Convencer sin vencer

El Sevilla deja muy buenas sensaciones tras su partido pese a su derrota ante la Juventus de Turín.

Convencer sin vencer
El árbitro asumió excesivo protagonismo y mermó los intereses del Sevilla / Imagen: Juan Ignacio Lechuga (vavel.com)

En ocasiones, el marcador engaña. Una de ellas fue el luminoso del Ramón Sánchez - Pizjuán que ayer señalaba la victoria de la Juventus de Turín por 1 - 3. Pero quien viera el partido sabe que los números no reflejan lo acontecido. El Sevilla fue superior a una Juventus que se lleva un inmerecido botín de Nervión. 

La Juventus recibe el primer gol(pe) pero gana

Como si de un combate de boxeo se tratara, los primeros minutos del encuentro estuvieron marcados por el tanteo entre dos equipos que se demostraban respeto mutuo. Pero sin previo aviso, Pareja se saltó el guion y empaló un derechazo directo a la boca de los transalpinos que les dejó rozando el K.O.

Pudo acabar con el combate Escudero, pero su balón se marchó por escasos centímetros de la portería defendida por la leyenda Buffon. El Sevilla dominaba los tempos y se crecía, alentado por su grada, y el aroma a gran noche afloraba en el estadio. Pero unas triquiñuelas entre el colegiado y Juan Cuadrado acabaron con Vázquez fuera del ring. Poco después, Clattemburg atestó un doloroso golpe a la moral sevillista con un penalti sobre Bonucci, quien había propinado segundos antes un puñetazo literal sobre Mercado.

Aun tambaleándose, el Sevilla aguantó, esquivó los golpes y tuvo a la Vecchia Signora contra las cuerdas. Finalmente, Bonucci decantó el partido con un disparo lejano y Mandzukic hizo sonar la campana del K.O. en el añadido. 

Nada que reprochar

El partido dejó buenas vibraciones que deben ser analizadas en frío. El Sevilla supo dominar a un equipo como la Juventus, y con igualdad numérica fue muy superior. Incluso con uno menos, estuvo más ordenado, fue fiel a su idea y creyó hasta el minuto 94. Lo puramente futbolístico fue muy positivo y lo psicológico también. El equipo nunca desistió y pese a las adversidades como la inferioridad o el trencilla, creyó y mereció más.

Encarnó el lema de "casta y coraje", se multiplicó en las ayudas y luchó hasta el final, vaciándose. La hinchada nervionense debe estar orgullosa de sus jugadores y ser optimista ya que el Sevilla no venció, pero convenció.