Dinamarca: contra la maldición delas finales
Fotomontaje: David Muñoz.

El balonmano es casi una religión en Dinamarca. El pequeño país encajado entre el mar del Norte y el Báltico siempre gozó de buen nivel, pero a principios de siglo descubrió sus grandes posibilidades en este deporte y ha ido creciendo hasta convertirse en una superpotencia.

Este vertiginoso desarrollo se produjo gracias a una simbiosis entre afición, apuesta y unas generaciones de jugadores extraordinarias. En los últimos años equipos como el Kolding, el Aalborg o el Silkeborg han aparecido en Europa como nuevos capos, conjuntos que luchan por aparecer en las rondas finales de la Champions League y que integran sus plantillas a algunos de los mejores jugadores en su puesto.

Mención aparte merece el fallido experimento del AG Copenhague. El ambicioso proyecto del multimillonario Jesper Nielsen murió cuando parecía que iba a convertirse en el gran dominador de Europa, pero la avaricia rompió el saco.

Dinamarca fue capaz de congregar 36.651 personas en las gradas de un partido de balonmano

Lo que sí consiguió el desaparecido equipo fue demostrar que el balonmano se había convertido en un fenómeno de masas en Dinamarca. En la final de la Copa danesa de 2011 que les enfrentaba al Bjerrinbgro-Silkeborg consiguieron batir el récord de asistencia a un partido de balonmano, al meter a 36.651 personas en el Parken Stadium de Copenhague. Las audiencias que consigue este deporte en Dinamarca son escandalosas. En 2013, 20 de las 25 retransmisiones deportivas más vistas fueron de balonmano, incluyendo las diez primeras. Dos años antes, la final del Mundial de Suecia 2011, en la que su equipo perdió contra Francia en la prórroga, 3,2 millones de personas se congregaron frente al televisor, el 60% de su población total.

La afición danesa siempre se desplaza por miles. Foto: EHF.

Pero todo esto se apoya en lo más importante: grandísimos jugadores. Sus resultados en los últimos campeonatos son su mejor credencial: cuatro finales en los últimos cinco grandes campeonatos. Sólo se quedaron en el camino en los Juegos Olímpicos de Londres, donde realizaron un campeonato peor de lo esperado y concluyeron en sexto lugar.

No todas esas finales han dejado un buen sabor de boca en sus jugadores y aficionados. En 2011 cayeron en la mencionada final del Mundial contra Francia en un ajustadísimo encuentro y un año después se desquitaron en el Europeo, donde vencieron a Serbia y subieron a lo más alto del podio.

Las últimas finales de Mundial y Europeo han terminado en tragedia

Sin embargo, en los dos últimos años han llegado dos palos muy duros, dos finales consecutivas que se esperaban como días de gloria y que han terminado por convertirse en dos páginas oscuras de la historia de esta selección. En la final del Mundial de España 2013 llegaban como claros favoritos, pero terminaron protagonizando la derrota más humillante jamás encajada en un partido por el título, ante la anfitriona, la España de Valero Rivera. El 35-19 fue un cuento de hadas para los españoles y una pesadilla para toda Dinamarca. Casi peor fue el desenlace del último Europeo de Dinamarca 2014. Los daneses volvieron a colarse en la final, en su final, tras hacer un campeonato perfecto, pero cuando todos apostaban por su victoria, Francia volvió a avasallar y destrozó a los daneses por 32-41.

El momento es éste

Dinamarca siempre fue un equipo a tener en cuenta. En las cuatro primeras ediciones del Campeonato del Mundo, disputadas al aire libre con las normas de 'balonmano a 11', terminaron siempre cerca del podio –dos cuartas y dos quintas plazas– y en 1967 consiguieron la plata en el Mundial de Suecia. Allí, sólo Checoslovaquia les apartó del triunfo.

En los años ’70 y ’80 acumularon tres cuartos puestos más en diversos Mundiales, pero entonces desaparecieron del mapa. En la década de los ’90 y principios del siglo XXI se perdieron tres participaciones, y cuando lograron clasificarse terminaron siempre lejos de las rondas finales.

Volvieron al mapa en 2002, con grandes puestos en Europeos

La resurrección vino a partir del año 2002. En el Europeo de Suecia se colgaron el bronce y empezaron un idilio con el campeonato continental. A esa medalla sumaron dos bronces más en 2004 y 2006 y dos oros, en 2008 y 2012, aparte de la última plata conseguida en casa.

En 2005 cogió las riendas de la selección danesa el entrenador Ulrik Wilbeck. El técnico que había llevado al equipo femenino a un oro olímpico, otro mundialista y dos cetros europeos, llegaba para relanzar al combinado masculino. Y vaya si lo hizo.

El meta Kasper Hvidt llevó a Dinamarca al cetro europeo en 2008.

Los primeros de estos éxitos llegaron con la madurez de un grupo de jugadores muy competitivos. El portero Kasper Hvidt y el extremo Lars Christiansen lideraban una selección donde destacaban otros mitos como Lasse Boesen, Bo Spellerberg o los pivotes Knudsen y Noddesbo.

Al éxito a nivel europeo se unió el primer logro mundialista de la era moderna, el bronce en el Mundial 2007 disputado en Alemania. Sólo una doble prórroga contra Polonia les apartó de la final, pero en el partido por la tercera plaza ganaron a Francia por 27-34 y se hicieron con la última plaza del podio.

Dos años después se mantuvieron entre los grandes del planeta y volvieron a plantarse en semifinales. En aquella ocasión les tocó el lado más amargo: primero Francia –a la postre campeona– se vengó en semis de lo ocurrido dos años atrás y luego Polonia volvió a aguarles la fiesta al derrotarles en el partido por el bronce.

En Suecia 2011 explotó la nueva generación

En el Mundial de Suecia 2011 tuvo lugar el gran despertar. Una nueva generación de enormes jugadores llegó a la selección para quedarse. Aparecían nombres nuevos como Mikkel Hansen y Niklas Landin, que se convirtieron desde el comienzo del campeonato en la sensación goleadora y en portería, respectivamente. Al inicio de la competición había dudas sobre su rendimiento, pero desde la primera fase avisaron de lo que iban a hacer.

Fueron pasando las rondas y su nivel no bajaba. Con asombrosa autoridad vencieron los ocho partidos de las dos primeras rondas y se plantaron en semifinales. Allí se midieron a España, que también llegaba en un buen momento de juego, pero de la mano de los dos jovencitos, Hansen y Landin, culminaron su gran campeonato y accedieron a la final. Allí les esperaba un viejo conocido, Francia. El partido por el título fue uno de los más bonitos que se recuerdan. Los jóvenes daneses dieron la talla ante la mejor selección de la Historia y lograron forzar la prórroga. Pero los ‘bleus’, merced a un extraordinario Nikola Karabatic con diez tantos, terminaron levantando el trofeo. No habían ganado, pero se habían presentado a todo el mundo y habían dado muestras de su potencial.

La final entre Dinamarca y Francia tiene un hueco para siempre en el corazón del aficionado al balonmano

Un año después dieron continuidad a su buen momento ganando su segundo Europeo. No realizaron un buen campeonato, pero en los momentos decisivos sacaron lo mejor de ellos para vencer de nuevo a España en semifinales y a la anfitriona, Serbia, en la final.

En el Mundial de España 2013 nadie llegaba con la vitola de favorita más que Dinamarca. Todos pensaban que realizarían un campeonato a la altura de los anteriores y que la madurez adquirida por sus jugadores les llevaría al ansiado oro mundial. Y así fue durante todo el campeonato, que dominaron con mano de hierro, hasta llegar a la final. La contundente victoria sobre Croacia en semifinales reforzaba su favoritismo. Más aún cuando enfrente estaba España, una selección a la que habían derrotado tres veces en los últimos tres campeonatos. Pero llegó el día de la debacle. Su actuación en la final fue desastrosa y se vieron desbordados por los anfitriones. Nada salió como debía y sufrieron la que seguramente sea la derrota más dolorosa de su caminar en el balonmano.

La cara de los daneses tras la final del Mundial 2013 lo decía todo. Foto: Claus Fisker.

El desastre volvió a repetirse a comienzos de 2014, cuando volvieron a hacerlo todo bien salvo en la final. La contundente derrota en la final del Europeo ante Francia hace pensar que el problema de este equipo es mental. Tienen capacidad para ganar a cualquiera, pero en los momentos decisivos no rinden como se espera de ello. Por eso tienen en este Mundial de Qatar 2015 la oportunidad de redimirse y de demostrar que han aprendido del pasado y que están preparados para proclamarse la mejor selección del planeta.

Mimbres tiene

El equipo danés es sólido como ninguno. Se dice que un gran equipo tiene que contar con grandes guardametas, y Dinamarca tiene una de las mejores parejas de porteros. Niklas Landin lleva años entre los mejores y para muchos ocupa ahora el trono, es el grande entre los grandes, el portero del momento. Mucho de lo bueno que le pasa a su selección y al Rhein-Neckar Löwen –su club– ocurre gracias a su capacidad para desquiciar al rival. Por si acaso, un gran reserva como Jannick Green le cubre las espaldas.

Todo continúa con una defensa férrea. En los últimos tiempos Dinamarca se ha caracterizado por un 6:0 difícilmente franqueable, con gran dureza en el centro de la zaga. Ya no está Kasper Nielsen, así que esa responsabilidad caerá en René Toft Hansen y Henrik Mollgard. Si este último consigue recuperar el nivel mostrado en 2013, Dinamarca tendrá mucho ganado.

La dureza de la pareja Toft Hansen - Mollgard es una de las señas de identidad danesas. Foto: Claus Fisker.

Mikkel Hansen es el líder indiscutible

En ataque todo comienza con una primera línea muy completa. El lateral izquierdo Mikkel Hansen es el líder indiscutible. Para muchos el jugador del PSG es el mejor jugador del momento: jugador del año para la IHF en 2011 y mejor jugador del Mundial 2013 son algunos de sus éxitos a nivel individual. Su capacidad de lanzamiento desde cualquier posición y con cualquier armado de brazo le convierte en un goleador impredecible, de esos a los que hay que dar el balón cuando el ataque está atascado. Esta vez no estará en el banquillo Nikolaj Markussen, un jugador que podía dar alternativas exteriores gracias a sus 211 cm, pero el nuevo seleccionador no ha querido contar con él.

El otro lateral es propiedad del veterano Sondergaard, aunque Mads Christiansen deberá tomar más protagonismo que en campeonatos anteriores. Es probablemente el puesto más flojo del equipo, aunque no por ello deja de estar bien cubierto y en partidos puntuales pueden hacer mucho daño.

Mensah Larsen tiene un futuro dorado: Foto: handnews.fr.

En el centro del ataque Dinamarca cuenta con una gran variedad. Tradicionalmente ha sido Bo Spellerberg el que ha llevado el mando. Gran distribuidor de juego, el jugador del Kolding está en un gran momento de forma, mostrándose más goleador de lo que en él es habitual. Junto a él, dos jóvenes con clase a raudales como Mads Mensah Larsen y Rasmus Lauge Schmidt completan una primera línea temible. Los dos son además capaces de jugar en otros puestos de la primera línea con igual eficacia.

Por si fuera poco la segunda línea del equipo es igual de temible. En los extremos Anders Eggert y Hans Lindberg sientan cátedra cada vez que salen al 40x20. Ambos son rapidísimos y corren el contraataque como pocos, y son muy eficaces en el ataque estático, poseedores los dos de muñecas privilegiadas. Además, Eggert es seguramente el mejor especialista del mundo en el lanzamiento de penalti, rara vez falla desde los siete metros. Su repertorio es inacabable. Si algún día no están realizando su mejor partido, el seleccionador tiene la certeza de que cuenta con otros dos extraordinarios recambios, Casper Mortensen en el lado izquierdo y Lasse Svan Hansen en la derecha.

En el pivote también cuentan con muchas alternativas de calidad. René Toft Hansen es igual de decisivo en defensa como en ataque, pero el seleccionador cuenta con recambios que en cualquier otro equipo serían pilares, como Jesper Brian Noddesbo.

Se exige el oro

Con todas estas piezas el nuevo entrenador Gudmundur Gudmundsson tiene mimbres suficientes para alcanzar el dorado objetivo. El primer título mundial de Dinamarca es una empresa factible.

Todo lo que no sea luchar por las medallas será un sonoro fracaso

La dificultad del objetivo es grande, pues sólo le vale el triunfo final. Se espera su segura presencia en semifinales y todo lo que no sea luchar por las medallas será un sonoro fracaso. Una presea distinta de la áurea sería algo esperado pero insuficiente.

Todos esperan en el país frío país europeo que al terminar el campeonato su selección sume cinco medallas mundialistas, y una de ellas de oro.

El técnico: Gudmundur Gudmundsson

Foto: Scanpix.

Este nuevo asalto danés al cetro mundial será dirigido por un nuevo general. Después de la época brillante de Ulrik Wilbek los dirigentes del balonmano danés han decidido darle la responsabilidad a un foráneo, al islandés Gudmundur Gudmundsson.

El nuevo seleccionador, de 53 años, tiene un gran historial. Fue un muy buen jugador, internacional con su país y campeón de la liga islandesa en seis ocasiones. Pero sus mejores logros los ha obtenido en el banquillo.

Desde 2010 entrena al Rhein-Neckar Löwen, donde alecciona a varios de los que ahora serán sus pupilos en la selección, Niklas Landin y Mads Mensah Larsen. Con los ‘leones’ de Mannheim ha conseguido una Copa EHF (2013) y ser semifinalista de la Champions League (2011). Antes triunfó en el Fram Reykjavik, con el que ganó la liga islandesa en las dos temporadas que estuvo.

Gudmundsson llevó a Islandia a la plata olímpica en 2008

Esta no será la primera experiencia internacional de Gudmundsson, pues ya llevó las riendas del equipo nacional de Islandia en dos etapas. En la primera, entre 2001 y 2004, no tuvo resultados especialmente destacados, a excepción del cuarto puesto obtenido en el Campeonato de Europa 2002 disputado en Suecia. Los éxitos llegaron en su segunda época, que tuvo lugar entre 2008 y 2012. En este tiempo consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín y el bronce en el Europeo de Austria 2010.

Al igual que su predecesor, Gudmundsson es un entrenador con mucho carácter, a veces demasiado. Ha tenido problemas con otros técnicos y no tiene pelos en la lengua. Quizás es el cambio que necesitaba Dinamarca para mejorar su rendimiento en los momentos decisivos.

La estrella: Mikkel Hansen

Foto: Panoramic.

Tener a esta bestia de la naturaleza en tu equipo es toda una garantía. Mikkel Hansen es sinónimo de éxito. Es de esos jugadores que convierten a su equipo en temible por su sola presencia.

Hansen es un jugador que reúne calidad técnica, poderío físico e inteligencia táctica en uno solo. Su lanzamiento puede ser su arma más reconocida, pero su repertorio no se limita a ello. Tiene una gran visión de juego y es capaz de encontrar el pase oportuno cuando la defensa rival redobla esfuerzos para frenarle. Además, cuando la situación de juego no es favorable es capaz de solucionarlo a base de fuerza y velocidad.

En el Barça no terminaron de creer en las posibilidades de Hansen, su carácter no convencía

La estrella danesa es también pasión y carácter. Es un jugador de sangre caliente, de los que quieren el balón en los momentos decisivos y no se esconden cuando vienen mal dadas. Su gran lunar a este respecto fue la final del Mundial 2013, en la que su mala actuación fue una de las causas de la hecatombe danesa.

Es cierto que a nivel colectivo no ha conseguido demasiados logros. Tras destacar con sólo 20 años en el Svendborg, con el que ganó la liga danesa, fichó por el FC Barcelona en 2008. En el conjunto catalán no llegó a triunfar. Aunque cada vez que salía a la cancha dejaba pruebas de que estaba llamado a ser grande, la competencia y la poca confianza de Cadenas y Pascual le hicieron estancarse. Jugaba pocos minutos y su forma de ser no convenció en Can Barça.

Por eso hizo las maletas y volvió a su país, a embarcarse en la excéntrica aventura del AG Copenhague. Allí se convirtió en la referencia de un gran equipo al que condujo a la conquista de dos ligas danesas y a la Final Four de la Champions, pero con el prematuro fin del equipo buscó un nuevo destino. En el verano de 2012 se convirtió en el fichaje estrella del Paris Saint-Germain, el nuevo rico del balonmano europeo. En dos temporadas en la capital francesa su equipo ha decepcionado más que otra cosa. La pléyade de estrellas que integra el equipo no ha servido más que para ganar una liga y una copa. Su primera aventura en Champions terminó con una inesperada eliminación en cuartos de final.

A título individual ha conseguido numerosas distinciones. Su ruidosa explosión en 2011 le sirvió para ser nombrado jugador del año para la IHF y ha sido segundo en la votación para el mismo premio en los dos últimos años. Además, fue MVP del Campeonato del Mundo en 2013 y mejor lateral izquierdo en el Mundial 2011 y en los Europeos 2012 y 2014. La EHF también le ha considerado mejor central de la última Champions League –a pesar de que no es su puesto natural–. Su capacidad goleadora queda patente con sus logros de máximo goleador del Mundial de Suecia 2011 y de la Champions League 2011-12.

Sin duda muchas de las posibilidades de Dinamarca pasan por la actuación de Mikkel Hansen.

Jugadores clave: Anders Eggert y Hans Lindberg

Aparte del jugador franquicia de Dinamarca, sus dos extremos son claves en el ataque del equipo. Los dos parecen cortados por un patrón similar: son rápidos y tienen una técnica de lanzamiento depuradísima.

El diestro Eggert es el sustituto natural del gran mito Lars Christiansen. Lo que parecía que iba a ser una baja traumática se convirtió en un relevo natural y en el cambio de un excelente extremo por otro. La capacidad goleadora de predecesor y sucesor son parecidas, aunque superar la media goleadora de Christiansen es misión casi imposible. Eggert aporta eficacia y exquisitez en el lanzamiento. Es infalible desde los siete metros y rara vez falla desde posiciones exteriores. Sus vaselinas, sus roscas y sus lanzamientos liftados hacen que el portero no sepa por dónde le va a salir el ‘pequeño’ (178 cm) extremo. Es uno de los jugadores que menos ángulo de lanzamiento necesita para elevarse y anotar. El extremo del Flensburg, actual campeón de Europa, fue el máximo goleador del último Mundial.

Su homólogo zurdo Hans Lindberg es algo menos espectacular, pero es más fuerte físicamente y tiene más capacidad de salto. Su aportación en goles suele ser menor que la de Eggert en el combinado danés, pero en sus clubes ha demostrado que puede estar a la misma altura. De hecho, en 2013 fue el máximo goleador de la Bundesliga y es una de las razones por la que el Hamburgo se proclamó campeón europeo ese mismo año. Esta temporada está promediando casi siete goles por partido en el equipo alemán.

Calendario primera fase

Día Hora Oponente
16 de enero 19:00 Argentina
18 de enero 19:00 Arabia Saudí
20 de enero 19:00 Alemania
22 de enero 19:00 Rusia
24 de enero 19:00 Polonia

Lista de convocados

Nombre Posición Equipo Talla Peso Nacimiento Partidos Goles
Niklas Landin Portero Rhein-Neckar Lowen 200 95 19/12/1988 108 1
Jannick Green Portero SC Magdeburg 195 94 29/09/1978 46 1
Mads Christiansen Lateral derecho Bjerrinbro-Silkeborg 194 93 3/05/1986 73 139
Mads Mensah Larssen Central Rhein-Neckar Lowen 188 109 12/08/1991 35 78
Casper Mortensen Extremo izquierdo SonderjyskE 190 88 14/12/1989 37 109
Anders Eggert Extremo izquierdo SG Flensburg-Handewitt 179 77 14/05/1982 128 480
Rasmus Lauge Schmidt Central THW Kiel 193 96 20/06/1991 51 73
Bo Spellerberg Central KIF Kolding Kobenhavn 192 94 24/07/1979 231 327
Jesper Noddesbo Pivote FC Barcelona 199 100 23/10/1980 166 350
Lasse Svan Hansen Extremo derecho SG Flensburg-Handewitt 184 84 31/08/1983 122 234
Hans Lindberg Extremo derecho HSV Hamburg 188 88 1/08/1981 193 548
René Toft Hansen Pivote THW Kiel 200 112 1/11/1984 86 143
Henrik Mollgard Lateral izquierdo Skjern Handbold 196 97 2/01/1985 59 116
Kasper Sondergaard Lateral derecho Skjern Handbold 192 95 9/06/1981 147 332
Henrik Toft Hansen Pivote HSV Hamburg 200 106 18/12/1986 46 90
Mikkel Hansen Lateral izquierdo Paris Saint-Germain 192 93 22/10/1987 120

566

Michael Damgaard Lateral izquierdo Team Tvis Holstebro 192 96 18/03/1990 4 4
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