El Bernabéu tiene la cura: ocho años sin perder

Llega la última jornada de Champions antes de las eliminatorias y el Borussia Dortmund visita un estadio madridista invencible en fase de grupos desde 2009. Los blancos necesitan ese talismán para resarcirse contra un rival poderoso, pues en Liga el camino va de mal en peor

El Bernabéu tiene la cura: ocho años sin perder
La afición del Santiago Bernabéu animando a su equipo en los duelos europeos I Foto: Daniel Nieto (VAVEL)

No corren buenos tiempos en la capital española, particularmente en todo el entorno que rodea al Real Madrid C.F. Tras desaprovechar la oportunidad de recortar puntos al líder de la Liga Santander, otra vez vuelven a pasearse los fantasmas que gritan la palabra crisis.

Y es que desde octubre se sigue buscando una solución a la falta de gol, fútbol y resultados. Increíble pero cierto: la pasada campaña los de Zidane ganaron un doblete histórico. Lejos quedó el éxito, no hay indicios de repetir hazaña. 

Cuando no sopla viento a favor, una forma de reconducir el barco es encomendarse a los ídolos, amuletos y milagros de aquellos que ya se marcharon, no sin antes dejar su huella. Uno de esos talismanes es el Santiago Bernabéu, donde los blancos llevan sin perder desde hace ocho años en la fase de grupos de la Champions. Ahora, el Borussia Dortmund amenaza con destruir al ser místico que da vida al equipo madridista en su casa.

Los once futbolistas blancos posan en el centro del campo ante la expectación del Bernabéu I Foto: Daniel Nieto (VAVEL)
Los once futbolistas blancos posan en el centro del campo ante la expectación del Bernabéu I Foto: Daniel Nieto (VAVEL)

Ese talismán misterioso es 'el bicho'

Así se podría definir el caso de Cristiano Ronaldo este año en la competición europea. El portugués está a un gol de seguir sumando récords. Si anota contra el equipo alemán en esta última jornada habrá logrado ver puerta en los seis duelos de la liguilla. Su equipo necesita con urgencia sus tantos -más en Liga que en este torneo- porque cualquier diana puede significar un triunfo blanco y ahora, eso es algo vital.

Tanta importancia tiene una victoria madridista porque se está convirtiendo en una ardua tarea. No hay más que mirar la clasificación en Liga: cuartos a ocho puntos del Barça. Un último empate sin goles en San Mamés privó a los de Zidane de recortar esa diferencia, pero lo peor son las sensaciones que trasmite el conjunto. Ante una acumulación de piezas que no funcionan, el técnico francés continúa sin introducir cambios significativos para la mejora de los resultados. 

El propio Ronaldo sigue sin golear como antaño, solo suma dos goles en catorce jornadas. En Champions otro portugués juega, pues acumula ocho tantos en cinco partidos. Incomprensible diferencia de situaciones. Cuando el himno europeo suena, todo es distinto.

Cristiano en el partido contra el Tottenham esta edición de Champions I Foto: Daniel Nieto (VAVEL)
Cristiano en el partido contra el Tottenham esta edición de Champions I Foto: Daniel Nieto (VAVEL)

El liderato o quedar como en la duodécima

Algo que puede no ser diferente es la posición final del Real Madrid en el grupo que lidera el Tottenham. A los blancos solo les queda ganar en casa y esperar una colaboración del APOEL para alzarse al primer puesto. Muy complicado que eso suceda, sobre todo después de que el propio equipo madridista golease a los chipriotas. Pero de sorpresas va esta edición europea. 

Si el río sigue su cauce y el Dortmund -que apenas suma dos puntos- tampoco hace sonar la campana, la situación del club blanco será igual a la pasada campaña. También quedaron en segunda posición, justo detrás del club bávaro. A su vez, que el conjunto madrileño no ocupase la primera plaza no sucedía desde el curso 2012/2013.

Precisamente en aquella Champions fue el equipo de Lewandowski -y éste un protagonista estelar con cuatro goles en Signal Iduna Park- quien apeó de la competición a los de Mourinho. Allí en Alemania el equipo madridista consiguió en el encuentro de ida vencer por primera vez y romper la maldición.