Guía VAVEL Real Sporting de Gijón 2017/18. Resumen de la Temporada 2016-2017: hundimiento sin retorno.

El Sporting certificó un nuevo descenso solo dos años después del “Ascenso de los Guajes” de la mano del “Pitu” Abelardo. Ni un cambio de entrenador a mitad de temporada salvó del descenso al club rojiblanco, que sumó la triste cifra de 31 puntos. Un año más, la familia Fernández demostró su incapacidad para gestionar un club de fútbol, sumando así su tercer descenso en 25 años.

Guía VAVEL Real Sporting de Gijón 2017/18. Resumen de la Temporada 2016-2017: hundimiento sin retorno.
El Sporting hizo uno de sus mejores partidos en el Santiago Bernabeu, pero acabó perdiendo 2-1 / Foto: @danieto

Se esperaba un buen año por tierras gijonesas. Fichajes de aparente calidad y experiencia habían llegado al Sporting con el fin de no sufrir como en años anteriores. Y efectivamente, no se sufrió como otros años, ya que el equipo no llegó con opciones de permanencia a la última jornada. Un año desastroso lo mires por donde lo mires. Todo lo que podía salir mal, salió mal. El Sporting no fue capaz de salvar la categoría en la temporada con la permanencia más "barata" de la historia. El Leganés, principal rival del Sporting en la lucha de la permanencia, se empeñaba una y otra vez en no descender a los gijoneses. Pero al final, si dejas escapar tantos trenes, te enfrentas con la cruda realidad: el año pasado, hubo diecisiete equipos mejor que el Sporting. Los múltiples errores comenzaron no ya en la pretemporada, sino en la anterior campaña.

Asomarse al precipicio…y caerse

La dirección deportiva, encabezada por Nico Rodríguez, apuró hasta final de temporada las renovaciones de tres pilares del equipo: Jony, Luis Hernández y Bernardo. Y finalmente, ninguno renovó. Un equipo con sangre y orgullo de Mareo (principalmente), quedó destruido para crear otro perfil de plantilla, con el objetivo de no sufrir para permanecer, y a partir de dicha base, crear un equipo con aspiraciones mayores en años posteriores.

Baile de jugadores

El verano en Gijón fue un cambio de cromos constante. Catorce bajas y trece altas, ni más ni menos. Las bajas, delicadas, las altas, no subieron (y en algunos casos ni se acercaron) al nivel de los anteriores. Abelardo Fernández abandonó su ideología respecto a la cantera y prefirió contratar jugadores con experiencia, pero con un nivel desconcertante.

El error del Sporting no fue que hubiera tantos cambios de jugadores, fueron los mismos jugadores. El Alavés hizo incluso más incorporaciones que los rojiblancos, pero se hicieron de mejor calidad y, como en mayo se demostró, con mejor rendimiento. Nico Rodríguez se escudó todo el año con el argumento de: "A esta plantilla no se le ha sacado aún su mejor rendimiento" y acabó saliendo por la puerta de atrás tras consumarse el descenso, rumbo a Albacete.

Un comienzo ilusionante

El Sporting logró siete de los nueve primeros puntos posibles en sus tres primeros partidos de la temporada. El equipo no jugaba un fútbol de gran nivel, pero si supo sobreponerse a situaciones adversas como en la segunda parte frente al Leganés o la presión de empezar la liga contra un equipo como el Athletic Club, al que vencieron sorprendentemente por 2-1 en El Molinón. En Vitoria, un pobre empate a cero y contra el Leganés, de nuevo, dos a uno para los rojiblancos.

Quien avisa, no es traidor

Abelardo lo anunció tras empatar en Vitoria: "El objetivo es la permanencia". Y, por lo que ocurrió después, al equipo "le entró por un oído y le salió por otro". Siete días después, el Atlético de Madrid de Simeone le endosó un cinco a cero en el Vicente Calderón que, a muchos les pareció sorprendente ya no solo el perder por cinco goles, sino por perder. Las expectativas estaban por las nubes y acabaron por los suelos.

Butarque, vivir o morir

El equipo ofreció un tristísimo rendimiento durante la primera vuelta, donde solo logró trece puntos, insuficientes para la permanencia. El Sporting tenía una auténtica final en Leganés, pese a ser la jornada 22, ya que necesitaba no solo recortar puntos (en ese momento estaba a cinco), sino ganar el golaverage particular con el equipo pepinero. Y el Sporting ganó, arropado por más de mil sportinguistas en la grada, por dos goles a cero. Y la ilusión, meses después, llegó a orillas del Piles.

Abelardo se baja del barco

En la última semana de la primera vuelta, y tras oír por primera vez gritos de El Molinón hacía su persona, pidiendo su dimisión, el `Pitu´ y el club decidieron finalizar su relación contractual y poner fin a la etapa de un entrenador que quedará para la historia del club, logrando un épico ascenso y una casi imposible permanencia, en tan sólo tres años. Llegó Rubi, pero nada cambió.

El encierro de San Fermín

En la jornada treinta y tres, todo seguía como en el partido frente al Leganés. La distancia que separaba a ambos equipos era de cinco puntos. Sin embargo, el Sporting tenía su última bala en Pamplona frente a un prácticamente descendido Osasuna. Y los rojillos pasaron por encima a un Sporting que parecía no jugarse nada, hasta que salió Carlos Castro en el minuto 70 y anotó en el 79. En el 81 Canella firmó el 2-2, resultado insuficiente pero final: el Sporting tenía pie y medio en Segunda División.

El adiós, en Ipurúa.

El equipo de Rubi llegaba a Eibar con un un 2,3% de posibilidades de salvarse. Solo 17 de las 729 combinaciones posibles de resultados en las últimas dos jornadas salvaban al Sporting. Ni las incorporaciones de invierno (Vesga, Traoré y Elderson) impidieron llegar a esta situación. Y como era de esperar, ninguna se dio. Pese a que el Sporting venció 0-1 con gol de Burgui, Leganés y Deportivo (que se metió en la lucha por el descenso en las últimas jornadas) cumplieron y mandaron al Sporting a Segunda División.

El Molinón estalló

La asociación "Fernández Fuera", creada prácticamente al final de liga y formada por jóvenes hartos de la gestión de la familia Fernández, junto con el apoyo de diversas peñas sportinguistas, realizó una de las mayores pañoladas recordadas en Gijón justo antes de comenzar un Sporting-Betis que en agosto se esperaba una fiesta del fútbol. El partido, más parecido a una "pachanga" de niños en una escuela que a un partido profesional, finalizó con un empate a dos tantos que daba igual a ambos equipos.

Sporting de Gijón