Lucas Vázquez sueña con Rusia

El extremo gallego aún tiene posibilidades de ir al Mundial de este verano, y cada vez que juega con su club, intenta aprovechar las oportunidades que se le brindan.

Lucas Vázquez sueña con Rusia
Lucas Vázquez con la camiseta de la Selección española. / Foto: rfef.es

Cuatro meses quedan para el estreno de “La Roja” en el Mundial de Rusia 2018, y aunque Julen Lopetegui tiene prácticamente “decidido” el bloque sólido de la convocatoria, todavía quedan una serie de nombres que pululan por su mente y que podrían ser los grandes revulsivos del combinado nacional.

Uno de esos nombres es, sin duda alguna, el de Lucas Vázquez, el hombre que siempre cumple. O esa es la sensación que deja el Curtis (A Coruña) cada vez que salta al terreno de juego. Hábil, veloz, desequilibrante, generoso en ataque, con un gran sentido táctico y muy sacrificado defensivamente pueden ser algunas de sus principales características como futbolista.

Por todo ello, el canterano del Real Madrid es el jugador de campo que más partidos ha jugado bajo las órdenes de Zinedine Zidane (101 veces son las que el francés lo ha sacado al campo, más que ningún otro). Además, es el hombre de la línea ofensiva del conjunto blanco que menos tiros necesita para ver portería y uno de los que más goles regala (5 asistencias). Datos que reflejan la gran predisposición y entrega del interior diestro.

Un ejemplo claro es la última jornada de liga frente a la Real Sociedad de Eusebio Sacristán. En una competición casi perdida, y con la mente puesta en la eliminatoria de Champions League ante el PSG, Lucas Vázquez saltó al césped con la actitud adecuada para ganarse la confianza, aún más si cabe, de su entrenador. Cuarenta y nueve segundos fueron los que necesitó para abrir el marcador con un gran cabezazo y encaminar la goleada blanca. Con dicho tanto, se convirtió en el quinto máximo goleador del equipo, con seis dianas, a pesar de ser el decimocuarto con más minutos. Por tanto, estamos ante el único jugador de “la segunda unidad” que está dando la cara esta temporada.

En clave nacional, Lucas Vázquez no es un habitual de las convocatorias de Lopetegui. Sin embargo, fue uno de los elegidos para representar a España en la aciaga Eurocopa de 2016, con Vicente del Bosque al mando, por lo que ya tiene experiencia en campeonatos de elevada exigencia a nivel de selecciones. A lo largo de la fase de clasificación para Rusia 2018 solo ha participado en una de las citaciones, sustituyendo por lesión al jugador del Atlético de Madrid, Víctor Machín “Vitolo”, para enfrenarse a Italia y Liechtenstein. Su bagaje con España es de apenas tres partidos jugados (uno como titular) y ningún gol anotado. Pero su aspecto a favor es la singularidad de su juego. Como ya ocurrió en el Mundial 2010, donde salimos victoriosos, la Selección española tiene un estilo predominantemente combinativo, en el que las triangulaciones y  el juego de posición son sus claves. No obstante, siempre hay que tener un plan B. Las diferentes selecciones conocen de sobra a “La Roja”, por lo que cualquier variante puede venir bien para abrir defensas replegadas o abrir espacios para crear líneas de pase. Si en aquel victorioso Mundial teníamos dos planes alternativos (el de Fernando Llorente como referencia para fijar a los centrales y el de Jesús Navas como extremo puro que aportaba amplitud y desborde por fuera), en este no estaría nada mal que los hubiera. Por ello, Lucas Vázquez podría suplir el papel del ahora jugador del Sevilla FC. Complemento de lujo que encajaría perfectamente su rol de suplente (como ya hace en el Real Madrid) pero que cada vez que jugaría daría el máximo de su rendimiento. Varios son los nombres que pueden cumplir con ese perfil (Vitolo, Pedro, Deulofeu, etc.), pero el extremo gallego puede aportar ese plus por no ser tan habitual en las convocatorias.

Todavía quedan varios meses de competición para que llegue Rusia 2018, por lo que en cada partido deberán demostrar que están capacitados para vestir la camiseta de la Selección dando el 100% y exhibiendo todo su potencial.