Situación límite en Tarragona

Nueva derrota del Nàstic en su estadio, ofreciendo una mala imagen que acrecienta las dudas que envuelven el equipo y da mucho aire a un Valladolid que sí dejó buenas sensaciones y supo aprovechar las ocasiones que creó.

Situación límite en Tarragona
Foto | LFP
Gimnàstic de Tarragona
1 2
Real Valladolid
Gimnàstic de Tarragona: Dimitrievski; Kakabadze, Suzuki, Molina, Mossa; Madinda, Tejera, Lobato (Ferran Giner, min.75), Muñiz (Rharsalla, min.59); Álex López; y Uche (S. Emaná, min.63).
Real Valladolid: Becerra; Javi Moyano, Álex Pérez, Guitián (Lichnovsky, min 38) Balbi; André Leao, Álex López (Luismi, min.75): Juan Villar (De Tomás, min.70), Jordán, Míchel; y Jose Arnaiz.
MARCADOR: 0-1, min.26: Villar. 1-1, min.39: Uche. 1-2, min.63: Jose.
ÁRBITRO: López Amaya (comité andaluz). Mostró cartulina amarilla a Tejera (min.44) y Mossa (min.45), por parte local, y a Villar (min.44), del Valladolid. Expulsó con doble amarilla al local Suzuki (min.54 y 90+3)
INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la décima jornada de la Segunda Divisón, disputado en el Nou Estadi de Tarragona ante 6.244 espectadores

El Nàstic llegaba al encuentro dejando buenas sensaciones, dentro de lo que cabe. Sí es cierto que todavía no había llegado la primera victoria, y era una urgencia conseguirla ya, pero también nos podíamos posicionar en la corriente optimista. Van tres partidos sin perder. En el  primero, frente al Sevilla Atlético, los de Vicente Moreno merecieron la victoria sin ninguna duda, disparando a puerta más del doble que los hispalenses. El segundo, en el Martínez Valero, fue un partido loco con remontadas de ambos equipos y en el que cualquiera se hubiera podido llevar el gato al agua. Por último, tenemos el duelo de Copa en Vallecas, otro estadio complicadísimo ante la plantilla más potente de Segunda División, bajo mi punto de vista. El conjunto grana no se arrugó, y el once titular, formado por bastantes teóricos suplentes, no se arrugó, plantó cara e incluso se habría podido llevar el encuentro antes de los noventa minutos. Otro factor importante para el partido es cómo llegaban físicamente el Nàstic tras jugar 4 partidos en dos semanas, dos de liga, uno de la Copa de Catalunya y el ya comentado de Copa del Rey.

Novedades en el once

Vicente Moreno ha planteado un once con bastantes novedades, mezclando la alineación habitual en liga con algunos jugadores normalmente suplentes pero que ofrecieron buen rendimiento en el partido intersemanal en el feudo el Rayo. La gran sorpresa la encontramos en la portería, Saja ha caído del once titular por vez primera en liga desde su llegada, dando entrada a Dimitrievski, que no había gozado de ningún minuto en la competición liguera hasta el momento, pero que se había mostrado muy seguro en Copa del Rey. Otra novedad sorprendente fue la de Kakabadze, que ocupó el lateral derecho en detrimento de Valentín, que hasta ahora era un fijo para Vicente Moreno. Muñiz y Lobato también entraron en el once tras su buen partido en Vallecas. Por su parte, el Valladolid repitió el mismo once que tan buen rendimiento le dio en la victoria ante el Alcorcón en Zorrilla.

Inicio con decisión

El Nàstic ha salido muy atrevido, queriendo ser protagonista y sin dejar pensar al Valladolid. La primera ocasión clara llegaría en el minuto 16, tras una buena jugada de los locales, Madinda dejaría el balón a Muñiz, que colocó un balón con rosca a la madera de la portería de Isaac Becerra. El peligro no cesaría. Un minuto después, un centro raso de Mossa se pasearía por el área del Valladolid sin que nadie pudiera rematarlo. En el contrataque siguiente de los vallisoletanos, un pase en profundidad de Villar no pudo ser controlado por Jose, que lo hubiera dejado vía libre hacia la portería grana. La siguiente ocasión volvería a ser para Muñiz, pero el disparo de falta del asturiano se iría rozando el palo de Becerra.

Como se suele decir, quien perdona, lo acaba pagando. Y eso mismo le ha pasado al Nàstic. En una jugada que no parecía muy peligrosa, Míchel ponía un centro al área que no sería bien despejado por la defensa grana. Juan Villlar se la encontró muerta dentro del área y no perdonó, colocándola ajustada al palo, donde no pudo llegar Dimitrievski.

Una vez más, el Nàstic debía remar a contracorriente, y el buen juego inicial se tornaba en dudas, tanto en los jugadores como en los aficionados. El Valladolid no se arrugó y siguió encontrando la forma de crear peligro, sobre todo a través de Villar, muy  activo durante toda la primera parte. Pudo hacer el segundo Balbi , con un disparo que llegó a rozar palo izquierdo de Dimitrievski, que ya estaba vendido.

Cuando más perdido parecía el Nàstic, sin ideas y dando muchas concesiones en defensa, llegó el gol local. En el minuto 40, una buena jugada de Lobato y Alex López, dejaría a Uche con una posición franca para el disparo, y soltaría un derechazo imparable, igualando la contienda. Cosas del fútbol, en el momento en el que más merecía el gol el Nàstic, llegó el del Valladolid, y cuando más grogui estaban los catalanes, llegaría el empate.

La segunda parte empezó con un ritmo más pausado y cierto dominio del Valladolid en el centro del campo, controlando la posesión, aunque sin generar demasiado peligro. En el minuto 10, en un libre directo  ejecutado por Jordán podría haber llegado el segundo gol de los visitantes, pero Dimitrievski supo despejar el balón lejos de su portería.

Nuevo mazazo

En el minuto 63, una gran jugada del Valladolid por banda derecha culminaría con el cabezazo inapelable de Jose, que se anticipaba a toda la defensa y volvía a poner por delante a los de Paco Herrera. Ya es el tercer gol del delantero toledano de la cantera en dos partidos. 

El Nàstic se quedó paralizado tras verse nuevamente por debajo en el marcador. Los minutos siguientes fueron frustrantes para los tarraconenses, con innumerables pérdidas en el mediocampo que los vallisoletanos no aprovecharon. Una de las pocas ocasiones para el Nàstic tuvo que llegar a través del mediocentro Madinda, con un disparo lejano que se marchó ajustado al palo, buena prueba del pobre vagaje ofensivo de los locales. En los minutos finales, el balón fue siempre para el Nàstic, pero realmente no asfixió la portería del Valladolid, que supo gestionar los momentos decisivos mucho mejor que los grana. En el último minuto, Suzuki vio la tarjeta roja por doble amonestación por una entrada a destiempo que reflejó la ansiedad actual del equipo.

Tras dos partidos en los que parecía que el Nàstic iba cogiendo el tono para levantar esta situación, duro golpe para unos jugadores que se jugarán media temporada la semana que viene, en la que visitan al Almería, penúltimo clasificado de la categoría.