Sampaoli, el hombre de las mil novias

El técnico argentino no tiene nada claro su futuro. O quizá sí, y es el único que sabe a ciencia cierta qué pasará a partir de junio. Por un lado, la AFA está insistiendo mucho en su fichaje. Lo hace con tanto empeño que ha obligado al Sevilla a defenderse públicamente de ellos. Además, varios medios especularon con el interés del Barcelona por él.

Sampaoli, el hombre de las mil novias
Sampaoli, antes del partido contra el Dinamo de Zagreb. (Imagen: Juan Ignacio Lechuga - VAVEL)

No son tiempos fáciles en Nervión. En las últimas semanas, han sido eliminados sorprendentemente de la Champions, la tercera plaza se les ha ido demasiado lejos por culpa del mal momento deportivo y Monchi se ha despedido oficialmente. Un punto demasiado negro en una temporada que estaba siendo de ensueño. Una hoja en el calendario que voló por sí sola, sin que nadie pudiera hacer nada por retenerla. Pues ahora, a este mes fatídico, hay que sumarle una pesadilla que todos los aficionados sevillistas venían teniendo casi desde principios de curso: el futuro de Sampaoli.

El argentino se ha convertido en la nueva sensación del fútbol gracias a los éxitos cosechados con Chile, ganando las dos últimas Copa América. Fueron muchos los clubes que se lanzaron a por él para que llevara sus nuevos proyectos, pero, por razones que solo Monchi y el propio Sampaoli conocen, eligió Sevilla para establecer su hogar, y Nervión como oficina de trabajo. Siglos después, un nuevo tesoro americano entraba a Europa por el Guadalquivir. Y lo hacía amenazando con alegrías, pero también con continuos dolores de cabeza.

Ya en agosto, la AFA pretendió al nuevo fichaje rojiblanco antes de que empezara LaLiga. Tras perder tres finales seguidas, dos de ellas, precisamente, ante la Chile de Sampaoli, necesitaban una solución desesperada. Martino renunció el 5 de julio al cargo de seleccionador, al mismo tiempo que Sampaoli se comprometía con el Sevilla para dos años. No debió ser fácil rechazar el banquillo de la albiceleste, ya que era el candidato número uno de la federación ante el sueño de todo profesional del fútbol. Sin embargo, él fue tajante en todo momento: tenía contrato en vigor, y no iba a dejar tirados a quienes habían apostado por él. Supo rechazar a tiempo el caramelo que siempre había soñado: entrenar a Messi.

Por un momento, parecía que todo se iba calmando. Bauza fue elegido como sucesor del Tata, pero su etapa fue un auténtico desastre. No supo armar un equipo que jugara bien al fútbol, detalle obligatorio para superar una fase de clasificación tan dura como la americana. A eso hay que sumarle la lesión de Messi en un momento clave. Sin el capitán, Argentina no fue capaz de ganar ni un solo partido, lo que les ha ido alejando cada vez más del Mundial 2018. Ha sido una mala noticia tras otra durante los últimos nueve meses, tiempo suficiente para la AFA. El mes pasado, Bauza fue despedido y los máximos dirigentes argentinos volvieron al mercado.

Vuelta al ruedo

Por enésima vez en los últimos años, tanto Sampaoli como Simeone han sido los nombres que han sonado con más fuerza para hacerse cargo de la selección argentina. Pero al entrenador del Atlético de Madrid ya lo dan por imposible. Cualquiera que repase sus declaraciones, verá que no piensa nada más que en su club y en estrenar el nuevo estadio. Así que van a echar todas sus cartas, como en agosto, por el sevillista. Los problemas de la entidad hispalense, tanto deportivos como institucionales, en el último mes podrían ser decisivos a la hora de tomar la decisión. De hecho, y siempre según medios especializados tanto españoles como argentinos, parece que la balanza ya ha empezado a decantarse.

En Sevilla, la mayoría de periodistas dan por hecho que Sampaoli será seleccionador de Argentina a partir de junio. La tensión está llegando a tal extremo que, hace una semana, el club rojiblanco se vio obligado a sacar un comunicado contra la AFA. En él, aludían a las declaraciones de su presidente, Claudio Tapia, en las que mostraba intenciones de reunirse con el entrenador: “El Sevilla FC ha remitido un escrito a AFA, en el que manifiesta que consideraría una falta de respeto cualquier reunión o contacto destinado a que el entrenador proceda a la ruptura contractual con este club”.

Muchos han sido los gestos por aparentar unidad entre Sampaoli y José Castro, empezando por subirse juntos a un balcón a ver la Semana Santa. Además, el argentino ya ha asegurado que jamás se reuniría o firmaría nada antes de que termine el campeonato liguero. Aun así, la Cadena COPE aseguró en su día que sí habían existido contactos e, incluso, una reunión con el agente del entrenador para negociar su contrato. Tampoco nadie ha desmentido rotundamente la ausencia de dichas conversaciones. Cada vez que se le ha preguntado respecto a este tema al argentino, ha tirado balones fuera mencionando "las siete finales que le quedan al equipo" y nada más.

Barça y etcétera

Pero la AFA no ha sido la única en ir detrás de Jorge Sampaoli y su equipo. Conforme iba creciendo el Sevilla a lo largo de la temporada, también lo hacía la popularidad del cuerpo técnico. Entonces, se les empezó a vincular al PSG, a la selección holandesa, al Arsenal… Obviamente, en España sonó con mucha más fuerza la posibilidad de que se marchara al FC Barcelona. Desde que Luis Enrique anunció que no seguirá la próxima temporada, la maquinaria se puso en marcha y muchos nombres se pusieron encima de la mesa. De ellos, tres fueron los principales: Juan Carlos Unzué, Ernesto Valverde y el mencionado Jorge Sampaoli.

Aunque poco duraron estos rumores. Era en un momento de idilio en la capital hispalense, y el argentino no tardó en desmentir cualquier intención de marcharse al Barça. Además, ¿quién sabe si ya estaba esperando la llamada confirmando que habían despedido a Bauza? Lo único evidente es que, de asumir el cargo de seleccionador argentino, tendrá un duro trabajo por delante. Deberá ganar todos los partidos que restan para mantener vivo el sueño de ir a Rusia, y sin Messi en el campo por sanción. Un sueño que, fácilmente, podría convertirse en pesadilla.


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