La contradicción lleva al éxito

El Sevilla FC sacó un valioso punto del Juventus Stadium, uno de los campos más difíciles de Europa, y demostró en el debut que es un serio candidato a pasar a octavos de final.

La contradicción lleva al éxito
El Sevilla FC saltando al césped del Juventus Stadium| Foto: Sevilla FC (sevillafc.es)

Empató el Sevilla FC en Turín, continuando con su racha negativa fuera de casa, donde sigue sin ganar desde hace más de un año. Aunque, pese a no ganar, el empate si supone una importante victoria moral, pues es empatarle al equipo más fuerte del grupo en su propio estadio. Y es aún más épica esa victoria moral, si tenemos en cuenta que ese equipo es la Juventus de Turín ni más ni menos.

La idea definida no se vio en el campo

El encuentro reflejo varios aspectos, uno de ellos fue la ausencia de ataque, algo que para los que vamos conociendo a Sampaoli, resulta impensable. Esto podría tener varias lecturas, como, por ejemplo.

Falta de realidad del técnico argentino, el partido demostró que el discurso de mantener la pelota y atacar con la posesión, con rivales de gran entidad es imposible. Esto es la Champions y los equipos más fuertes no van a permitir que mantengas la posesión, anulando de forma drástica las opciones de pase. El club nervionense se vio muy inferior a una Juventus, que no se alzó con la victoria gracias al buen hacer defensivo y a un inspiradísimo Sergio Rico.

Sampaoli demostró que tiene un plan B, el plan A -mantener la posesión- no funcionó, y eso puso en marcha la siguiente opción. El argentino, demostró que tenía estudiado hasta la saciedad a la Vecchia Signora, y en un esfuerzo meritorio se convirtió al más puro estilo italiano, formando un “catenaccio” infranqueable para la envidiada delantera del equipo bianconero.

Sampaoli demostró que estudia y sabe amoldarse al juego rival, pero también evidenció que su discurso pro-ataque es un discurso utópico, que no puede llevarse a cabo con cualquier rival.

Gran sobriedad defensiva

La gran noticia que nos dejó el encuentro fue el regreso de la muralla, esa muralla defensiva que había formado el Sevilla FC en las últimas campañas volvió con la esperanza de quedarse.

Jorge Sampaoli formó a un Mercado tremendamente solvente, a un Nico Pareja que pese a estar un poco desaparecido, siempre es un seguro atrás, a un Rami, que con algunas complicaciones siempre aporta una rocosidad imprescindible para la línea defensiva y a un Sergio Escudero que tapó a Daniel Alves con trabajo, pero con eficacia, combinando tareas defensivas con juego ofensivo.

La zaga mostró su mejor versión, logrando contener a la incansable delantera del conjunto turinés, una delantera que además de ser incansable, goza de una calidad exquisita y está bien representada por Higuaín y Paulo Dybala.

León en la defensa, gatito en el ataque

El yin y el yan, e Sevilla formó gladiadores en la línea defensiva, pero lejos de estar equilibrado, sus delanteros fueron como muchachos con espadas de madera, inofensivos. Un tema preocupante, y que puede encontrar cierto consuelo en el hecho de que el técnico argentino no alineara delanteros en el encuentro, tanto Vietto como Ben Yedder esperaron su oportunidad desde el banquillo, una oportunidad que no llegó.

Aunque el equipo alineado ayer, tuviera un marcado carácter defensivo -Iborra, Nzonzi o Kranevitter-, se echó de menos la presencia de algún delantero puro que pudiera cazar alguna contra o algún fallo rival, tanto Vitolo, como el Mudo Vazquez se vieron desbordados en el ataque, además de estar obligados a ejercer unas latas tareas defensivas. Solo Joaquín Correa dejó algunos destellos de calidad y dio pie a elaborar alguna jugada de ataque.

Nos encontramos ante un Sevilla que cumple objetivos, pero que quizá no cumple expectativas, para ser un equipo tremendamente ofensivo, apenas crea ocasiones de gol, siendo predecible y plano en la creación. Aunque para consuelo de los aficionados, aún queda mucho camino por recorrer.