A perro flaco, todo son pulgas

En lo que va de Liga, el Real Madrid lleva cuatro expulsiones, tres penaltis en contra y solo dos a favor. Las estadísticas no están de su parte.

A perro flaco, todo son pulgas
Lucas reclamando un penalti | Foto: Daniel Nieto - VAVEL

Malos tiempos para el Real Madrid. Mal panorama para el equipo blanco en la competición doméstica que de momento se está convirtiendo en su peor pesadilla. Tras conquistar el campeonato liguero número 33 la pasada temporada, ahora mismo vive en un abismo que no tiene fin. Es cuarto (32) clasificado a 16 puntos del líder FC Barcelona (48), a siete y nueve puntos respectivamente del Atlético (39) y del Valencia (37), segundo y tercero. Ya ni el partido aplazado ante el Leganés de Garitano da esperanzas a los de Zidane.

De hecho, es la peor desventaja en cuanto al líder habiendo jugado 18 jornadas, tal y como sucedió en la temporada 2012-2013. Dicen que la suerte a secas no existe; la hay buena o la hay mala. Aunque también hay que buscarla, y en muchas fases de estas 18 jornadas el juego merengue no ha dado para más.

De todos modos, hay datos o excusas que pueden justificar esta sangría blanca en forma de puntos.

Cuatro expulsiones en 18 jornadas

Desde la primera jornada se le veían las orejas al gato, con Sergio Ramos como protagonista. 0-3 en Riazor y primera expulsión de la temporada por doble amarilla al capitán blanco, la última por protestar en el descuento de la segunda mitad y con el marcador decidido. Tan solo dos jornadas más tarde, en la tercera, Marcelo es expulsado por roja directa en el empate a uno ante el Levante en el Bernabéu, en lo que supuso el primer descalabro liguero en casa en la presente temporada.

La siguiente expulsión llega en el primer partido de diciembre, jornada 14, en Bilbao ante el Athletic, en un nuevo estéril empate a cero en el que de nuevo Sergio Ramos se lleva doble amarilla. Aprender y rectificar es de sabios. O a lo mejor no. La última expulsión, por continuar la tónica, debía llegar con roja directa y fue en el clásico ante el FC Barcelona, en el Santiago Bernabéu. Carvajal paró un gol bajo palos con sus manos que supuso penalti y expulsión, que posteriormente lanzó magistralmente Leo Messi.

Penaltis a contracorriente

En cuanto a penas máximas, el panorama explica ciertas cosas. Tan solo le han pitado a los blancos dos a favor, fruto quizás de la poca mordiente arriba en el torneo de la regularidad esta temporada. El primero lo erró Cristiano ante el Málaga en la más que ajustada victoria (3-2) en casa, y el segundo lo marcó en el vendaval merengue que pasó por la capital ante el Sevilla (5-0). 

Finalmente, tres penaltis en contra; los dos últimos en las dos últimas jornadas. Antes de Navidad se lo marcó Messi a Navas, y el sábado el tico se lo paró a Iago Aspas para evitar así la derrota del equipo blanco en Vigo.