El único objetivo, la Champions League

Tras la eliminación en las semifinales de la Copa del Rey al Valencia solo le queda un objetivo des de ahora hasta final de temporada. Algo que será muy positivo al acabar la temporada. Acabar en tercera plaza y tener acceso directo a la mejor competición del mundo, la Champions League.

El único objetivo, la Champions League
Simone Zaza al fondo mientras Umtiti y Yerry Mina celebran el pase a la final. Fuente: La Liga Santander.

La afición che quiere volver a vivir esas noches mágicas europeas, esas en las que se siente algo diferente cuando se juega un partido de Champions. El Valencia no participa en la Champions desde el año 2012/2013 cuando fue eliminado por el PSG.

Por eso, esta temporada el objetivo que le queda es acabar en la tercera plaza, o al menos acabar en la cuarta, aunque debería jugar una eliminatoria de previa.

Hay que recordar que el Valencia ahora mismo se encuentra con 40 puntos a solo un punto del Real Madrid que es cuarto con 39 y a tres del Villarreal que se encuentra con 37. Por lo tanto, deberá sudar si quiere conseguir esa valiosa tercera plaza. A pesar de las tres derrotas consecutivas en liga frente a Las Palmas, Real Madrid y Atlético de Madrid, el Valencia sigue en esa tercera posición debido a los pinchazos del Real Madrid y del Villarreal. Aunque ese cojín que tenía de 5 puntos hace dos jornadas ya no existe. Por eso el Valencia no debe pinchar más. Empezando por el Levante; Málaga, Real Sociedad, Athletic Club, Real Betis, Sevilla, Alavés, Leganés, Espanyol, Barcelona, Getafe, Celta, Eibar, Villareal, Girona y Deportivo es lo que le queda al Valencia. 17 partidos y un solo objetivo.

La ansiedad de marcar

Respecto a la efectividad de cara a puerta el Valencia tiene un problema serio. Hasta el partido frente al Zaragoza en Copa que acabó con 4-0, el Valencia, en un momento en el que parecía imbatible, marcó 39 goles en 15 partidos. Es decir, casi tres goles por partido. Cifras espectaculares que llevaron al equipo de Marcelino a ser uno de los más temidos de la liga y devolver una ilusión perdida a su afición.

Pero a partir de ese partido, el Valencia perdió su efectividad, su fuerza, su garra, su asedio a la portería y eso se tradujo en sólo 17 goles en precisamente los mismos partidos. Algo que se convirtió en solo un gol de media por partido. De hecho, en solo cuatro de esos 15, ha marcado más de dos goles (Celta, Alavés, Girona y Deportivo). Otro dato más para reflejar la situación del Valencia es que todavía no conoce la victoria en esta segunda vuelta. Un porcentaje de goles que ha bajado debido a la efectividad, las lesiones y la ansiedad. A estos tres factores hay que sumarle la presión y la exigencia de la afición que han ido en aumento viendo las sensaciones y la progresión del equipo.  Encadenar varias derrotas consecutivas a veces te lleva a la desolación de dejarse la piel y no conseguir nada y por consecuencia bajar el ánimo. Pero en ninguno de los seis partidos perdidos, una de las peores rachas de derrotas consecutivas en la historia del club, pareció ser realmente inferior al rival. Los factores comentados antes, parecen haber sido los principales ingredientes de esta situación.

Las lesiones también han sido un factor clave en este recorrido que viene desde navidad, aunque el punto de inflexión fuera la derrota frente al Getafe en el Coliseum. Lesiones como la de Carlos Soler, Gonçalo Guedes han sido muy importantes para ver las carencias en el juego que ha tenido el Valencia. Además de Garay o Murillo, jugadores muy importantes en la zaga.

Pese a estas seis derrotas consecutivas, la peor racha de la temporada, el Valencia todavía tiene un reto muy difícil hasta final de temporada, que, aunque no se consiga, todos deben estar muy orgullosos de la temporada que habrán realizado