El Madrid barre al Barcelona en el primer clásico

El conjunto blanco, liderado por un Isco brillante, se impuso a los azulgranas tanto en el aspecto defensivo como en el ofensivo. Tras una equilibrada primera mitad, el Real Madrid metió una marcha más y consiguió adelantarse en el marcador en una desafortunada acción de Piqué, que empujó el cuero dentro de su propia portería. Los culés buscaron el empate, pero solo pudieron obtenerlo a balón parado: con un gol de Messi de pena máxima. Cristiano se encargó de volver a adelantar a los suyos con un golazo desde la frontal del área, y Marco Asensio, que como el portugués había entrado de refresco, firmó el tercero con otra obra de arte que servía para dejar la eliminatoria muy favorable a los suyos de cara a la vuelta, en el Santiago Bernabéu.

El Madrid barre al Barcelona en el primer clásico
La frustración de los azulgranas a la conclusión, resumida en una imagen | Foto: Àlex Gallardo - VAVEL
FC Barcelona
1 3
Real Madrid CF
FC Barcelona: Ter Stegen, Aleix Vidal, Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Iniesta (Sergi Roberto, min 67), Busquets, Rakitic (Alcácer, min 82), Deulofeu (Denis Suárez, min 58), Messi y Suárez
Real Madrid CF: Navas, Carvajal, Ramos, Varane, Kroos, Benzema (Cristiano, min 57), Bale (Lucas Vázquez, min 80), Marcelo, Casemiro, Isco, Kovacic (Asensio, min 67)
MARCADOR: 0-1, Piqué (p.p., min 50), 1-1, Messi (min 77), 1-2, Cristiano (min 80), 1-3, Marco Asensio (min 90)
ÁRBITRO: Ricardo de Burgos Bengoetxea (comité vasco), amonestó con cartulinas amarillas a Casemiro (min 18), Piqué (min 27), Messi (min 40), Bale (min 42), Carvajal (min 43), Busquets (min 56), Cristiano (min 80) y roja a Cristiano , por doble amonestación (min 82)
INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la ida de la Supercopa de España, disputado en el Camp Nou, ante 89.514 espectadores

Aunque se trataba de la segunda vez que el Real Madrid de Zidane y el Barça de Valverde se veían las caras este verano, ni allí era lo mismo que aquí, ni aquello era lo mismo que esto, ni siquiera entonces estaban todos los protagonistas disponibles para un técnico y el otro. El clásico en el Camp Nou, además de ser un test casi definitivo para medir las fuerzas en ambos contendientes, a falta de una semana para que empiece la Liga, ponía en disputa mucho más que el orgullo que siempre conlleva este tipo de enfrentamientos: el primer título de la temporada en juego para los barcelonistas, el segundo para el conjunto merengue.

Los azulgranas, sin los lesionados Rafinha ni Vermaelen, ni Marlon, Arda, Munir, Samper, Douglas y André Gomes, descartados por el técnico, debían enfrentarse al eterno rival ya sin Neymar, que fue uno de los protagonistas en la International Champions Cup, en la que ya se midieron a los blancos. Por su parte, Zidane no podía contar ni con Vallejo, lesionado, ni Modric, que arrastraba una sanción de hace tres temporadas. En el once inicial de los culés destacaba la presencia de Deulofeu, acompañando a la M y la S, mientras que el técnico francés dejaba en el banquillo a Cristiano.

Tras una primera mitad bastante igualada y sin ocasiones claras de gol, salvo por un buen disparo de Bale a pase de Isco, los blancos regresaron del descanso con una marcha más. El tanto que puso por delante al Real Madrid llegó tras una desafortunada acción de Piqué, que acabó empujando el cuero dentro de su propia portería. Después de unos minutos 'en shock', los culés lograron reaccionar y fueron en busca del empate, que llegó a balón parado: Messi convirtió desde los once metros un penalti cometido sobre Luis Suárez. Isco, que había estado descomunal, no pudo mantener el ritmo, pero Cristiano y Marco Asensio, que habían salido de refresco, tomaron el relevo del malagueño: tanto el portugués como el mallorquín firmaron dos golazos que silenciaron el Camp Nou y dejaron la eliminatoria muy de cara al Madrid.

Mejor defensa que ataque

Empezó el encuentro con ambos equipos centrados en cumplir con la tarea en labores defensivas, tanto fue así que parecieron dejar en un segundo plano las situaciones de ataque. El primero de los protagonistas en acercarse al área rival fue Isco, que con un disparo lejano puso en alerta a Ter Stegen, quien atajó sin problemas. El Barcelona, con un ritmo de circulación de pelota lento en el inicio, tuvo algunos problemas atrás en los primeros compases, con un Isco enchufadísimo, que puso en evidencia una y otra vez tanto a Rakitic como a Aleix Vidal.

Kovacic se convirtió en la sombra de Messi, hasta que fue sustituido por molestias en el muslo

Con las dificultades que tenían los de Valverde para llegar arriba y crear peligro en ataque, tocaba probar fortuna con pases largos como el de Jordi Alba, que controló Suárez de forma impecable dentro del área grande. El disparo del uruguayo, sin embargo, fue a parar a las manos de Keylor Navas. Eran los madrileños quienes parecían llevar el ritmo del partido, con un placaje absoluto a la par que eficiente de Kovacic sobre Messi. Mientras tanto, Isco seguía haciendo las delicias de todos, su estado de gracia no pasaba desapercibido para nadie. El malagueño, además de desquiciar a los barcelonistas con su desequilibrio y su agilidad, probó con un chut que no encontró su objetivo.

 

El clásico estuvo muy reñido a nivel defensivo | Foto: Álex Gallardo - VAVEL
El clásico estuvo muy reñido a nivel defensivo | Foto: Álex Gallardo - VAVEL

 

Poco después Casemiro cometió una dura entrada sobre Messi que además de los abucheos del público por tocar al intocable, le valió la primera cartulina amarilla del encuentro. El astro argentino ejecutó la falta, pero su disparo marchó rozando el poste superior de la portería defendida por Keylor. La siguiente ocasión para los culés también quedó frustrada, esta vez por la defensa: tras una buena pared entre Rakitic y Suárez, el cuero rebotó en los pies del uruguayo al segundo toque y Varane alcanzó a despejar el esférico a córner.

Los blancos, enchufados en la reanudación

Y cómo no, fue Isco quien despachó a Gareth Bale la asistencia de la mejor acción de ataque de los blancos, con el remate bien dirigido del galés entre los tres palos, para forzar la intervención de Ter Stegen, que estuvo atento para impedir que se colase el balón dentro. Ambos equipos se esmeraron en su labor defensiva, pero descuidaron el ataque en un primer período en el que predominó el control táctico, faltó desequilibrio y precisión, y no se dieron ocasiones claras de gol. Antes del descanso, al que se llegó sin cambios en el luminoso, Bale remató de cabeza, con Piqué prácticamente encima, pero el cuero se fue alto.

En la reanudación continuaron sobre el terreno de juego los mismos protagonistas, aunque el cansancio comenzó a hacer mella y ambos banquillos se pusieron en marcha. El primer disparo de Messi en el segundo período marchó desviado, y a partir de ahí una nube negra de incertidumbre se posó sobre el Camp Nou. En un saque de esquina en apariencia inocente, centró Marcelo y Piqué tocó lo justo para empujar la pelota dentro de su propia portería, para dar la ventaja a los blancos con esta desafortunada acción. El feudo barcelonista enmudeció durante unos instantes, el equipo, que había saltado ya frío tras pasar por vestidores, se congeló por completo.

Aún así, el partido pronto se reavivó, los de Valverde buscaron un empate que comenzaron a ver cerca. Messi se estiró para intentar llegar a un centro-chut enviado por Deulofeu desde la izquierda, sin embargo el cuero marchó desviado. El Real Madrid dio la replica con una acción en la que Benzemá se zafó de Piqué y centró al segundo palo para Carvajal, que remató tal y como le vino, pero allí estaba Jordi Alba para rechazar. Messi volvió a probar fortuna al picar otra falta, aunque esta vez se topó con la barrera defensiva.

Messi rompe su racha contra el Madrid

Entonces llegaron los cambios, y el partido dio un giro, aunque Zidane siguió negando la BBC e hizo entrar a Cristiano en lugar de Benzemá, mientras que Valverde daba el turno a Denis Suárez en lugar de Deulofeu. El Barcelona perdió armonía, se precipitó cada vez más, a la vez que el Madrid se sentía más cómodo con la ventaja, sin dejar de buscar aumentarla. Cristiano, que entró con ganas, centró para inyectar veneno en el área, pero Piqué despejó a córner. Después fue Luis Suárez quien estuvo a punto de provocar un autogol de Varane.

Denis Suárez mejoró al Barça, que logró igualar gracias  un tanto de Leo

La entrada de Denis Suárez trajo algo de frescura al juego del Barça, que sin brillar supo mantenerse metido en el encuentro. De nuevo otro movimiento en el banquillo madridista: Kovacic, que había sido la sombra de Messi hasta que tuvo que retirarse del terreno de juego por unas molestias en el muslo, cedió su lugar a Marco Asensio. Nadie podía imaginar entonces lo que darían de sí esas decisiones de 'Zizue'. Las ocasiones de gol, sin ser muy claras, se fueron alternando, Marcelo centró, aunque rechazó con el pecho Ter Stegen. Enseguida volvió a las andadas el Madrid, ante la impotencia del Barça, y Cristiano vio como el colegiado le anulaba el gol por fuera de juego.

 

Messi rompió 'el maleficio' ante el eterno rival | Foto: Àlex Gallardo - VAVEL
Messi rompió 'el maleficio' ante el eterno rival | Foto: Àlex Gallardo - VAVEL

 

Después de un remate de Denis Suárez a las manos de Navas, el canterano del Celta volvió a insistir con un centro-chut, tras irse de Carvajal, haciendo que el cuero alcanzase los pies de Busquets, que remató forzado por encima del travesaño, cuando llegaba al área chica con todo de cara para poner las tablas. El tanto del empate se resistió pero acabó llegando a balón parado, tras un penalti de Navas sobre Suárez que Messi convirtió desde los once metros. Con esta diana el argentino cerraba su mala racha contra el Real Madrid en el Camp Nou: no le marcaba desde el 23 de agosto de 2012.

Se creció el cuadro catalán por un momento y ambició el segundo. Messi, autor del gol del empate, salió en carrera tras irse primero de Casemiro y después de Varane, cedió el cuero a Suárez a su derecha, pero el uruguayo, que buscó un centro-chut con Denis atento en la otra banda, estaba en posición de fuera de juego. Lo buscaba con ahínco el cuadro catalán, sin saber el fatal desenlace que tendría este primer clásico oficial del curso.

El Madrid allana el camino hacia el título

Cristiano quería sacarse la espina de aquella escena de Messi alzando su camiseta ante la afición blanca en el Bernabéu, le hervía la sangre y su calidad hizo el resto: el portugués recibió un centro de un Isco que no podía ya ni con su alma, enganchó el cuero al pie y desde la frontal envió un trallazo majestuoso al fondo de la red. Ter Stegen fue un espectador más del show de Cristiano, que acto seguido se fue hacia un sector del público, se sacó la camiseta, la alzó por encima de los hombros como Leo en su día, en aquella imagen que le quedó grabada a CR7, y se desquitó.

Fue un impulso que entonces no sabía que le saldría tan caro. Apenas dos minutos después protestaba al colegiado por no haber señalado una pena máxima, y veía una segunda amarilla con la que decía adiós al partido y a la Supercopa, pues cumplirá sanción de cara a la vuelta en el Santiago Bernabéu. El aplauso de los suyos por la hazaña del Camp Nou tendrá que esperar. Pero ahí estaba Marco Asensio para quitarle el mal sabor de boca a su compañero de equipo con un tercer tanto, otro golazo de libro producto de un contragolpe de los blancos, que suponía el 1-3 definitivo. Un resultado que dice de los méritos de un conjunto capaz de imponerse en inferioridad numérica, y también de las carencias de los otros, a la espera de fichajes que suenan pero no acaban de llegar. El miércoles a las 23:00hrs, el todo o nada en la vuelta de Supercopa, que se disputará en Madrid.

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