Las Palmas, el Rey de la Selva

Los hombres de Quique Setién se llevaron tres puntos ante e Athletic en un partido en el que dominaron, se gustaron y sufrieron. Los rojiblancos sucumbieron a un gol cercano al descanso y otro poco después de la reanudación que parecía haber matado el encuentro, algo en lo que también pareció incidir la expulsión de Aduriz. Pero los vascos se levantaron tras un penalti anotado por Raúl García y avivaron el encuentro hasta que Jonathan Viera puso la guinda con un golazo para dejar claro que, por un día, Las Palmas se coronó como el rey de la selva.

Las Palmas, el Rey de la Selva
Foto: La Liga
UD Las Palmas
3 1
Athletic Club de Bilbao
UD Las Palmas: Javi Varas; Macedo, David García, Bigas, Hélder Lopes; Roque Mesa (Montoro, min. 71), Vicente; Tana (El Zhar, min. min. 80), Jonathan Viera, Boateng (Momo, min. 45); Livaja.
Athletic Club de Bilbao: Kepa; Bóveda (Muniain, min. 57), Yeray, Laporte, Balenziaga; San José, Beñat (Elustondo, min. 75); Williams (Susaeta, min. 64), Raúl García, Lekue; Aduriz.
MARCADOR: 1-0, min. 40, Boateng. 2-0, min. 50, Momo. 2-1, min. 79, Raúl García (Pen). 3-1, min. 91, Jonathan Viera.
ÁRBITRO: Arbitró el colegiado Álvarez Izquierdo, quien amonestó a Laporte (min. 30), Beñat (min. 37), Roque Mesa (min. 55), Livaja (min. 58), Yeray (min. 65), Jonathan Viera (min. 85), Raúl García (min. 86) y expulsó a Aduriz por doble amarilla (min. 73 y min. 73).
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la decimotercera jornada de LaLiga Santander entre UD Las Palmas y Athletic Club de Bilbao. El encuentro se disputó en el Estadio de Gran Canaria ante 20.717 espectadores.

La intensidad se hizo patente en los primeros compases de un partido donde tanto el Athletic como Las Palmas querían llevar el peso del juego. Ambos conjuntos se mostraban ansiosos a la hora de combinar y de controlar la posesión, pero ninguno conseguía la continuidad suficiente como para empezar a hacer daño. No obstante, en esa tesitura de tantas pérdidas en el centro del campo, los leones intentaron aprovechar algunas acciones bastante más directas para perforar la zaga canaria, aunque el éxito no les estaba acompañando del todo.

En ese sentido, eran los hombres de Valverde los que más estaban incidiendo y, durante unos minutos, se hicieron con el control de las ocasiones y obligaron a su rival a resguardarse, algo que quedó bastante claro en un balón filtrado de Beñat que Aduriz no peleó al creer que estaba en posición antirreglamentaria. Y es que a Las Palmas le estaba costando crear y le estaba costando asomarse en campo de ataque; la vigilancia a los jugones grancanarios era extrema por parte de los vascos y no habían encontrado resquicio por el que colarse.

Sólo una falta bien botada por Jonathan Viera generó algo de peligro sobre la portería de Kepa durante los primeros 15 minutos de partido.

Las Palmas se va asentando sin incidir

Como si de una prenda incómoda se tratase, Las Palmas fue desquitándose del dominio vizcaíno y encontró en el calor de la pelota un cobijo más a su gusto. Los amarillos tenían la pelota pero no generaban Eso le dio a los amarillos las armas para intentar hacer daño y alejar al Athletic de su campo, aunque los vascos estaban controlando mucho los intentos de los de Setién por avanzar. De esa manera, los canarios no habían conseguido probar del todo a Kepa, pero por lo menos ya empezaban a encontrar su sitio sobre el tablero debido a la débil presión rival. El Athletic dejó de aparecer por el área de Varas, una cuestión que parecía poner en evidencia que no tenían demasiadas prisas.

Roque y Vicente, mucho menos perseguidos, encontraban más espacios y libertades para poder construir desde atrás, Jonathan siguió ofreciéndose e intentando llevar el juego hacia la portería contraria, pero no había manera de que los amarillos diesen un golpe sobre la mesa en forma de ocasión clara que asustase de verdad a su rival. Además, Livaja, que volvía a la convocatoria y a la titularidad, estaba prácticamente desaparecido y sólo aparecía en ocasiones. Las Palmas necesitaba una inyección de chispa para llevar el partido donde quería.

Otra vez, Prince Boateng

A pesar de todo, ese extra de energía que ansiaban los de Setién no tardaría en aparecer y con ayuda del propio Livaja. Los amarillos sacaron un balón largo que el croata bajaría con el pecho, encontrando a Tana en posición de tres cuartos. El canterano vio perfectamente el hueco por la derecha y mandó un balón en profundidad que terminó en los pies de Macedo. El brasileño levantó la cabeza, la puso al primer palo y allí, donde no había ni un jugador amarillo, apareció como una flecha Kevin-Prince Boateng para meter su pierna derecha y adelantar a los amarillos en el primer disparo entre los tres palos de todo el encuentro.

Las Palmas encontró petróleo en una de las primeras acciones de peligro real, y lo hacía en un momento psicológico muy importante dado que el descanso ya estaba asomando. Los amarillos fueron haciéndose con el control del partido y terminaron por hacerlo efectivo cuando el Athletic menos lo esperaba. Los vascos pagaron cara su falta de mordiente e intentaron volver a retomar las riendas cuando el gol ya estaba luciendo en el marcador, pero no quedaba el tiempo suficiente como para conseguir una reacción que les ayudase a igualar el partido antes de que el árbitro mandase a los dos equipos a vestuarios.

La tormenta amarilla

El descanso dejó a Boateng en los vestuarios tras salir cojeando del césped del Gran Canaria, ya que Setién no quería sustos de mayor gravedad. Los amarillos salían reforzados con ese gol del primer tiempo y el control de la pelota continuaba en sus dominios. El gol de Boateng al borde del descanso desató los mejores minutos amarillos del encuentro El Athletic parecía tocado y Las Palmas pronto le haría pagar ese bajonazo con una contra de libro. Otra vez Tana apareció por el centro de la cancha para encontrar una autopista, esta vez por la izquierda, y darle la pelota a un Momo que se internó en el área, encaró a Kepa y fusiló al canterano vasco con mucha calidad para poner más tierra de por medio.

La psicología del fútbol con un gol al borde del descanso había matado al Athletic. Los leones estaban pasando por un mal momento que seguiría agravándose con el paso de los minutos. Las Palmas se fue gustando, fue encontrando espacios y desplegando su idea futbolística de esa forma tan característica, tan romántica para el espectador y el aficionado imparcial. Los jugones comenzaron a hacer de las suyas, y la UD encadenaba los mejores minutos de fútbol del encuentro con claridad y dominio. Su rival estaba K.O en la esquina, con un pómulo destrozado y un ojo amoratado esperando por el final.

Un penalti inexistente y una mano santa

El partido entraba en un tramo donde Las Palmas seguía teniendo el control de todo y los leones sólo podían buscar una contra con la que sorprender. De esa manera. Todo le estaba saliendo a pedir de boca a los amarillos hasta el punto que, en un salto en el que fue con el codo, Aduriz terminó expulsado por doble amarilla; el ariete protestó la acción por la que fue amonestado con una primera cartulina y el colegiado le enseñó una segunda rapidísima que desquició al jugador y a sus compañeros. Pero todo cambiaría muy deprisa.

Un centro de los leones tocó en el hombro de Macedo y Álvarez Izquierdo entendió que el brasileño sacó el brazo para interceptar la jugada. El balón se fue a los once metros y con Javi Varas bajo palos, aunque Raúl García no perdonó. El encuentro cambiaba de nuevo y se abría.

El Athletic se tiró a por el empate con todo los riesgos que eso conlleva, aunque los canarios parecían algo cansados en ciertos momentos de la segunda parte. En esas, otro centro peligroso de los rojiblancos terminó rematado a bocajarro por Elustondo y sacado, de forma fantástica, por Javi Varas en la que sin duda es una de las paradas de LaLiga; el sevillano sacó la manopla en el momento justo y salvó del empate a los suyos cuando más agonizaban.

Un final de traca para una película de clímax

Los de Valverde tiraron la casa por la ventana y ahora tenían la sartén por el mango. Sin Aduriz, pero con un juego área igual de peligroso, los rojiblancos siguieron intentándolo ante una UD que sin un Roque Mesa que se había marchado sustituido, estaba haciendo aguas en el centro del campo. La no presencia del teldense y el cansancio, hacían mella en los grancanarios aunque estaban aguantando el tipo con mucha capacidad.

Eso les llevó a soportar las embestidas de su rival y a esperar una contra que no parecía fructificar. El susto que Varas sacó en boca de gol todavía estaba presente, pero las prisas no eran buenas consejeras en estos momentos. Sin embargo, cuando el minuto noventa hacía acto de presencia y el descuento ya era una realidad, los amarillos sacaron fuerzas de donde no había para matar el partido de forma definitiva.

El Athletic se volcó para sacar un córner dejando un poco despoblada su defensa. Una vaselina de Viera mató un final de partido loco Los leones no pudieron hacer efectivo el saque de esquina y los amarillos consiguieron despejar y crear una ocasión prácticamente de la nada, encontrando Livaja la pelota y Viera el espacio para llevar a cabo la acción determinante. El croata elevó la pelota al cielo y el de La Feria vio la autopista hacia la meta de Kepa sin ningún defensor por delante. Jonathan controló y prosiguió con su carrera, pero pronto le asecharía un defensa vasco, obligándole a jugarse una vaselina con el portero adelantado que terminó lamiendo las mallas. Así, Las Palmas mataba un partido que se volvió loco en los últimos veinte minutos.