La pizarra: se mantiene la esencia

Pese a realizar múltiples variantes ante el Real Sporting de Gijón, los no habituales de Eibar dieron una muestra de carácter. A diferencia de los últimos encuentros, Mendilibar volvió el 4-2-3-1 con Peleteiro de bandera. Analizamos cómo funcionó táctica y futbolísticamente el Eibar.

La pizarra: se mantiene la esencia
Foto: Alberto Rodríguez Francisco-Vavel-.

El inicio de una nueva edición de la Copa del Rey, para la Sociedad Deportiva Eibar significa un nuevo desafío y todo un reto. El conjunto vasco, se midió por los dieciseisavos de final ante el Real Sporting de Gijón. Allí, en El Molinón los de José Luis Mendilibar alcanzaron la victoria por uno a dos. No se llevaban disputados dos minutos cuando Bebé madrugó al equipo asturiano. En la etapa inicial, los armeros evidenciaron una versión satisfactoria y los no habituales destacaron bajo la bandera de Jota Peleteiro. Pero, en la complementaria el anfitrión tomó protagonismo desde el inicio y a través de Borja Viguera, el ex del Athletic Club de Bilbao puso tablas en el 62 de partido. Los armeros, la pasaban mal y el Sporting equilibraba la historia. Un descuido tras el centro por parte de David Juncà, le permitió a Rubén Peña colocar el uno a dos cuando iban 89 minutos. Así, con el tiempo prácticamente expirado los de Abelardo Fernández se quedaron nuevamente con las manos vacías.

El dueño de casa, a diferencia del último once que saltó al Santiago Bernabéu presentaba cambio de nombres y dejó atrás el 5-4-1 por el 4-2-3-1. Entre las variantes se incluyeron: Babin, Canella, Xavi Torres, Nacho Cases, Burgui, Borja Viguera y Víctor Rodríguez por Fernando Amorebieta, Isma López, Sergio Álvarez, Aït-Atmane, Moi Gómez, Duje Cop y Douglas. También, el Eibar apeló a las sustituciones de intérpretes y dibujo. El 4-4-2 le dio lugar al 4-2-3-1. Yoel Rodríguez, Ander Capa, Mauro Dos Santos, David Juncà, Gonzalo Escalante, Christian Rivera, Rubén Peña, Jota Peleteiro, Bebé y Nano ingresaron sustituyeron a Asier Riesgo, Anaitz Arbilla, Iván Ramis, Antonio Luna, Fran Rico, Dani García, Pedro León, Adrián, Takashi Inui y Sergi Enrich.

De acuerdo con el ordenamiento dentro del campo, los asturianos ubicaron por delante de Diego Mariño al tándem central conformado por Jorge Meré (centro-derecho) y Jean Babin (centro-izquierda), completando la defensiva dos laterales con proyección tales como Lillo Castellano y Roberto Canella. Por delante, encontrábamos en el eje a Xavi Torres y Nacho Cases, repartiéndose uno la franja centro-derecha y el otro la centro-izquierda. En la línea de la mediapunta, el chileno Carlos Carmona estaba por la derecha, Víctor Rodríguez más centralizado en una especie de mediocentro ofensivo y Burgui desde la izquierda. El único centrodelantero puro fue Borja Viguera.

Por su parte, el Eibar se acomodó similarmente. Yoel Rodríguez fue el encargado de custodiar la portería. En la zona central de la defensa, Florian Lejeune (centro-izquierda) y Mauro Dos Santos (centro-derecha). Los costados de la defensa los ocuparon Ander Capa (derecha) y David Juncà (izquierda). El doble pivote, Gonzalo Escalante (centro-derecha) y Christian Rivera (centro-izquierda). Los centrocampistas más ofensivos: Jota Peleteiro en el carril derecho, Rubén Peña de mediocentro ofensivo y Bebé por la izquierda. En punta, Nano.

Un Eibar superior 

Durante la etapa inicial, el equipo visitante se erigió como el dominador del encuentro. Desde el pitido inicial se hizo con la posesión del balón, desarrolló un fútbol fluido y progresivo que le permitió asentar más variantes táctico-futbolísticas que su rival de turno. Desde la salida a partir de los centrales, bien abiertos ubicados en el vértice del área, los laterales incorporados automáticamente al centro del campo, uno de los pivotes retrasándose para recibir el cuero, los volantes simultáneamente sobrepasando la medular para colocarse en el extremo, el mediocentro ofensivo desempeñándose como acompañante del centrodelantero, este a veces tirándose hacia la banda para dar más salida y falta de referencia a los defensores rivales. Así, fluía todo en un 2-4-4 para dar una salida limpia.

Una vez que el balón se desprendía por parte del centro del campo, el equipo ordenaba un 3-3-3-1. La defensiva de tres con Escalante o Rivera dentro de la última línea. Luego, quien no se retrasaba de estos junto a los laterales como parte de la medular. Finalmente, los tres centrocampistas ofensivos por detrás de Nano, el único punta. Ya una vez que el balón se encontraba en el tercio superior, tanto Jota Peleteiro como Rubén Peña alternaban su colocación. Por eso, era más bien un 4-3-3. En este sistema había un pivote: Escalante, acompañado de dos interiores: Jota Peleteiro (derecho) y Rivera (izquierdo), aunque Jota presentaba la versatilidad de incorporarse repentinamente al extremo. A su vez, Peña estaba en ataque por derecha, Nano desde el centro y Bebé en la izquierda.

Desde la otra perspectiva, cuando el Sporting se encontraba con el cuero a su merced los delanteros se reconvertían en centrocampistas para continuar la incursión ofensiva de los laterales, quedando así en igualdad numérica. El conjunto asturiano presentaba dificultades para estructurarse en la salida. En las oportunidades que logró sortear la presión, Nacho Cases y Xavi Torres se ofrecían como la doble salida. El eje, configuraba una defensiva de 3-3-4 para avanzar en el terreno. Una vez que los centrales conducían hacia adelante, con la subida de los laterales, el conjunto rojiblanco diagramaba el 3-4-3. Como los defensas de los costados ya estaban a la altura de la línea medular, los volantes externos automáticamente sobrepasaban el tercio medio para ocupar el extremo y Viguera les acompañaba en la zona ‘9’.

Cases, la salida desde la línea defensiva
Cases, la salida desde la línea defensiva

Al igual que ante el Real Madrid, Carlos Carmona empezaba volanteando por banda derecha pero se encontraba pendiente de filtrar las diagonales hacia el centro. Del mismo modo, Burgui se movía libre por todo el frente, viéndole en la izquierda y derecha como también desde el centro. Víctor Rodríguez, centralizado en el mediocentro ofensivo formaba un triángulo por delante del doble pivote, en donde esta triple contención le otorgaba respaldo a los centrocampistas de banda para que no hicieran un recorrido de 80 metros sino más bien hasta la zona media del campo.

Jota y Nano, los pragmáticos

Dos movimientos interesantes que se observaron en la Sociedad Deportiva Eibar fueron los de Nano y Jota. El primero, no fue un centrodelantero abrazado al ariete. Contrariamente al tradicional ‘9’, se tiraba hacia los costados para jugar de espaldas, rebotar y que Rubén Peña alcance la zona de influencia. De esta manera, los volantes podían llegar desde la banda y romper hacia adentro con una diagonal. Jota, a la hora de defender se cerraba como un interior y cuando el equipo armero tenía el balón, realizaba un recorrido hacia afuera. Pegado a la banda, trabajó por el costado derecho para superar la línea defensiva y conformar junto a Capa un tándem. Como Burgui es un futbolista más de ataque que defensa, cuando ambos se encontraban en el tercio superior llegaban los desbordes. Circunstancialmente, cuando Rubén Peña dejaba el mediocentro ofensivo y se colocaba a la altura de Nano, los de Mendilibar eran un 4-4-2, ya que Jota y Bebé realizaban el trayecto hacia atrás para acompañar al doble pivote en la recuperación.

Jota, el dolor de cabezas para Canella
Jota, el dolor de cabezas para Canella

En la segunda parte, de entrada el Sporting decidió plantarse en campo rival y el Eibar cedió terreno. Su presión, no controló la posesión del balón sino que estaba más dispuesto a contragolpear y diagramar sus ataques por intermedio del juego directo. Vulnerable en el juego de bandas, también permeable a las espaldas tanto del doble pivote como de los centrocampistas ofensivos que se encontraban en los costados (Jota y Bebé). A su vez, los hombres más adelantados, Peña y Nano, recibían envíos aéreos y no podían contener el cuero, entonces el balón regresaba rápidamente en poder del equipo local. Éste, apostó a conformar tándems en las bandas para generar superioridad numérica. Del mismo modo, el Eibar le planteaba una dificultad. Con la salida de balón, el cuadro rojiblanco se estructuraba 3-4-3, siendo Xavi Torres o Nacho Cases los hombres encargados de la salida y que se ubicaban como líberos de la defensa. Luego, los laterales junto al doble pivote  y los mediapuntas al lado del delantero. Sin embargo, en Eibar no retrocedían Peña, Nano y Bebé.

Al momento de observar un posicionamiento táctico, los asturianos emparejaron un 4-3-3. El repliegue de Víctor Rodríguez a la banda derecha como interior, Xavi Torres de pivote y Nacho Cases como interior zurdo, aunque los dos volantes que acompañaban al centrocampista defensivo cambiaban constantemente su posición.  En la delantera, Carmona se estacionó por derecha, Carlos Castro desde el centro y Borja Viguera como puntero izquierdo, aunque asimismo se centraba. También, circunstancialmente, Carmona flotaba como enlace para un 4-3-1-2. De la misma manera, los vascos frecuentaron más el 4-4-2, 4-3-3 ó 4-4-1-1, dependiendo de la ubicación de Rubén Peña. Este alternaba entre un acompañante de Nano o se recostaba como un falso extremo. Peña y Bebé o Jota Peleteiro, estructuraban un doble enlace. Los externos cumplían esta función cuando el balón venía por la otra banda.

Los cambios de posiciones y las variantes en la forma de juego, prosiguieron a medida que transcurrían los minutos. El empate del Sporting, llegó porque le tomaron las espaldas a Bebé y doblegaron a Juncà en el desborde. A partir de allí, el juego de los rojiblancos aumentó su confianza y se le vio acrecentado en su juego. Pero los vascos resistieron y con los ingresos tanto de Fran Rico como de Kike se acomodaron nuevamente en el partido. El primero, se colocó de doble pivote izquierdo al lado de Escalante y el segundo en la mediapunta. Nuevamente, los de Mendilibar sustituyeron el libreto. Con la salida de Bebé, Peña se tiró a la banda izquierda como mediapunta, Kike ocupó la posición de Rubén y Jota se mantuvo en la derecha, mientras que Nano permaneció como centrodelantero.

Este 4-2-3-1 se diversificaba también con el 4-2-4, al momento de pasar a la posición de ataque con las contras. Para darle más aire a la zona izquierda del mediocampo, Takashi Inui sustituyó a Nano. Entonces, prosiguió el 4-2-3-1 con Peña nuevamente de mediapunta. El uno a dos, llegó por intermedio de un 3-2-1-4. David Juncà se transformó en el extremo izquierdo, Rubén Peña acompañó a Kike como centrodelantero y definió como tal, asimismo Jota llegó por la izquierda. En la retaguardia, Capa se conjugó con la zaga y por delante el doble pivote: Fran Rico-Escalante.

El local también diversificó en el juego de posiciones y más con la introducción de cambios. Con la necesidad imperiosa de alcanzar la victoria, instaló seis o siete hombres de ataque en un 2-1-7, en el que estos jugadores ocupaban el tercio superior del campo. Entre ellos: Lillo Castellano, Douglas, Carmona, Borja Viguera, Carlos Castro, Xavi Torres, Afif y Canella. También, el 3-2-5 quedándose uno de los dos laterales a la defensiva y el otro incorporándose al extremo.  Lo cierto es que esa acumulación de hombres no logró romper la retaguardia armera.