Columnas de Hércules y lágrimas de César

Cádiz es la ciudad más antigua de Europa y por ella han pasado numerosas culturas. En la Antigüedad, tartesios, turdetanos, fenicios, cartagineses y romanos habitaron la ciudad dejando su legado hasta el Cádiz que hoy conocemos.

Columnas de Hércules y lágrimas de César
Columnas de Hércules y lágrimas de César

En la Antigüedad, Cádiz no tenía la misma geografía física que en la actualidad. Se trataba de un archipiélago de las tres islas Gadeirai: Antípolis, Eritheia y Kothinoussa. Las islas estaban unidas por un tómbolo de sedimentos procedentes de los depósitos del río Guadalete. Este tómbolo lo usaban los navíos para anclar y protegerse de los vientos propios de la zona. La evolución hasta el istmo actual es causa de la sedimentación y sobre todo de la actividad humana.

En la zona de Gadir se hallaba el pueblo tartesio y turdetano, pero serán los fenicios los que funden la ciudad de Gadir como tal entre el siglo VIII y XI a.C. Estrabón atribuye la llegada de los fenicios a Gadir a las órdenes de un oráculo, que mandó fundar una ciudad a los fenicios en las Columnas de Hércules. También podría deberse a una abundancia de minerales de la zona. Que este pueblo se estableciera en Gadir no significa que tartesios y turdetanos desaparecieran, sino que ahora Gadir sería una amalgama de culturas y que el comercio fluría libremente entre pueblos.

El aspecto de la ciudad nos es desconocido, pero a través de los hallazgos arqueológicos se piensa que su tamaño habría sido de entre 2 y 10 hectáreas aproximadamente. El nombre de Gadir significa “recinto cerrado”, según el alfabeto fenicio, haciendo referencia a la muralla que la rodeaba. La muralla contaba con torres y puertas monumentales para entrar al interior. Dentro de la propia ciudad podrían haberse distinguido diferentes espacios útiles, pero dedicados principalmente al comercio. Otros edificios importantes en la ciudad eran los dos templos, uno dedicado a la diosa Astarté y otro dedicado al dios Melkart.

El templo de Melkart es el elemento de la ciudad al que más referencias se hace en la literatura antigua. La presencia fenicia hace del templo un lugar de culto hacia el dios Melkart. Más tarde será saqueado por los cartagineses que se asientan en Gadir, pero con la llegada de los romanos a la Península Ibérica tras las Guerras Púnicas, el templo se dedica a Hércules y pasa a denominarse Herakleion. El culto a este semidiós romano se extenderá con el tiempo por el sur de Hispania e incluso se llega a acuñar moneda con la imagen de Hércules. Balbo el Menor promovió el “Plan de Ordenación Urbana”, que hizo posible la creación de un tipo de ensanche o neápolis. Gades se encontraba en una época de máximo esplendor y aunque la influencia romana había cambiado la forma de la ciudad por completo, los gaditanos seguían manteniendo la base de su economía en el comercio y la navegación.

El Templo de Melkart o Hércules, durante los siglos ha sido visitado por numerosas figuras históricas y de ahí su importancia. Según Tito Livio, Aníbal Barca visitó el Herakleion en el año 219 a.C. También lo hizo Fabio Quinto Máximo en el 145 a.C. Pero la visita más destacada dentro del panorama romano sin duda fue la de Julio César. Los historiadores Suetonio y Dión Casio comentan cómo César se echó a llorar frente a una estatua de Alejandro Magno que se hallaba dentro del Templo. Sus lágrimas eran de impotencia, porque Alejandro Magno ya había conseguido numerosas victorias a la edad de César en ese momento. César, esa misma noche, tuvo un sueño en el que él mismo violaba a su madre. El significado de este sueño, le dijo un sacerdote del templo, era que llevaría a cabo varias campañas victoriosas y se haría con un gran poder.

En tiempos de Augusto, la ciudad de Gades, pasa a denominarse Augusta Urbs Gaditana. Con la caída del Imperio, las redes comerciales que sustentaban Gades, hacían que la ciudad se debilitase económicamente y pasase a un segundo plano. Políticamente, ocurrirá lo mismo a causa de las invasiones visigodas. Gades se convertirá en una ciudad cerrada en sus murallas y el comercio disminuirá.

Fuentes

Blázquez Martínez J.M. (1975). Tartesos y los orígenes de la colonización fenicia en Occidente. Salamanca, España. Ediciones Universidad Salamanca; (1992). Fenicios griegos y cartagineses en Occidente. Madrid, España. Alianza.

Blázquez Martínez J.M., Tovar A. (1997). Historia de la Hispania Romana. Madrid, España. Alianza.