Caparrós, segunda parada y aún sin cohesión

Se disputó ya el segundo compromiso con Joaquín Caparrós a los mandos, y una vez más, no fue presumiblemente bueno el resultado. Nueva derrota dolorosa y con pésima imagen, esta vez, ante el Atlético de Madrid.

Caparrós, segunda parada y aún sin cohesión
Caparrós, segunda parada y aún sin cohesión | Fuente: LaLiga

Pasó ya un nuevo compromiso liguero para Osasuna, que recibía al Atlético de Madrid con la ilusión de mejorar la imagen presentada en Butarque. Y muy lejos estuvo de cumplirse la esperanza, porque los de Caparrós dieron una muy mala imagen y fueron claramente superados, y lo peor, reincidieron una vez más en los mismos errores que en la visita al Leganés.

El error, mejor dicho, el problema es el mismo desde que empezó la temporada. No hay cohesión. La compenetración es nula, los jugadores no se entienden, el balón no dura nada cuando está en pies de Osasuna. La defensa no logra achicarlo jugado y recurre al pelotazo, que normalmente acaba en pérdida. Los del centro del campo apenas se ofrecen, y cuando lo hacen, se encuentran rodeados y sin apoyos, y no logran conectar con los de arriba. Y los delanteros... Sergio León y Oriol Riera tratan de buscarse la vida como buenamente pueden, pero nada pueden hacer dos hombres, y sólo el segundo de ellos ante el Atlético; ante toda la defensa y media medular de los equipos a los que se enfrentan.

Y es que encima, hay ratos donde el equipo desaparece. Bajan el ritmo, la intensidad y la presión cesa absolutamente; excepto en los honrosos casos de Sergio León y Oriol Riera, y en ocasiones gente como Oier, quien también suele ser de los más sacrificados. Se pedía un cambio, era urgente, y se produjo, pero no fue suficiente. Si algo se ha demostrado estos días, es que la culpa de que Osasuna no funcionara no era en concreto de la defensa de cinco, toda la culpa no puede ser del dibujo cuando se cambia y los resultados y actuaciones van a peor. Como mínimo, va a ser necesario que se ajusten los papeles para que Osasuna vuelva a crear cierto nivel de peligro mediante la elaboración del juego. Hombres para probar hay, pero parece que va a ser difícil dar con la tecla, una tecla que tal vez acabe pulsando alguien llegado en el mercado invernal.