Guía VAVEL Real Sociedad 2017/18: análisis táctico

Un estilo muy marcado ha hecho que la Real Sociedad pueda jugar competición europea esta temporada, de la mano de Eusebio Sacristán.

Guía VAVEL Real Sociedad 2017/18: análisis táctico
Los jugadores de la Real celebrando un gol la temporada pasada. Foto: Óscar Alonso (VAVEL)

Volvió el fútbol a Anoeta, y junto a él la Real. Con un estilo muy definido; agradable de ver, de esos que hace que el aficionado esté en el borde del asiento, a punto de levantarse, con unos jugadores haciendo que cada dos semanas el socio fuera con ganas de ver buen fútbol a pisar el graderío de Anoeta y con la afición esperando ver a su equipo hacer algo grande durante la temporada ha llegado la Real de Eusebio a poder jugar competición europea en esta temporada que se viene. Pero para ello, y como se ha citado anteriormente, la Real ha tenido que marcar un estilo y confiar en él fuera quien fuera el rival y la situación del equipo. 

Sistema de juego

Eusebio Sacristán suele optar por un 4-3-3 en prácticamente todos los encuentros de la temporada.  A pesar de ello, dependiendo del rival, incluso del resultado que pueda darse, el técnico suele optar por cambiar el mismo, jugando con un 4-1-4-1 o un 4-2-3-1.

Con Eusebio en el banquillo, la Real ha dispuesto de una defensa bien alineada, no demasiado adelantada, pero equilibrando los espacios entre la misma y el centro del campo. Uno de los centrales suele optar por marcar al delantero rival, y lo persigue en las disputas, mientras que el otro aguarda unos metros más atrás para ir al corte.  Por su parte, los laterales suelen ser dos carrileros, con vocación ofensiva, que se suman al ataque de forma constante.

El centro del campo, formado por tres hombres, suele estar compuesto a su vez por un pivote y dos organizadores, que se encargan de llevar el peso ofensivo del equipo, aunque sin olvidarse de defender. Uno de ellos suele retrasar su posición en busca de recibir el balón, mientras que los otros dos, se ofrecen para sacar el balón hacia adelante.

Por su parte, los tres hombres restantes, los extremos y el delantero, colaboran tanto en la elaboración como en la finalización de las jugadas de ataque. El delantero suele bajar a recibir a menudo, con el fin de atraer defensores rivales, que permitan generar espacios, y para desatascar el juego hacia los costados, en una zona del campo que habitualmente suele estar muy poblada. Por último estarían los extremos. Estos pueden jugar muy abiertos, en busca de encarar a su par en el uno contra uno, aunque también pueden ofrecerse en zonas interiores del campo, para así liberar los carriles, con el fin de ofrecer espacios a los laterales que se incorporan al ataque. 

Zona de iniciación

Eusebio llegó hace ya un año con una idea que pulir en pretemporada, y así se lo trasladó a los jugadores. Juego combinativo. Quería que el balón rodara por los céspedes de los campos de España el mayor tiempo posible, y lo consiguió. Esto conllevaba a un riesgo que los jugadores tenían que asumir para conseguir romper las líneas de presión rivales con la mayor facilidad posible.

El primero era Rulli. El meta argentino, con una notable mejoría en su juego con los pies, era el encargado de dar inicio a la jugada. Con los centrales dando amplitud al campo, las dudas llegaban a los delanteros, o quedarse cerrando el pase interior, o evitar que tanto Iñigo Martínez o Raúl Navas reciban el pase de Rulli. Es entonces donde llega una de las claves del juego en la zona de iniciación. Asier Illarramendi se encargaba de la labor de tercer central incrustándose entre los antes mencionados Iñigo y Navas, para así, crear superioridad sobre el rival. Además, los dos pivotes, Zurutuza y Xabi Prieto, en la mayoría de las ocasiones, aprovechaban para crear espacio y así no "montarse" con los centrales o Illarra. Una vez superada la línea de presión del rival, el devenir de la jugada se basaba en la calidad de los de arriba.

Presión tras pérdida

Una de las claves para que el juego de la Real esta temporada haya sido tan dinámica y basada en el juego combinativo en el último tercio del campo ha sido la presión tras pérdida de balón. Los jugadores tenían bien interiorizadas las fases de presión. Primero, presionar para conseguir el balón lo antes posible, si no se consiguiera, colocarse por detrás del balón y por último, comenzar la presión organizada. El papel del delantero y de los dos centrocampistas ha sido muy importante en esto último. Uno cerrando la línea de pase entre el central y el centrocampista del mismo lado, mientras que el otro presiona al centrocampista opuesto para que este no pueda superar la línea de presión de la Real.

Tras recuperar el balón, y tal y como ocurre con el juego en la zona de iniciación, el devenir de la jugada se basaba en la calidad de los de arriba.

Juego sin balón

Pero no todo ha sido bonito en esta Real Sociedad, ya que hay cosas que mejorar tanto en aspectos ofensivos como defensivos. Las carencias más evidentes se han visto en el juego sin balón del equipo txuri urdin. Al tener un central no tan rápido como otros de la Liga, Raúl Navas, los rivales tratan de explotar esa opción. Tenemos como ejemplo claro el partido frente al Deportivo de La Coruña en Riazor, donde todos los goles y las jugadas de la primera parte llegaron gracias a las carreras de Florín Andone a la espalda de Raúl Navas. El partido terminó con un cinco a uno para los gallegos.

Para evitar eso, será importante la concentración de los centrales, tanto del que marca al delantero como del que tiene que ir a la cobertura, además, tendrán que estar atentos a los golpes largos de los rivales, para así, anteponerse a ellos dando un par de pasos hacia atrás y preparar la carrera. Pero no solo los defensores, también serán importantes los otros seis jugadores que estén sobre el verde, tratando de tapar los golpeos y que estos no sean tan eficaces. 

El once tipo

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