La MLS una competición en pleno auge

Una escalada a la montaña del prestigio. Así se podría catalogar el camino que está recorriendo el fútbol en Estados Unidos. La MLS ha conseguido que el deporte rey alcance a otros deportes que estaban muy por encima en el país norteamericano. Ha pasado de ser un retiro dorado, a una liga donde la competitividad es máxima.

La MLS una competición en pleno auge
Pirlo, una de las estrellas de la MLS durante un partido con el New York City/ FOTO: New York City FC

En Estados Unidos hasta hace muy pocos años, el fútbol era un deporte secundario en las preferencias de sus habitantes. El béisbol, baloncesto o el fútbol americano ocupaban portadas en los periódicos y tenían muchísima más importancia que el balompié. Y el país más importante del mundo no podía permitirse que el deporte rey del resto del planeta, ocupara ese lugar tan menospreciado. Así que se pusieron manos a la obra para llevar al fútbol a la posición que se merece.

Se podría marcar el inicio de esta andadura futbolística en el año 1.994, cuando se celebra el Mundial en Estados Unidos. La Federación de fútbol estadounidense, como agradecimiento a la FIFA se propone y promete hacer del fútbol un deporte importante en el país norteamericano. Así dos años después en 1.996, comienza a rodar la Major League Soccer. Y lo hizo con tan solo diez equipos. Hoy tras 21 años, se encuentra en pleno auge y con un potencial de crecimiento brutal. Tanto es así, que se trata de la sexta liga más vista del mundo, tan solo por detrás de la española, la alemana, la inglesa, la mexicana y la china. El fútbol está de rigurosa moda en EEUU.

De retirada dorada a ser una liga competitiva

La única y mejor forma de alcanzar éxito y prestigio a los pocos años de echar a andar, era traer a estrellas con una experiencia contrastada y con una fama mundial. Esa era la esencia de la MLS. Futbolistas que ya habían tenido una excelente trayectoria en Europa llena de títulos y que buscaban retirarse en una liga donde se cobraba bastante por encima. Además tenía mucho mayor atractivo que irse a otros países muchos más exóticos y que supondrían una adaptación más complicada. En EEUU lo tenían todo: dinero, fama y un país excelente para vivir.

En este elenco de jugadores se podría destacar a Thierry Henry, que jugó en New York Red Bulls; a la leyeda madridista Raúl, que militó en el New York Cosmos; a otro ex jugador blanco como David Beckham, que prestó sus servicios en Los Ángeles Galaxy; o al italiano Nesta, que jugó en el Montreal Impact. Todos estos jugadores fueron los pioneros en irse a EEUU a buscar una retirada dorada. Y gracias a todos ellos, el fútbol estadounidense fue ganando repercusión en su país y la liga iba aumentando en competitividad.

Incluso echando la vista aún más atrás se divisan auténticas estrellas que también pasaron hace bastantes más por la liga de Estados Unidos, cuándo aún no se le denominaba como MLS. Por ejemplo como Gordon Banks, Bobby Moore, Beckenbauer o Cruyff.

Hoy en día la liga norteamericana se sigue nutriendo en su base de jugadores ya contrastados pero ahora ya no solo buscan retirarse, sino seguir compitiendo a un nivel alto. Villa, Pirlo, Lampard, Gerrard, Kaka', Almirón o Schweinsteiger pueden dar buena cuenta de ello.

Sin embargo, si esta liga está alcanzando un nivel aún más elevado es por un importante motivo. Ya existen jugadores que van a EEUU en su mejor edad para jugar a fútbol. No buscan la retirada dorada sino que, pudiendo seguir en Europa, eligen como destino Estados Unidos.

El ejemplo más universal y claro es Giovinco. Pasó gran parte de su carrera en un gigante como la Juventus y a los 28 años de edad, decidió marcharse al Toronto FC, donde quedó subcampeón. Fue el MVP de la liga en 2.015 y es el segundo jugador mejor pagado allí.

Otro caso es el de Gio Dos Santos. El mexicano se formó en las categorías inferiores del Barcelona y tras pasar por el Villarreal se fue a Los Ángeles Galaxy. Tiene 27 años y ahora en cuando ha encontrado la felicidad y la plenitud en su carrera. Y lo ha hecho en EEUU.

Y para destacar otro ejemplo no hay que irse lejos. De hecho no hay moverse ni de familia ni de equipo. Y es que su hermano, Jonathan Dos Santos, también ha tomado el mismo camino. El jugador que militase hasta este año en el submarino amarillo ha firmado por los Galaxy.

Este elenco de estrellas y el consiguiente aumento de la competitividad, ha provocado que jugadores como David Villa hayan recuperado su mejor versión. El español fue el máximo goleador de la temporada pasada y está viviendo una segunda juventud.

Todo esto permite que se tenga mucho más en cuenta a los jóvenes valores americanos y se cuide más la cantera, influyendo muy positivamente en la selección nacional.

La MLS también tiene hueco para futbolistas nacidos en EEUU. Dempsey, estrella americana o el delantero Altidore que probó suerte en Europa pero no logró triunfar, son dos de ellos.

Gracias a esta mezcla de estrellas consagradas europeas, jóvenes valores y jugadores americanos, están consiguiendo que la liga estadounidense sea una competición muy atractiva para los espectadores.

Aficiones apasionadas

Finalmente los promotores del fútbol estadounidense han conseguido aquello que se propusieron al comienzo de esta aventura, aumentar la afición por el 'soccer'. Solo hay que mirar a las gradas para darse cuenta de ello. Las aficiones de los equipos parecen auténticas hinchadas sudamericanas o europeas, cuando hasta hace poco ni existían. La afición más apasionada es la del Seattle Sounders. Cada fin de semana llenan su estadio, el Century Link, y tienen más de 20.000 socios.

Le sigue muy de cerca la hinchada del Portland Timbers, de quien curiosamente son rivales. Cada partido entre estos dos conjuntos saltan chispas tanto en el césped como en las gradas.

 

Otra prueba más de que la MLS está en pleno auge. Ha pasado de ser un retiro dorado a un lugar más para seguir compitiendo si no se tiene suerte en Europa. El fútbol comienza a escalar al lugar donde se merece estar en Estados Unidos.


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