Un antes y un después con la llegada de Quico Catalán

Lejos queda aquel tres de julio de 2008 cuando el Levante presentó una cuantiosa deuda cercana a los ochenta millones de euros. Villarroel artífice de tan deleznable situación dejó al club valenciano titubeando ante una más que posible desaparición. Corren tan solo nueve años bajo el mando de Quico Catalán y podemos asegurar que hemos presenciado un antes y un después en el equipo de Orriols.

Un antes y un después con la llegada de Quico Catalán
Un antes y un después con la llegada de Quico Catalán/ Fuente: Levante UD

La primera tarea era cuanto menos difícil. Ante una serie de impagos (el club llegó a deber a sus propios jugadores una cantidad que rondaba los dieciocho millones de euros), se produjo un descenso de categoría. Los causantes de dicha situación Pedro Villarroel y Julio Romero optaron por marcharse de la entidad valenciana dejando a su vez al club de Orriols a la deriva. Un equipo que se ahogaba, que llegó a entrar en un concurso de acreedores debido a una deuda que ascendía a los ochenta millones de euros.

Ochenta millones es mucho dinero para un equipo que recién había consumado su descenso de categoría veía como Quico Catalán tomaba las riendas del club.

La situación era adversa. El grueso de la plantilla se había desvanecido pero las ventas comenzaban a hacer su fruto y el primero en dejar dinero en las arcas del club no sería otro que el español Álex Geijo. El Levante con una base de cantera y jugadores con la carta libertad bajo el brazo ascendió a primera división (con uno de los presupuestos más bajos de la categoría) de forma totalmente inesperada.

Bajo la política de fichajes  del equipo de los valencianos, Iborra, Juanfran, Ballesteros, Rodas, Javi Venta, Rubén Suárez... se convertirían en jugadores de vital importancia con el paso de los meses. La compra a final de temporada por menos de un millón de euros de Caicedo resultaría de enorme peso en un equipo que no tardaría en hacer "historia". 

Jugadores centenario/ Fuente Levante UD
Jugadores centenario/ Fuente Levante UD

Tras un año en el que el club logró de manera "milagrosa" la salvación bajo las órdenes de Luis García Plaza, el Levante conseguiría clasificarse a la UEFA Europa League por la puerta grande.

Una vez más el trabajo en los despachos favoreció los objetivos deportivos puestos a principio de temporada. Keylor Navas, Koné, Cabral o Ghezzal que llegaron en calidad de cedidos jugarían un papel muy importante de cara a un año histórico. Otros como Navarro o Barkero que llegaron libres tras acabar contrato con sus respectivos equipos serían piezas claves de un club que poco a poco crecía a ritmo vertiginoso.

La temporada empezaría con la marcha de Luis García Plaza al Getafe y el nombramiento de Juan Ignacio Martínez como nuevo entrenador. Contra todo pronóstico una victoria contra el Real Madrid de José Mourinho que encadenó otras siete, auparía al Levante al liderato de la primera división por primera vez en sus 102 años de historia. Manteniéndose a lo largo del año en posiciones europeas el Levante que certificó su salvación por segundo año consecutivo, lograría un billete para disputar la Europa League.

Clasificación Europa League
Clasificación Europa League/ Fuente: Levante UD

Los jugadores seguían dejando dinero por caja y el siguiente en marchar no sería otro que Felipe Caicedo, muy querido por la afición tras dos años rindiendo a un gran nivel, el ecuatoriano pondría rumbo al Lokomotiv Moskva por una cantidad cercana a los once millones de euros.

El techo de la deuda bajaba con el paso de los meses y los ingresos por ventas y derechos televisivos favorecieron nuevamente el trabajo en los despachos. Destacaron las incorporaciones por menos de 200 mil euros de Koné, Martins y Keylor Navas. Arouna, de origen costamarfileño, sería el primero en abandonar el equipo dejando una cantidad que con diversos objetivos superaba los siete millones de euros.

Tras una primera vuelta de ensueño en la que el equipo seguía codeándose en los puestos europeos y una fase de grupos para recordar, el Levante tras la marcha de Obafemi Martins a mediados de enero pegaría un bajón hasta tal punto de certificar la salvación en las últimas jornadas de la competición liguera.

Levante 3-0 Olympiakos/ Fuente: Levante UD
Levante 3-0 Olympiacos/ Fuente: Levante UD

Dejando partidos para el recuerdo cómo el tres a cero ante todo un Olympiacos en el Ciutat de Valencia, el ciclo más histórico, de un club para la historia (tras casos de "amaño" frente Deportivo y Zaragoza) puso fin después de dos años de ensueño bajo el mando de Juan Ignacio Martínez al frente del banquillo granota.

Tras dos años en los que el equipo no sufrió para conseguir la permanencia, entrenados primero por Caparrós y después por Mendilibar, veía como a su vez la masa social crecía y crecía bajo un lema que año tras año sigue atrayendo gente al Ciutat de Valencia. Porqué más allá de los evidentes éxitos deportivos, la entidad de Orriols en poco más de diez años aumentó considerablemente sus socios. (Cabe recordar que en el ascenso logrado por el equipo de Manolo Preciado, tan sólo cuatro mil personas presenciaban los encuentros de la entidad de Orriols).

Tras el lema "el club del niño" sendas ventas de Vicente Iborra y Keylor Navas, ayudaron a que el club evitase que los problemas económicos fueran a más, salvándose así nuevamente de un hipotético concurso de acreedores.

Keylor en un Levante-Barcelona/ Fuente: Levante UD
Keylor en un Levante-Barcelona/ Fuente: Levante UD

Después de un año para olvidar en lo deportivo, (el Levante perdió la categoría justamente a la vez que con ayuda) el club valenciano tras seis años consecutivos en primera división, volvía a la categoría de plata del fútbol español.

En su afán por "modernizar" al Levante, Quico emprendió la renovación (necesaria) del estadio. Con un nuevo colorido, el Ciutat de Valencia albergó otra temporada para el recuerdo, pues el Levante volvía a primera división por la puerta grande.

"Remodelación" interior del Ciutat de Valencia/ Fuente: Levante UD

Un equipo que hasta la llegada de Quico Catalán podíamos contar con los dedos de una de nuestras manos las veces que había estado en primera división. Una entidad que albergaba una deuda cercana a los ochenta millones de euros. Un club que coqueteaba con una desaparición que aunque por muy difícil y lejos que pareciera estaba ahí. Un Levante con un futuro más oscuro que claro.

En poco más de nueve años, el Levante se ha codeado hasta en siete de ellos entre los más grandes del fútbol español, ha paseado su escudo y sus colores por el viejo continente europeo (algo que hasta no hace muchos años distaba lejos, muy lejos de cualquier sueño futbolero de todo levantinista), ha limpiado casi a su totalidad la deuda que mantenía con varias entidades, y más allá de un estadio que con el paso de las temporadas va cambiando de cara, ha aumentado notablemente una masa social que por cada partido que pasa llena casi en su haber el Ciutat de Valencia.

A punto de finalizar su contrato y si los rumores son ciertos, su último, Quico Catalán ha marcado un antes y un después en el club valenciano. Sin duda, su marcha supondría el final de toda una época en el Levante, la mejor de su historia.

Es incierto que acontecerá con Quico y el Levante, pero hay una cosa que está clara: el levantinismo  por siempre estará agradecido al hombre que tomó al Levante al borde de la extinción, y que lo deja entre los mejores del país, y como abrazaba uno de los lemas que en estos últimos años ha empleado el club, además "en peligro de expansión".