'Winchesters' con balas de fogueo

El CD Boiro tiene la losa en este arranque de temporada de ser poco efectivo de cara a puerta.

'Winchesters' con balas de fogueo
Los jugadores del CD Boiro se abrazan celebrando un gol

“Fútbol es fútbol y gol es gol”. Esa máxima del ya desaparecido Vujadin Boskov, aunque simple, se cumple siempre como el que 2+2=4. Es el mantra de todos los clubes de Segunda Division B. En una categoría donde los errores se pagan con un precio más alto que en otras competiciones, la simpleza de sacar el máximo rendimiento a la efectividad de los delanteros asegura a los equipos un buen colchoncito de puntos. Ese es el problema que tiene el CD Boiro en este arranque de campaña, en el que los de Fredi Álvarez solo han materializado dos ocasiones en las cuatro jornadas disputadas.

El factor Barraña

Los gallegos juegan un futbol de toque y puramente ofensivo. La mejor defensa de los boirenses es el control constante del balón, ya que sin él los rivales no pueden hacerle ocasiones. El problema llega cuando las muchas oportunidades de los celestes caen en saco roto, mientras que las escasas ocasiones de sus rivales terminan con El Pato Guillén recogiendo el balón de las mallas. Y no es porque estén faltos de ocasiones ni porque los centrocampistas los nutran de balones, la falta de puntería de cara a puerta se debe más a un tema mental que físico, y en ocasiones es la fortuna la que sencillamente les da la espalda.

Barraña, un fortin la temporada pasada, está resultando ser un lugar idóneo para los equipos visitantes en aspiraciones a alzar el vuelo con una victoria a domicilio. Por el momento, Lealtad y Osasuna ‘B’ han saqueado el feudo boirense y se han llevado los tres puntos de botín.  En ambos casos el ataque barbanzano dispuso de sendas ocasiones para, por lo menos, igualar la contienda, pero en los dos partidos dejó escapar los puntos de su casa, mientras que fuera ya suma cuatro de seis posibles.

Seguramente en el momento en el que por fin el club encuentre consuelo en la portería visitante de Barraña, los goles caerán como churros y la algarabía estallará en la grada, pero mientras eso no suceda, la presión que un público expectante ejerce de forma inconsciente sobre unos profesionales que se ven incapaces de demostrar su nivel ante su gente es lo suficientemente alta como para bloquear al jugador que se ve en un mano a mano ante el arquero rival. En ese momento la portería se hace diminuta, el portero se asemeja a un gigante y las piernas cobran vida propia. El aliento de las Cruzadas Boirenses, imparables en estos dos primeros choques en campo de los gallegos, va a ser fundamental para que los muchachos de Fredi reseteen y puedan marcar delante de su parroquia.

La artillería en cifras

A pesar de la falta de fortuna goleadora, la nómina de atacantes del CD Boiro no podría ser más variopinta y cualificada para la tarea de transformar tantos en puntos. De los jugadores encargados del ataque boirsense, los jugadores de banda son los que acumulan más minutos. Marcos Álvarez y Juampa son los que más minutos llevan jugados de los hombres de ataque, ya que solo se han perdido 17 y 16 minutos respectivamente en lo que va de liga. A pesar de ser jugadores desequilibrantes y que generan mucho peligro por las bandas, no se puede decir que sean grandes goleadores. Mientras que el de Ortigueira suma 9 goles en las dos últimas campañas, el bonaerense no logró abrir su registro goleador en su campaña en el Racing de Ferrol. Con todo, son jugadores muy potentes y con capacidad de sumar en el apartado anotador, aunque destacan más por servir balones a los nueves del equipo.

De los hombres de arriba, solo Cano sabe lo que es celebrar un gol esta temporada

Los rifles con los que cuenta Fredi Álvarez tienen ya una dilatada experiencia en esto del fútbol. Todos los arietes habían probado las mieles de la Segunda B en sus otros clubes. Solo Beda ha llegado este verano para contribuir a la causa gallega, mientras que Cano, Rivera y Herbert sobreviven en el ataque como los héroes del ascenso barbanzano a la categoría de bronce. El carioca aún no sabe lo que es celebrar un gol en partido oficial con su nuevo club, ya que aunque es el delantero centro más utilizado por el técnico de moaña, no ha tenido la eficacia que se le exige ante los cancerberos contrarios. Desde que llegó a España, el brasileño ha anotado dieciséis tantos en sus estancias en el Lealtad y el Lucena.

Herbert y Ruben Rivera, dos de los jugadores más queridos de las cruzadas boirenses, tampoco han anotado en lo que va de liga. Mientras que el riveirense hizo siete marcas en la culata de su rifle la pasada campaña, Rivera, el gran capitán boirense, fue el máximo artillero de los barbanzanos con veintidós dianas.

Solo Cano ha perforado las redes esta temporada.  El ex canterano deportivista terminó la temporada pasada como el MVP del Grupo I de Tercera División, elegido por jugadores y técnicos de la categoría. Este reconocimiento se debe en gran medida a las 16 dianas con las que el mediapunta coruñes  contribuyó a que el Boiro se alzase con el campeonato liguero. Por otro lado, es el único jugador de ataque que ha conseguido anotar en liga, el gol que puso el 1-2 ante el Valladolid Promesas en los Anexos del Estadio José Zorrilla, lo que a la postro supuso el tanto de la victoria y los tres primeros puntos en Segunda B del CD Boiro en toda su historia.

Los otros soldados de Fredi

Curiosamente, es el nombre de Manu Romay el que está escrito con letras doradas para siempre en la historia del club gallego al ser el primero en anotar en Segunda B con la casaca celeste. A pesar de que no destaca por sus registros goleadores, el polivalente centrocampista terminó la pasada campaña con cuatro dianas, una de ellas en Barraña durante la ida de los Play-offs de ascenso ante el Caudal Deportivo, el partido más importante jugado por los gallegos hasta la fecha. Parece que el jugador de Malpica está abonado a los partidos históricos.

Junto con Romay, Fredi cuenta con jugadores aptos para sumar tantos. Desde el peligroso golpeo de Gonzalo, que abrió el marcador ante el Guijuelo en la derrota por 1-3 del Boiro en la Primera Eliminatoria de la Copa del Rey, hasta las peligrosas subidas de Jimmy por la banda izquierda, que ya ha estrellado algún que otro balón contra los largueros de las metas contrarias. Junto a ellos, los cabezazos de Catú y Mateo Garcias, las continuas llegadas de Pillado o los disparos a balón parado de Yebra y Manu Rodríguez aún pueden dejar alguna que otra celebración entre los parroquianos de Barraña.

Todavía es pronto para aventurar si será una temporada difícil para el Boiro o si la estadística de goles a favor engordará y superará la de los tantos encajados. Lo que está claro es que los Winchesters boirenses deben afinar la puntería de cara a las próximas fechas para convertir las buenas sensaciones que ha dejado el equipo en este inicio de campaña en puntos que les acerquen al objetivo. Los rifles cargados y las balas listas para derribar las porterías rivales. Ya decía Boskov que “fútbol es fútbol y gol es gol”. Y ya se sabe: sin gol, no hay fútbol