el centro. Además, otro estilo en el que recurrieron ambos, fue la utilización de un armador: el 4-2-1-3 del Eibar: Adrián reflejó un triángulo delante del doble pivote. En ofensiva: Pedro León (extremo derecho), Sergi Enrich (centro) y Takashi Inui (extremo zurdo). El Betis, colocó a Petros encima del dúo Dani Ceballos-Ryan Donk. Como atacantes estaban Rubén Castro y Antonio Sanabria.