Marcelo, un defensa con alma de delantero

Con el gol en el partido ante el PSG, Marcelo se convierte en el quinto defensa más goleador en la Copa de Europa con la camiseta del Real Madrid con un total de seis goles. Una muestra más de la importancia que tiene el brasileño en cada jugada ofensiva de un conjunto blanco que depende en buena parte de su estado de forma para conseguir marcar goles.

Marcelo, un defensa con alma de delantero
Marcelo y Asensio celebran el tercer gol ante el PSG/ Foto: Real Madrid

La importancia y el poder que tiene Marcelo en cuanto a las jugadas ofensivas del Real Madrid se refiere es inmenso e incuestionable. Su equipo pagó el mal momento de forma por el que pasó a inicios de temporada, pero ahora se está volviendo a ver a ese Marcelo desequilibrante que es capaz de romper un partido llegando a campo contrario. Un lateral que bien podría ser delantero y que obliga al extremo del conjunto rival a estar más pendiente de él y no al revés. En el partido ante el PSG, el brasileño volvió a reivindicarse y demostró haber recuperado el nivel que se espera de un jugador de su talla, del, posiblemente, mejor lateral izquierdo del mundo.

Tal es el caudal ofensivo de Marcelo que el gol de ayer fue su tanto número seis en la Copa de Europa, convirtiéndose así en el quinto defensa madridista más goleador en esta competición. Por delante aún tiene a Hierro con ocho goles, a su compañero de zaga Sergio Ramos con once, a Helguera con 15 y a su compatriota y ejemplo a seguir, Roberto Carlos con un total de 16. Al ritmo que mantiene no sería de extrañar que consiguiera superar a más de uno en esta tabla de defensores goleadores.

Fue decisivo durante todo el partido y para culminar esa gran actuación, acabó cerrando el encuentro con el tercer gol del partido que hacía del 3-1 una ventaja considerable para el conjunto madridista. Un tanto con un disparo tras pase de Asensio desde dentro del área, un espacio poco habitual para un defensa cualquiera pero el hábitat natural para un jugador como él. Un alma libre que parte desde la defensa pero que juega por todas las zonas del campo. Una mente que no puede ser encerrada a encadenarse a una posición fija y que debe fluir para beneficio de un equipo que se engrandece cada vez que el balón pasa por sus pies. En definitiva, un mago que juega de defensa pero que tiene alma de delantero.