Por fin, un partido tranquilo

El equipo dirigido por Marcucci aprovechó su superioridad ante un equipo de dos categorías inferior para brindarle a su afición un partido sin sufrimiento.

Por fin, un partido tranquilo
Los jugadores sevillistas celebran un gol // Foto: SFC

Con un 0-3 en la ida el partido estaba visto para sentencia. Si el Sevilla no cometía errores groseros la eliminatoria no correría ningún riesgo y así fue. Con un once titular parecido al del choque de ida, el conjunto local mostró desde el primer momento quien era el equipo de Primera División. La fría tarde-noche no estaba como para darle un disgusto a los 11.000 valientes que decidieron acercarse al feudo de Nervión. No se volvieron a repetir las locuras y sufrimientos de los últimos partidos ante Villareal, Liverpool o Celta.

Ernesto Marcucci dirigió su segundo partido como primer responsable del Sevilla, ya que el partido ante el Maribor del pasado 26 de septiembre lo dirigió él debido a la expulsión de Berizzo en Anfield. No se sabe aún cuantos partidos tendrá que dirigir el segundo entrenador, pero lo cierto es que el equipo ayer no dio malas sensaciones. Aunque es cierto que el rival que tenía enfrente no es el mejor referente para crearse ilusiones.

Centro del campo

El Sevilla de los últimos años siempre ha utilizado a un mediocentro defensivo o a alguien que pudiera ejercer como tal. Pero en el partido se pudo ver un centro del campo de mucha calidad ofensiva. De inicio se alineó a Krohn-Dehli, Borja Lasso y Ganso. De estos tres jugadores, el que jugó más retrasado fue el danés que fue el encargado de apoyar a los defensores cuando el Cartagena intentaba algún contragolpe. El canterano hizo las labores de creación bajando atrás para recoger la pelota e iniciar la jugada como lo hace Banega. Por su parte, Ganso, jugó más como mediapunta para dar el último pase y combinar con los tres de arriba, aunque también bajaba hasta la mitad del campo para ayudar a Borja a hilvanar jugadas.

Pese a la aparente endeblez del medio del campo ante posibles ataques murcianos, lo cierto es que el equipo no sufrió en la primera mitad ningún acercamiento peligroso del rival. Las labores de contención de estos jugadores no concedió a los visitantes la más mínima opción de contragolpear. Además, los jugadores de ataque si supieron apoyar a sus compañeros para dificultar la salida del equipo cartagenero.

En la segunda mitad no fue tan efectivo este medio del campo, aunque era cierto que al descanso se fue ya con un 3-0 que hacía más difícil aun la empresa de los visitantes. En estos últimos 45 minutos, David Soria tuvo que hacer dos paradones ante un tiro que se iba hacia la escuadra y otro, poco después, que salvaba prácticamente en la línea de gol. Además de estas dos ocasiones, el Cartagena desaprovechó un mano a mano de Moussa que logró picar la pelota ante el cancerbero sevillista, pero que non consiguió que fuera entre los tres palos. En el minuto 68 con la entrada de Banega por el danés, el Sevilla añadía más creatividad al centro del campo aunque ya de poco serviría.

Ganso volvió a cuajar un gran partido // Foto: SFC
Ganso volvió a cuajar un gran partido // Foto: SFC

Partido de reivindicaciones

Si para algo sirve la Copa del Rey es para que, en las primeras rondas, los jugadores que menos minutos tienen reclamen un sitio entre los once habituales. El jugador que todo el mundo tendrá en su cabeza es el del brasileño Paulo Henrique Ganso. Pese a su gran protagonismo en los primeros partidos de liga, el ex del São Paulo se cayó de los preferidos por Berizzo para ocupar un lugar fijo en el banquillo o incluso la grada. El último partido de titular (obviando ambos partidos de Copa) fue ante Las Palmas el día 20 de septiembre. Desde ese partido hasta el disputado el pasado domingo en Castellón donde jugó un mísero minuto, no se ha sabido nada del brasileño. Sus números en Liga son de 343 minutos jugados y dos goles, siendo uno de ellos en Getafe que valieron tres puntos importantísimos. En Copa suma tres asistencias y un gol

Aparte, en el día de ayer pudimos ver a un Corchia que empieza a carburar. Si en los últimos partidos dejó buenas impresiones, en un partido como el de ayer dejó ver su potencial ofensivo. Sus colaboraciones con Navas fueron constantes y productivas, dando además el pase de gol a Correa para hacer el 4-0 definitivo. Por su parte, al palaciego se le pudo ver algo más entonado aunque todavía le falta es pizca de confianza para encarar una y otra vez y conseguir esos centros que solo él sabía hacer.

Pero no todo fueron alegrías, Correa y Muriel dejaron una sensación amarga al espectador. Si bien es cierto que el argentino consiguió marcar, no se le vio especialmente activo salvo en contadas acciones. Es un jugador frío, pero el partido de ayer era un buen remedio para dar un mensaje de calma a los sevillistas que sufrieron en Villareal una de sus actuaciones más pobres. El colombiano salió desde el banquillo en el 61 y poco más se pudo decir de él. Si es verdad que nada más salir, se iba a ejecutar un córner y él lo remató sin encontrar portería, pero durante los casi 30 minutos que disputó no se le volvió a ver. Se tiró al costado izquierdo para dejar como referencia ofensiva a Correa, pero eso no es excusa para mostrar tanta dejadez y no tener el gol entre ceja y ceja. Ben Yedder con los dos goles de ayer se va hasta los 12 y él solo está con 4 en su haber. Las diferencias se empiezan a acrecentar y está en su mano mostrar al sevillismo el por qué costó 20 millones.