El Espanyol, a vencer el domingo para ocultar una mala primera vuelta

Si el Espanyol vence al Atheltic Club el domingo, se situaría con 26 puntos, los mismos que la temporada pasada al final de la primera vuelta pero con diferentes sensaciones.

El Espanyol, a vencer el domingo para ocultar una mala primera vuelta
Foto: Noelia Déniz (Vavel)

La primera vulta del Espanyol ha dejado mucho de desear. La afición esperaba un equipo potente que estaría luchando desde el primer momento por entrar en la zona europea, que era lo que se había prometido. Sin embargo, se han encontrado con un equipo totalmente opuesto que ha estado luchando más por no entrar en la zona de descenso, con un juego bastante flojo y perdiendo frente a rivales de menor nivel. 

Aún así, el mes de diciembre y lo que llevamos de 2018, la situación ha cambiado un poco. Se han ganado los últimos dos partidos de Liga frente al Atlético de Madrid y el Málaga, siendo esta última victoria la primera a domicilio de la temporada. Además, el conjunto perico ha conseguido colarse en los cuartos de final de la Copa del Rey remontando la eliminatoria frente al Levante en el Ciutat de Valencia (0-2). 

Por eso mismo, el partido de este domingo (18:15) frente al Athletic Club se ha convertido en vital para acabar de concretar esta mejora y demostrar que el equipo está en una línea ascendente. Además, vencer frente a los vascos situaría al Espanyol en la tabla clasificatoria con 26 puntos, los mismos que se obtuvieron la temporada pasada tras la primera vuelta del campeonato liguero.

Cierto es, que las sensaciones de la temporada pasada eran diferentes, pues la afición estaba más ilusionada. Pero, acabar la primera vuelta con 26 puntos sería una buena manera para afrontar la segunda y más sabiendo que las posiciones europeas están cerca, pues esta siendo una Liga muy igualada donde del 5º al 15º hay 7 puntos de diferencia.

En definitiva, una victoria del Espanyol el domingo frente al Atheltic Club no evitaría calificar la primera vuelta como mala, pero dejaría un hueco para la esperanza de cara a la segunda vuelta, que se prevé dura e incierta ante la posible marcha de Quique Sánchez Flores.