Anoeta, una prueba de fuego

¿Por qué al conjunto blaugrana le cuesta tanto sacar una victoria de Anoeta? La historia de la mala racha contra los txuri-urdines comenzó en el año 2007 y no ha terminado hasta hace un año, cuando el equipo aún estaba en manos de Luis Enrique.

Anoeta, una prueba de fuego
Vuelta a Anoeta, el campo de la mala racha para el FC Barcelona | Foto de Óscar Alonso

Anoeta es un campo maldito para los culés. El conjunto azulgrana lo visita este domingo y lo hace siendo consciente de las estadísticas que hasta hace un año, eran catastróficas, como si en el campo, hubiera una maldición en su contra. El Barça ha visitado San Sebastián en siete ocasiones, con un balance en el que no hay victoria alguna excepto la conseguida el año pasado, cuando el equipo estaba aún en manos del asturiano, y a quien seguramente, este escenario no le traiga más que malos recuerdos por sus tres derrotas y el único empate que siempre que el conjunto azulgrana ha viajado a San Sebastián, no han hecho más que reforzar la sensación de incomodidad en el vestuario visitante.

Por alguna razón desconocida, y a partir del 2007, el FC Barcelona no ha sido capaz de sumar los tres puntos en un campo que más que difícil, es duro, pero a la vez tentador. Ernesto Valverde se enfrenta a esta prueba de fuego con la ventaja de que el equipo está en lo alto de la clasificación y más invicto que nunca, un récord individual y colectivo que puede hacer temblar a los más realistas, pero con el precedente de haber sido un campo en el que ni el fútbol, ni las tácticas, ni los buenos resultados previos, han servido para ganar el partido contra los de Eusebio, quien ya jugó en Can Barça y sabe cómo se las gastan Messi y compañía.

Valverde conoce a la perfección Anoeta. Se enfrentó a los blanquiazules como jugador y lo hizo también como entrenador con su Athletic de Bilbao. La Real Sociedad de Eusebio presiona alto siempre al Barcelona y utiliza como herramienta táctica el control para atraer al oponente y evitar que toquen así el balón; es un equipo dinámico que en vez de guardar posición, arriesga y que hace que el Barça tenga que apostar por desajustarles tácticamente. Su juego se resume en control y tocar para luego atraer y superar. Respecto al rival, al conjunto azulgrana, comentar que el Barcelona del Txingurri Valverde juega con el ideario que ha mantenido en todos y cada uno de sus banquillos: posesión de balón, presión alta, iniciativa del juego y juego en el campo del rival. Como se sabe, y como seguro que saben los realistas, Leo Messi y su incidencia serán determinantes, a la vez que también lo será el dibujo por el que apueste el que ya lleva en el banquillo de Can Barça una estadística que no hace más que regalar positivismo e ilusión a la afición.

Un Barcelona reciclado con nuevos aires y nuevos objetivos

Los factores que más diferencian al Barça actual con el de hace un año son los siguientes: el tridente, Leo Messi y la dependencia de su influencia tras la marcha de Neymar al PSG, el sentido común y la normalidad en el banquillo, la solidez del equipo y las nuevas consolidaciones que han llevado a cabo algunos jugadores como Sergi Roberto o Umtiti y que son vitales para el Barça.

El factor tridente influye en el sentido de que hasta hace un año, podíamos ver en la delantera a un FC Barcelona con tres estrellas explosivas: Luis Suárez, Messi y Neymar. La perfecta conexión que había entre ellos, solidificó al equipo y aportó un juego efectivo y necesario para estar en lo más alto y aspirar a todos los títulos. Pero ahora, no todo en el monte es orégano. La salida del brasileño al club parisino ha cambiado mucho el paisaje de un Barcelona que necesitaba como el comer a alguien en la banda izquierda, alguien que se proyectara con los pases de Jordi Alba, un carrilero y lateral que si se tiene que recorrer el campo entero para llegar a Messi y meter buenos centros, lo hace. Sobre el campo, Neymar se nota y hasta ahora, el más afectado ha sido Luis Suárez, con quien se entendía a la perfección y cuyos centros siempre le venían al dedo, de ahí, una sequía goleadora que le ha mantenido en vilo en casi todos los partidos. Ahora Messi, que ya desplegaba fútbol definitivo hace un año, sigue influyendo, y de una manera más notoria, en el juego del equipo azulgrana. 

El factor Messi es determinante siempre, o al menos, para la afición es así. Difícilmente hay un partido en el que el astro argentino no sea el mejor de su equipo, más allá de su rendimiento goleador, algo que sigue igual y presente como lo estuvo también el año pasado.

Respecto al factor banquillo, junto a la salida de Neymar, la diferencia que hay en esta nueva etapa que el Barça ha comenzado con Valverde a la cabeza, es que el técnico ha sabido pacificar el ecosistema barcelonista a la perfección, imponiendo tranquilidad, responsabilidad y sentido común, dosificación y poco desgaste, polivalencia y más solidez. Y respecto a la solidez, si vemos las estadísticas, llama la atención que el Barcelona, hasta ahora, no ha perdido ningún partido, un Barcelona que está proyectando una imagen distinta, a la de hace doce meses. Ante la pérdida de espectacularidad de Neymar, el equipo juega con más orden.

Y si nos metemos en el factor de la consolidación, Valverde ha tomado las riendas del equipo para confirmar las consolidaciones y las posiciones de los jugadores. Jugadores como Sergi Roberto, quien ya jugaba con Luis Enrique en el lateral derecho, o Umtiti, son vitales para un Barcelona en donde hay autoridad en la defensa, una defensa que hace un año, se veía más endeble, no por los jugadores, sino por la dosificación de los partidos.

Una inyección de moral

El Barcelona llega en su mejor momento a un partido complicado. Primero en la clasificación, clasificado para los cuartos de final de la Copa del Rey y con vistas al enfrentamiento en Stamford Bridge en la competición europea, la Champions, sufre una inyección total de moral tras la victoria en campos tan complicados como el Santiago Bernabéu o tras la llegada de importantes refuerzos como Coutinho o Mina. A todo esto, hay que sumarle el factor Dembélé, quien ha reaparecido tras haber estado un gran tiempo fuera de los terrenos de juego, y lo que ha hecho que la alegría haya vuelto al vestuario de un Can Barça que sale reforzado de un mercado de verano que fue más que movido.

Valverde está actuando de psicólogo y técnico a la vez. Ha sabido reforzar anímicamente al equipo y ha fortalecido el esquema de juego que tan característico es de un Fútbol Club Barcelona en donde su esencia, siempre ha estado en mantener la seriedad atrás y esperar que la calidad del equipo, dé decisión en ataque.

Una Real Sociedad cuestionada

La Real Sociedad llega al encuentro pasando por un momento difícil y preocupante, con un Eusebio Sacristán que más que cuestionado, está con un pie fuera del equipo. Empatada en puntos con equipos como el Getafe y el Girona y entre medias de los dos, intentará aprovecharse del factor prueba de fuego para hacer sufrir a un Barcelona que ya sabe lo difícil que es jugar en el estadio blanquiazul. La Real no estaba tan abajo en la clasificación desde hace quince meses. Al principio de la competición liguera, las tres victorias que consiguieron sirvieron como inyección de moral, pero una pésima racha de resultados, ha hecho que cuesta abajo, hayan terminado en la duodécima plaza. El resultado del partido del domingo, preocupa en la Erreala en el sentido de que no quieren empeorar más la situación por la que están pasando y tampoco, ser sobrepasados por los demás equipos.