Los engranajes de Luis Milla: Real Zaragoza - Alcorcón

VAVEL analiza a fondo las tácticas del Real Zaragoza ante el Alcorcón. Todas las claves del equipo de Luis Milla: La presión blanquilla, la gestión del balón tras robo o la sensación de control zaragocista.

Los engranajes de Luis Milla: Real Zaragoza - Alcorcón
Los engranajes de Luis Milla. Montaje: Javier Gimeno

Vuelta a la Romareda y vuelta a la senda del triunfo. El Real Zaragoza se recuperó en casa de la derrota sufrida ante el Levante. El equipo de Milla cambió su plan respecto a otros partidos, cedió el esférico y llevó el partido a su terreno. La zurda de Lanza allanó el camino y benefició considerablemente el plan propuesto por Milla.

Planteamiento inicial

Varios cambios en el once de Milla tras la estrepitosa derrota frente al Levante. El mal estado de forma de Iza le daba la titularidad a Fran en el lateral derecho. El reciente fichaje mostró mucha endeblez en el cuerpo a cuerpo, pero también intensidad en la marca, velocidad y buenas prestaciones con el balón en los pies. En la defensa también entraba un Cabrera que mejoró ostensiblemente la defensa de área, uno de los graves problemas del Zaragoza en el último partido.

Por su parte Ros y Barrera se estrenaron como pareja de interiores acompañando a un excelso Zapater. Ros se convirtió en una ayuda constante en la presión propuesta por Milla, pero también en el encargado de liberar a Lanza con sus ayudas a Fran. Por su parte Barrera no entró en juego tanto como debería, pero si benefició al equipo con sus apoyos de espaldas a portería y con presencia en las inmediaciones del área contraria.

La clave del partido: la presión

Todo el partido se desarrolló condicionado por el plan de Milla, que se vio muy beneficiado del tempranero gol de Lanzarote. El Real Zaragoza realizó una presión en campo contrario muy medida ante un Alcorcón que siempre intentaba sacar el balón jugado tomando riesgos. Con una línea de cuatro acompañando a un entregado Ángel, el Zaragoza ahogó al Alcorcón, provocando errores a la hora de dar pases en zonas muy cercanas al área de Dmitrovic.

Esta presión alta permitía, en un principio, alejar al rival del área propia, donde el Zaragoza muestra demasiadas debilidades. Sin embargo, la línea de cuatro formada por Xumetra-Barrera-Ros-Lanzarote quedaba bastante alejada de Zapater y la línea defensiva, lo que permitió al Alcorcón cierta comodidad para asentarse en campo rival cuando conseguía atravesar la primera línea de presión zaragocista.

Castigar el atrevimiento

Cada vez que el Alcorcón superaba la primera línea de presión el Zaragoza realizaba un repliegue intenso, para combatir la cantidad de jugadores que juntaba el equipo visitante por delante del balón. Con Ros multiplicando las ayudas a Fran, Lanzarote quedaba liberado en algunas ocasiones para dirigir los contraataques zaragocistas, siendo el destino de todos los balones cada vez que el equipo de Milla robaba el esférico.

El Alcorcón arriesgó, adelantó a sus laterales y situó a su línea defensiva muy cerca del centro del campo, lo que generó muchos espacios para que Ángel, Lanzarote y un Xumetra que arrancaba desde más atrás tuvieran espacios para correr. El Zaragoza encontró un filón para generar ocasiones y ahí creció el primer toque de Lanzarote para acelerar cada ataque zaragocista y castigar a la defensa visitante. Unos primeros toques que casi siempre tenían como destino el desmarque de un incansable Ángel.

Lanza detrás del punta y doble lateral

El segundo gol de Lanzarote supuso un respiro para el Zaragoza, que encaró el partido con mayor tranquilidad, siguiendo el plan del primer tiempo y gestionando los momentos de repliegue con los de presión intensa en campo contrario. La buena colocación sobre el campo de los de Milla permitió que el Zaragoza siempre ofreciera una situación de control del partido, pese a que no fuera con el esférico en su poder.

Milla aprovechó entonces para realizar los cambios, con un ‘doble-lateral’ en el sector derecho formado por Iza y Fran y situando a Lanzarote por detrás de Ángel. Ros quedó más cerca de un Zapater que exhibió en la última media hora un despliegue y una capacidad de robo claves para no pasar apuros y lanzar al Zaragoza hacia los contraataques.

El Zaragoza mostró ideas que ya se habían dejado entrever como la presión en campo rival y mejoría en otros aspectos como el repliegue en bloque, la gestión del esférico tras robo o la defensa de área, donde ayudó la vuelta de Cabrera y la seguridad de Irureta en los balones aéreos. Sin embargo, el equipo de Milla mostró poca precisión cuando tuvo que llevar la iniciativa, con muchas imprecisiones en la salida de balón.

Fuente de las imágenes: LFP y GOL