Mendes Pinto: el "Marco Polo" portugués

Pese a que sus narraciones han sido puestas en duda debido a algunos elementos fantásticos y exageraciones, llegando a dar origen a un popular juego de palabras en portugués para hacer referencia a una mentira (Mendes Minto), algunos de los hechos narrados por Mendes Pinto en su obra autobiográfica titulada Peregrinaçao, publicada en 1614, han podido ser contrastados gracias a diversos documentos de la Corona de Portugal y de la Compañía de Jesús.  Esta es su historia.

Mendes Pinto: el "Marco Polo" portugués
Escultura de Mendes Pinto en el Monumento a los Descubrimientos de Lisboa (http://www.padraodosdescobrimentos.pt)
  • Fernão Mendes Pinto nació hacia 1509 (aunque se barajan otras fechas comprendidas entre los años 1510 y 1514) en la localidad portuguesa de Montemor-o-Velho en el seno de una familia rural pobre o, según otras fuentes, en una familia de la pequeña nobleza que había caído en desgracia. Se sabe que uno de sus hermanos, Álvaro, hacia 1551 estaba en Malaca, en donde murió martirizado, y uno de sus primos, Francisco García de Vargas se había establecido en 1557 en Cochín.

  • Algunos recientes estudios, como el realizado por Rebecca D. Catz, sugieren que  estaba emparentado con la poderosa familia de judíos conversos de los Mendes, que a controló el tráfico de pimienta negra en Portugal, llegando a contar con una sucursal en Antwerp (actual Bélgica).

  • En 1521, un tío de Fernão le llevó a Lisboa, en donde trabajo como asistente de una noble dama durante 18 meses, tras lo cual, se dirigió a los muelles de la ciudad para embarcarse como grumete en un navío que se dirigía a Setúbal. En el transcurso del trayecto, la nave fue atacada por piratas franceses que abandonaron a los tripulantes en la costa del Alentejo. Desde allí se las ingenió para ir a Setúbal, en donde consiguió entrar al servicio de un caballero de la Orden de Santiago llamado Francisco de Faria, a quien sirvió durante 4 años, y posteriormente al maestre de la Orden de Santiago, Jorge de Lencastre, hijo bastardo del rey Juan II de Portugal. Al cumplir los 28, y ante la falta de perspectivas, Fernão decidió enrolarse en las Armadas de la India, flotas patrocinadas por la corona portuguesa que anualmente partían, principalmente, hacia Goa

Los viajes de Mendes Pinto por Asia

Mapa anónimo de 1550 que muestra las posesiones portuguesas en Asia (Wikipedia)

El 11 de marzo de 1537 abandonó Portugal hacia la India, llegando el 5 de septiembre de ese mismo año a la isla-fortaleza de Diu, al noroeste de Bombay, que desde 1535 formaba parte de la Corona de Portugal pese a estar bajo asedio de los otomanos de Suleimán I El Magnífico, liderados por Khadjar Safar, un italiano de Otranto convertido al Islam.

Ante la situación, Fernão decidió unirse a una misión de reconocimiento que, a través  de Etiopía y del Mar Rojo, intentaría hacer llegar un mensaje a las fuerzas portuguesas que protegían a la emperatriz Eleni de Etiopía, madre de Dawit II, considerado como el legendario Preste Juan. Tras partir de Massawa (actual Eritrea), Fernão y sus compañeros se enfrentaron sin éxito a tres galeras turcas, siendo apresados y vendidos como esclavos en Mocha (Yemen).

Fernão fue comprado por un griego otomano que no dudó en maltratarle de las maneras más inimaginables, ante lo cual Fernão le amenazó con suicidarse en numerosas ocasiones. Harto de su comportamiento, el griego decidió venderle a un mercader judío que le llevó hasta Ormuz, en donde fue rescatado por la Corona de Portugal tras satisfacer el pago de 300 ducados. Tras su liberación fue nombrado capitán de la fortaleza portuguesa de Ormuz y magistrado real de la India. Poco tiempo después se embarcó en una nave mercante hacia Goa, pero durante el trayecto fue obligado a unirse a una flota de la Armada portuguesa que se dirigía hacia Debal (actual Karachi, Pakistán). Tras pasar muchas penurias y haber tenido que enfrentarse en numerosas ocasiones a varias naves otomanas que navegaban por el Índico, Fernão logrará llegar Goa.

Carracas portuguesas del siglo XVI (Wikimedia)​

A partir de 1539, Fernão estuvo en Malaca bajo las órdenes del capitán Pedro de Faria, que le ordenó establecer contactos diplomáticos y comerciales con varios pequeños reinos del norte de la isla de Sumatra, aliados de los portugueses en su lucha contra los otomanos. Tras cumplir su misión, se dirigió hacia Patani, en la costa este de la península de Malasia, con el objetivo de intentar abrir una ruta comercial hacia el reino de Siam, así como capturar a los piratas que pululaban por la zona. Junto a su compatriota Antonio de Faria, lograrán acabar con ellos y ampliar las rutas comerciales marítimas portuguesas hasta el sur del Mar de China y el Golfo de Tonkín.

En uno de sus viajes a China, Fernão fue acusado de haber atacado la tumba de un emperador, siendo apresado por las autoridades chinas y condenado a un año de trabajos forzados en la Gran Muralla, aunque según afirma, fue hecho prisionero por los tártaros, con los cuales viajó hasta Indochina. De acuerdo con sus narraciones,asegura haber conocido a una especie de “papa” desconocido que recibía el nombre de Dalai Lama. En Indochina, Fernão y otros dos portugueses lograron escaparse en un junco chino propiedad de unos wako (piratas) que se dirigían a una tierra desconocida llamada Japón. El junco naufragó frente a la isla japonesa de Tanegashima, al sur de Kyushu, a finales de septiembre de 1543.

Mendes Pinto afirmó ser uno de los primeros europeos en llegar a Japón, además de ser el introductor de un elemento que cambiaría para siempre la forma de guerrear en Japón, el arcabuz, denominado por los japoneses "tanegashima". También asegura que, gracias a sus intermediaciones diplomáticas, fue posible establecer una ruta comercial entre las posesiones portuguesas asiáticas y Japón. En 1549 abandonó Kagoshima junto a un fugitivo japonés llamado Anjiro, que poco después volvería a su país natal junto a Francisco Javier, que pretendía evangelizar Japón.

Arcabuz o "tanegashima" japonés (Rakuten)

En 1554  Fernão ingresó en la Compañía de Jesús y donó buena parte de su fortuna a la orden. En una de sus misivas a los portugueses, uno de los más poderosos daimyos del momento, Otomo Yoshishige de Bungo, además de aceptar su conversión al catolicismo, pedía que Mendes Pinto volviese a Japón, cosa que hizo. Entre 1554 y 1556 ayudó a sus compañeros jesuitas en Japón, además de ser nombrado representante del virrey de Portugal en la India ante Yoshishige y el resto de Kyushu.

En 1557, desencantado por los pocos progresos de los jesuitas en Japón, decidió abandonar la orden y regresar a Malaca, desde donde fue enviado por las autoridades portuguesas a Martabán (actual Myanmar). En el momento de su llegada, un destacamento de mercenarios se había alzado contra el dominio portugués. Mendes Pinto fue apresado por los rebeldes y conducido ante el rey de Calaminham, desde donde logró volver a Goa.

Tras su regreso, el capitán Faria le encomendó una nueva misión en Bantam (Java), en donde debía hacerse con un cargamento de pimienta procedente de China. Desafortunadamente, el navío naufragó, y Mendes Pinto fue apresado y vendido como esclavo a un mercader de las Célebes que a su vez le vendió al rey de Kalapa, al que convenció para que le dejase marchar a Sunda, al oeste de Java. Desde allí logró embarcarse hacia Siam.

El 22 de septiembre de 1558 volvió a Lisboa como una celebridad gracias a que una de sus cartas había sido publicada por los jesuitas en 1555. Entre 1562 y 1566 intentó que la Corona de Portugal le concediese alguna recompensa por sus servicios. En 1562 se casó con Maria Correia Barreto, con la cual tuvo al menos dos hijas, y compró una pequeña granja en la localidad de Pragal, en donde morirá el 8 de julio de 1583.

Moneda portuguesa de 2€ que conmemora el quinto centenario del nacimiento de Mendes Pinto​ (Fleur-de-coin.com)

  • Sobre la Peregrinaçao

  • Aunque Mendes Pinto comenzó a escribir sus peripecias en 1569, estas no serían publicadas hasta 1614 por el sacerdote Belchior Faria. Sus narraciones son tan increíbles que, poco después de su publicación, fueron objeto de numerosos reproches, siendo consideradas poco más que una gran colección de mentiras sin rigor histórico alguno, siendo la más controvertida de todas ellas su afirmación de haber sido uno de los primeros europeos en haber llegado a Japón.

Primera edición (1614) de la obra de Mendes Pinto (Fnac.pt)

No obstante, algunos estudiosos como Maurice Collis no creen que todo lo narrado por Mendes Pinto sea históricamente falso, y pese a algunos elementos claramente fantasiosos, no deja de constituir una de las  más completas crónicas de la expansión portuguesa por Asia

  • Bibliografía

    Amado, J.C. (1986) Historia de Portugal (vol.2), Cacém, Verbo Juvenil

    Bushi, N. (trad. Mario Martín Merino, 2016) Teppo-ki (Crónica del Arcabuz), Madrid, Amazon (https://www.amazon.es/Teppo-ki-Cr%C3%B3nica-arcabuz-Nampo-Bushi-ebook/dp/B01MRPDC59)

    Collis, M. (1990) The Grand Peregrination, Manchester, Carcanet

    Peres, D. (1988) Os descobrimentos portugueses, Sintra, Verbo Juvenil