Si sueñas, Leganés

El CD Leganés acabó perdiendo el encuentro correspondiente a la octava jornada de Liga contra el Sevilla tras hacer un partidazo en su estadio. Dominaron todos los aspectos del juego pero la suerte y alguna decisión arbitral decantaron el partido.

Si sueñas, Leganés
Si sueñas, Leganés | Fotografía : Gema Gil

Finaliza la octava jornada de Liga para el CD Leganés con la tercera derrota consecutiva en su estadio, el estadio que fue un fortín la temporada pasada en la segunda división española. Era el Sevilla quien visitaba Butarque en la mañana de hoy con la mente más puesta en la Champions que en el partido que se iba a jugar. 

El Leganés sabía bien lo que había que hacer. Salieron a presionar la salida de balón como ya es costumbre en los planteamientos de Asier Garitano, pero esta vez no sólo presionaron como locos, si no que dominaron la posesión y otros muchos aspectos del encuentro. 

Fueron mejores, superiores, y habrían sido justos vencedores si no fuese porque el club hispalense gozó de la "suerte del equipo grande", que se suele decir. Puesto por puesto, los hombres del técnico pepinero se comieron a los de Sampaoli, que sólo podían observar cómo el control del partido se les esfumaba y estaban a merced del recién ascendido Leganés. 

Los del sur de la capital jugaron de tú a tú al cuadro andaluz y, aún más, les mantuvieron bajo su poder gran parte del partido. Timor y Rubén Pérez se erigieron como dueños y señores de la medular cuajando un partido maravilloso.

El pitido inicial del colegiado daba comienzo al choque justo cuando el reloj marcaba la una de la tarde. Los muchachos de Asier Garitano dominaban la bola y comenzaron a crear ocasiones de peligro que obligaron a Sergio Rico a esforzarse más de lo que él hubiese pensado. Los sevillistas querían salir a la contra o disputarle la posesión de bola al conjunto madriñeño pero, por el contrario, tuvieron que observar como un equipo "pequeño" les pasaba por encima mil y una veces.

Aún así, la fortuna no acompañó al Leganés. En un jugada que discurría por la medular del tapete del Estadio Municipal de Butarque, Rubén Pérez cayó y se quedó tendido en el suelo. El conjunto andaluz, lejos de tirar la pelota fuera de forma deportiva, decidió continuar la jugada que acabaría con el gol de Franco 'el Mudo' Vázquez. 

El cabreo de la hinchada local era mayúsculo. No se podían creer que, en primer lugar, el árbitro no sancionase la falta cometida sobre su jugador y, en segundo lugar, que viendo que se quedaba tendido en el césped dejase continuar la jugada. 

Sin embargo, el Leganés siguió con el planteamiento propuesto y volvió a demostrar que aunque el Sevilla les hubiese endosado un gol, ellos seguían mandando en el partido. Luciano, que partió de inicio, tuvo algunas ocasiones, pero no eligió la opción correcta en ninguna de ellas. 

Así transcurrió el choque hasta los minutos finales de la primera parte, donde se montó una tangana espectacular que aumentó el enfado global de los aficionados pepineros. Escudero quedaba tendido en el suelo tras un choque contra un jugador del Leganés y el conjunto local hizo exactamente lo mismo que los andaluces cuando quedó Rubén Pérez en el gol visitante, siguió el juego. 

El Sevilla robó la bola y quiso salir a la contra, olvidando a su compañero, que seguía doliéndose. Pero cuando la pelota llegó al lateral derecho, Mariano, el Sevilla ya no tenía la posibilidad de salir con velocidad y éste decidió tirar la pelota fuera para que Escudero fuese atendido. 

Tras ser atendido el lateral izquierdo, el Leganés efectuó el saque de banda, pero no le devolvió la pelota al cuadro visitante ya que ellos no tuvieron el gesto de parar el juego en el primer gol y entonces se lió. Franco Vázquez, al verlo, perdió el norte y agredió por detrás a Rubén Pérez, que portaba el balón, de una manera muy sucia haciéndole caer al suelo. 

Todos los futbolistas del Leganés saltaron como resortes al verlo, unos a defender a su compañero y otros a pedir la segunda cartulina amarilla para el argentino. Entre tanto, llegó Vitolo y se unió a la guerrilla encarándose con Carl Medjani, que estaba protestando airadamente al dorsal '22' del Sevilla la acción. 

Finalmente, no hubo expulsión. Increíble pero cierto. Los amonestados fueron Vitolo, que formó parte de la tangana, y Gabriel Pires, que pasaba por allí sin formar ninguna bronca pero el colegiado lo confundió con Medjani. 

Garitano les dio la charla a sus chicos en el descanso para que no se dejasen llevar por la acción con la que terminó la primera mitad y siguiesen con la misma actitud y el dominio que habían mostrado. 

Y así fue. Salieron de nuevo los veintidós futbolistas al verde de Butarque y volvió a ser el equipo local quien se hizo con el control. Y, de nuevo, fue el conjunto sevillano quien sumó otro gol a su marcador sin hacer méritos para ello. Samir Nasri cogió la pelota, salió corriendo, dribló, disparó y, tras el rechace de Jon Ander Serantes, anotó el segundo con el balón ya en la línea de gol. 

Butarque se quedaba atónito ante esta situación. Había vuelto a suceder. Su equipo estaba dando un auténtico recital, pero iba perdiendo en el electrónico. 

Entonces apareció la garra del equipo que dirige Asier Garitano. Timor primero con un latigazo majestuoso y Szymanowski después ganándole en el mano a mano a Sergio Rico ponían el empate en el marcador en apenas dos minutos. 

Butarque pasaba del silencio sepulcral tras el tanto del dorsal '10' francés al estallido de júbilo, alegría y rabia con el segundo gol de su equipo obra del argentino Alexander Szymanowski. 

Lamentablemente, no quedaría ahí el encuentro y cerca del minuto 85 de partido Pablo Sarabia, que había ingresado en la segunda parte, anotaba un golazo con un obús imparable para Serantes. 

De nuevo la fortuna da la espalda al conjunto pepinero a pesar de realizar un partido magnífico dominando en su totalidad a un equipo de renombre tanto en España como en Europa como es el Sevilla.

Por suerte, ya han pasado la mayoría de equipos grandes por el calendario del Leganés y ahora tendrán que empezar a demostrar ese grandísimo juego que han desplegado contra los grandes, contra sus rivales directos y demostrar lo que mucha gente dice a pesar de que sólo llevar ocho jornadas de Liga: este Leganés es de Primera División y va a salvarse.