El renacimiento que casi termina en tragedia

La irregularidad dentro y fuera del césped, las altas y utópicas expectativas puestas en un equipo confeccionado en tiempo récord y la mala imagen mostrada sobre el césped en gran parte de la temporada confeccionan el escenario en el que el Sabadell ha vivido esta temporada, en la que la falta de ambición casi llevó a los arlequinados al abismo.

El renacimiento que casi termina en tragedia
El renacimiento que casi termina en tragedia | Foto: Héctor Farrés - VAVEL

Lo que mal empieza, mal acaba. En todo equipo de fútbol, las temporadas empiezan a definirse en verano, y en el caso del Sabadell, durante el parón veraniego se mascó la tragedia. La asfixiante deuda que arrastraba el equipo –la plantilla de la temporada pasada llegó a estar cuatro meses sin cobrar– casi sentencia a la entidad. Solo un milagro en forma de inversión monetaria podía salvar al club de su desaparición, y dicho milagro, de la mano de José García Alcaraz, se cumplió. El empresario, presidente de la marca deportiva Hummel Ibérica, salvó al Sabadell, pero a cambio, exigió poner a gente de su confianza en la gestión del club. 

La figura más mediática –y a la postre polémica– del nuevo equipo fue la del periodista Toni Hernández como director deportivo. El valenciano, conocido por su paso por el ya desaparecido Huracán de Valencia, fue el encargado de confeccionar la plantilla 2016/17 en tiempo récord. El hecho de fichar a varios jugadores procedentes de una misma agencia de representación hizo saltar las alarmas entre los aficionados. 

Para salir al paso, desde la directiva se quiso quitar hierro al asunto e incluso dar paso a la ambición, hasta tal punto que pocos días antes de empezar la temporada, Antoni Reguant, presidente del Sabadell, llegó a afirmar que "la plantilla estaba capacitada para hacer Play-Off". Con esta presión a sus espaldas, el equipo, dirigido por el técnico de la casa Jose Solivelles empezó la liga con más sombras que luces. 

El argumento de la falta de preparación en verano se convirtió en un fijo en las ruedas de prensa, mientras que los partidos iban pasando y las dudas aumentaban. El equipo, a pesar de lograr dos buenas victorias en Morvedre ante el Atlético Saguntino y en casa ante el Hércules en el tramo inicial de la liga, no ofrecía buenas sensaciones, lo cual, poco a poco, fue disgustando a una afición que, progresivamente, fue renunciando a ir al campo. 

En navidades llegó el punto más bajo de la temporada. La derrota ante el Espanyol B por 3-0 antes de despedir el año fue la gota que colmó el vaso en la directiva, quien estuvo a punto de cesar al técnico Jose Solivelles, al que finalmente se le dio un voto de confianza y que, tras el encuentro ante el Hércules, presentó por sorpresa su renuncia al cargo, dejando vacante el puesto de entrenador

La llegada de Romo no cambia la tendencia

Para sustituirle, Toni Hernández confió en Guillermo Fernández Romo, ex-entrenador del Olímpic de Xàtiva y ex-director deportivo del Real Murcia. Además, el mercado invernal también tuvo un nombre propio: Juanjo Ciércoles. El emblemático mediocentro arlequinado estuvo a punto de abandonar el club con rumbo a Japón. Su estado físico fue determinante para abortar esa operación y quedarse en el conjunto arlequinado, decisión que la afición aplaudió. 

Guillermo Fdez Romo tomó las riendas del Sabadell en enero | Foto: CE Sabadell

En el capítulo de altas, el Sabadell se reforzó con el mediapunta Diego Peláez, el polivalente lateral Paris Adot y el punta Borjas Martín –ambos procedentes del Real Murcia–  el mediapunta Diego Peláez. El atacante llegó con la responsabilidad de sustituir a Ian González, quien abandonó el club con dirección al Linares. El cambio no salió bien, puesto que Borjas se convirtió en uno de los focos de las críticas debido a su bajo rendimiento. 

En líneas generales, la situación en la tabla del equipo era confortable. Lejos del descenso, pero con el play-off inalcanzable. Esta situación llevó al equipo a dejarse llevar, algo que se notó especialmente en el partido en casa ante el Atlético Levante, donde el equipo, a pesar de ganar 2-0 al descanso, estuvo a punto de perder ese encuentro tras una segunda parte deplorable. 

A partir de ese partido, la tensión incrementó en la Nova Creu Alta. Los numerosos empates –acumuló hasta 19 en toda la liga–, junto con los buenos resultados de los equipos en descenso, hacían que, poco a poco, el fantasma de la tercera división empezara a asomarse por la Nova Creu Alta, para desesperación de la hinchada arlequinada. 

No fue hasta la penúltima jornada, en el campo del Prat, cuando el Sabadell logró la permanencia. El empate del Atlético Levante en El Collao ante el Alcoyano aseguraba matemáticamente la salvación para los arlequinados. Llegaba el momento de poner notas y buscar cuáles han sido los problemas que han llevado al equipo a esta situación y, lo que más esperan los aficionados: cuál es el proyecto para la próxima temporada. 

"Pido perdón por esta temporada"

Para repasar lo que ha dado de sí la temporada, Toni Hernández pasó por los micrófonos de Ràdio Sabadell. El director deportivo entonó el mea culpa y no quiso poner ningún tipo de excusa. "En el ámbito deportivo, pido perdón por esta temporada. Un equipo como el Sabadell no puede terminar el sexto por la cola y estar contento por haberse salvado en la jornada 37", reconoció el valenciano, quien además celebró que, tras el duro verano que sufrió la entidad, ésta siguiera en pie. 

Entre los errores cometidos esta temporada, Hernández destacó el exceso de ambición mostrado en verano. "Nos dejamos llevar por el optimismo, queríamos levantar el ánimo de la afición. Si todo salía normal teníamos equipo para quedar entre el octavo y el duodécimo, y si algunas apuestas nos salían bien, podíamos quedar aún más arriba", comentó el director deportivo haciendo referencia a jugadores como Ramón Verdú, Gai Assulin o Diego Peláez, entre otros. 

De cara al futuro, Toni Hernández aseguró que los objetivos serán más ambiciosos,  pero a la vez más realistas. "Tenemos que hacer un equipo específico para la categoría. En Segunda B no hay estrellas, hay que hacer un equipo. Quizá no hagamos el mejor fútbol, pero necesitamos ganar partidos y estar arriba", afirmó. 

Con este panorama, el Sabadell cierra una temporada que no pasará a la historia del club, ni mucho menos. Más sombras que luces, muchos momentos duros y la sensación de agonía constante han perjudicado a la entidad, especialmente a nivel social, como así lo demuestra la caída en la afluencia de público a la Nova Creu Alta. En las manos de José García Alcaraz, quien se convertirá en el máximo accionista del Sabadell en las próximas semanas, y del director deportivo Toni Hernández está la oportunidad de devolver al Sabadell a la cima y de devolver la ilusión a una afición muy disgustada. El tiempo dictará sentencia. 


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