Una UD cortocircuitada sobrevive para ganar

Las Palmas no jugó su mejor partido, no desplegó todo su fútbol, pero fue capaz de sumar otros tres puntos a pesar del gran planteamiento del Málaga. Los de Juande Ramos obligaron a los amarillos a no poder brillar y a sufrir hasta el final, pero les faltó algo más de mordiente arriba. Al final, el penalti transformado por Momo le vale a los de Setién para seguir en los puestos de cabeza de la clasificación

Una UD cortocircuitada sobrevive para ganar
Laura Santana
UD Las Palmas
1 0
Málaga C.F
UD Las Palmas: Javi Varas; Michel Macedo, Lemos, Bigas, Dani Castellano; Roque, Vicente; El Zhar (Boateng, min. 68), Tana, Momo (Mateo García, min. 80); Livaja (Sergio Araujo, min. 59).
Málaga C.F: Kameni; Rosales, Llorente, Kone, Ricca; Camacho, Recio (En Nesiry, min. 55), Chory Castro (Sandro Ramírez, min, 55); Juanpi, Jony (Keko, min. 61), Charles.
MARCADOR: 1-0, min. 9, Momo (Pen).
ÁRBITRO: Arbitró el colegiado Sánchez Martínez, que amonestó a Recio (min. 9), Vicente (min. 49), Michel Macedo (min. 58) y Lemos (min. 68).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la cuarta jornada de LaLiga que enfrentó a UD Las Palmas y Málaga CF. El encuentro se disputo en el Estadio de Gran Canaria ante 18.980 espectadores.

La tarde caía en el Gran Canaria cuando Málaga y UD Las Palmas se disponían a comenzar una batalla futbolística de esas que apetecen. Los amarillos empezaron dominando, controlando la pelota y queriendo ser protagonista. Por su parte, los malagueños esperaban a los canarios en el centro del campo, intentando cortocircuitar la circulación de su rival. Los hombres de Juande Ramos tenían la lección aprendida y estaban bien ordenados sobre el verde, pero fue el conjunto grancanario el primero en generar peligro. Las Palmas encontró en su banda derecha un punto donde hacer daño, aunque la efectividad no estaba apareciendo todavía.

Sin embargo, de donde sí sacó petróleo el conjunto amarillo fue del carril izquierdo gracias a una jugada bien elaborada en la que la pelota terminó en los pies de un Momo que fue claramente derribado en el área cuando se disponía a rematar, consiguiendo encontrar un penalti muy tempranero que le ponía todas las cosas de cara. El propio Momo tomó responsabilidades y engañó perfectamente a Kameni para fusilar la portería malacitana. La insistencia de los primeros instantes daba sus frutos de manera contundente.

A pesar de ello, el Málaga intentó despertar para empezar a asomarse por el área de un Javi Varas muy activo y atento hasta el momento. A Las Palmas le costaba cada vez más construir porque los malagueños colocaron la presión un poco más arriba, algo que obligaba a los amarillos a cuidar un poco más su basculación de balón en un momento donde su rival le estaba poniendo más problemas. No obstante, la UD seguía sin pasar demasiados apuros y resolvía con relativa tranquilidad las acometidas andaluzas.

El Málaga aprieta pero no genera

Eso sí, el conjunto de Juande no dejaba demasiados resquicios y replegaba de forma excelente cada vez que perdía la pelota. El Málaga no quería sorpresas a la contra, sabedor del poder que Las Palmas ha mostrado en esta faceta durante las tres primeras citas oficiales de la temporada. El Málaga estaba muy bien plantado sobre el césped Los amarillos no podían desplegar su velocidad y los malacitanos intentaban tomar cuerpo desde la posesión, siendo cada vez más dominador de la pelota, acercándose poquito a poquito. Con ese panorama, la UD parecía quedarse un poco dormida cuando rondaba el minuto treinta y cinco de la primera parte. El Málaga ganaba un par de vidas extra.

El público del Gran Canaria entendió que sus muchachos necesitaban aliento en un momento donde el Málaga se adueñó del partido. En ese sentido, los hombres de Setién se mantenían replegados, defendiendo bien juntos y con la templanza de estar por delante en el marcador, aunque con la necesidad de querer recuperar algo del terreno perdido.

Bandera blanca

Los Juanpi, Jony y Charles empezaban a aparecer y a sumar en positivo para los suyos, aunque la sensación de peligro no estaba del todo clara, algo en lo que tenía mucho que ver la presencia de un Pedro Bigas inconmensurable en defensa; el mallorquín estaba expeditivo y listo para romper el ataque malagueño, añadiendo esa capacidad para ayudar a Roque y Vicente en la salida de balón desde atrás cuando más apretaba la presión del Málaga.

El encuentro se había igualado bastante aún sin que los porteros tuvieran demasiado trabajo. De esa manera, el descanso llegó tras unos minutos en los que tanto Las Palmas como el Málaga  parecían haber firmado el resultado para irse a vestuarios. 

El planteamiento malagueño surtía efecto

El paso por vestuarios mantuvo las ganas del Málaga por empatar el encuentro, eran los dueños de la pelota, pero parecían faltos de convicción. De hecho, la mayor parte del peligro de los andaluces durante todo el encuentro había estado en las acciones a balón parado. Por ello, Juande Ramos quiso poner un poco más de orden y una pizca más de pólvora sobre el terreno de juego con la entrada de En Nesiry y Sandro respectivamente. Precisamente el grancanario fue recibido con una sorprendente pitada por parte del graderío. Aun así, el partido se empezó a trabar un poco con constantes parones.

Por otro lado, uno de los jugadores que no estaban demasiado acertado era Marko Livaja; el croata no estaba cómodo, no encontraba su juego y parecía llegar tarde a casi todos sitios. Eso llevó a Setién a poner a Sergio Araujo para buscar algo más en ataque.

Boateng reactiva a los amarillos

Las Palmas fue poco a poco encontrando su sitio, aunque el encuentro estaba en un momento en el que la balanza empezaba a volverse loca, sin saber bien donde colocarse. La entrada del ghanés hizo que Las Palmas tomara impulso Por instantes, el partido se rompía pero sin terminar de hacerlo y el medio campo no existía. La entrada de Boateng le daba algo más de salsa a lo que se estaba viendo en el verde. El ghanés tenía ganas de que meterle un poco más de rock & roll al partido.

Los de Setién empezaron a morder un poco más, pero eso no terminaba de dar con la tecla para enchufar el segundo. Los grancanarios eran conscientes de que los minutos pasaban y que cualquier suceso iba a tener mucha importancia en el devenir del partido. El nerviosismo empezó a instalarse en el Gran Canaria, la tensión se palpaba, pero el Málaga empezó a evaporarse y a perder la pelota con más insistencia.

Charles tuvo el empate

Las Palmas lo intentaba con insistencia, aunque estaba haciendo falta terminar de romper el encuentro para respirar. En ese sentido, a los amarillos le estaba pasando factura el cansancio de un Momo que había corrido mucho y que ya no podía con su alma. Y a pesar de todo, Charles tuvo un disparo a bocajarro sobre la portería amarilla que el brasileño no supo aprovechar, siendo ésta la más clara con diferencia de todo el partido para el Málaga.

Entrabamos en los últimos diez minutos con el partido algo más parado, pero ninguno de los regalaba nada. Los amarillos tuvieron dos contras muy interesantes para reventar el marcador, pero los grancanarios no estuvieron atentos para salirse del fuera de juego. Los minutos pasaban como si fuesen horas y el Málaga apuraba mucho sus opciones en una última oleada en la que iba con todo a por el empate.

No siempre se puede ganar con fútbol de salón

A pesar de las circunstancias, Las Palmas mantuvo el resultado con contundencia y supo aprovechar el tanto de Momo en la primera parte para sacar otros tres puntos que son importantes para seguir peleando por el objetivo de la permanencia. Los amarillos sufrieron mucho, el Málaga le exigió mucho y le complicó la vida a la hora de desarrollar su juego, pero la paciencia de los hombres de Setién estuvo ahí. No todos los días se puede jugar fútbol de salón y ganar, sufriendo también se pueden sacar adelante muchos partidos, y hoy Las Palmas lo hizo para llevarse un triunfo que sabe a gloria.