La táctica: el trabajo en defensa se echó a perder

Tras un gran partido del CD Leganés en defensa, el Eibar se llevó los tres puntos gracias a un tanto en el último minuto de Ramis.

La táctica: el trabajo en defensa se echó a perder
Imagen: CD Leganés

Tras varias jornadas plagadas de partidos tocaba rotar. Asier Garitano puso en escena a los jugadores menos habituales para enfrentarse al Eibar después de que el miércoles sus jugadores se desfondasen en Sevilla. El objetivo era puntuar en casa, pero un gol en el último minuto no permitió lograrlo.

Se produjeron cambios en todas las líneas. La defensa se renovó en los laterales con la entrada de Tito y Raúl García acompañando a Siovas y Ezequiel Muñoz. La zona medular estaba compuesta por Brasanac y Gumbau, con Gabriel por delante y Naranjo y Omar Ramos por las bandas. En punta, repetía titularidad Guerrero. Sin cambiar el esquema, el técnico pepinero renovó su equipo dejando a importantes jugadores en la banca.

El Eibar comenzó dominando el balón con cierta complejidad ante la presión alta del Leganés. Naranjo y Guerrero fijaban a los centrales en un claro 4-4-2 con la ayuda en ciertas ocasiones de Gabriel. Así pasaban los minutos iniciales, sin mucho peligro y con acciones totalmente similares en cada jugada. Además, los laterales blanquiazules se encontraban ante dos jugadores con un gran desborde y calidad, los cuales comenzaron activos y llevando las riendas del juego. Se trataba de Inui y Orellana, que llevaban el protagonismo en los continuos ataques por los costados. El Leganés no cedía espacios, pero sí que facilitaba la tarea con persistentes pérdidas.

En busca de profundidad

La segunda parte comenzó con la entrada de Amrabat al terreno de juego en lugar de Omar. Garitano buscaba ataques rápidos para sobreponerse al dominio eibarrés. Pero estos continuaban con el sometimiento, llegando cada vez con más peligro ante el desconcierto de la zaga local. El Zhar sería el segundo refuerzo para combinar a los extremos marroquíes en las bandas, con el fin de tener mayor presencia arriba y lograr así los contraataques tan característicos del conjunto madrileño. Sin embargo, no lograba fluir en la zona de tres cuartos y predominaba el juego vertical sin amenaza alguna.

En los instantes finales Siovas fue expulsado y el sistema tuvo que reestructurarse. Gumbau paso al centro de la defensa y Eraso tuvo que retrasar su posición al medio del campo. Amrabat lo intentaba con ataques veloces que no tenían desenlace. Ahora sí, tras todo un partido cuajando un sensacional papel en defensa, sin ceder espacios y complicando las llegadas del Eibar, un córner fue la sencilla manera con la que los puntos se esfumaron. Ramis, de cabeza, echaría por la borda todo el trabajo del cuadro pepinero.