Entrevista. Luis Miguel López: "La ASOBAL nunca llegará al nivel de excelencia que hemos conocido"
Luismi López, junto a Lorenzo Rico. Foto: Borja Álvarez (VAVEL.com).

Si hay una manera de definir a Luis Miguel López es como 'la voz del balonmano'. Ha sido el encargado de retransmitir los partidos de balonmano para Televisión Española durante 25 años, los cuales han supuesto más de 1.300 encuentros. Desde que comenzó en 1982, frases como "¡Adentro!" o "¡A la madera!" se han quedado grabadas en la memoria de los espectadores, así como los apodos con los que bautizó a mitos de este deporte como 'el Artista' Juanín García o Ivano 'Maravilla' Balic.

Sin embargo, a pesar de maravillar a la audiencia con su manera de narrar los encuentros, en 2007 fue despedido de TVE tras el anuncio de un ERE masivo. Ese adiós supondría el final de la carrera periodística de 'Luismi', pero no de su relación con el balonmano, del cual se declara un "enamorado". Domingo Díaz de Mera, presidente del BM. Ciudad Real, le ofreció el cargo de director general del club manchego meses después, consciente de los contactos y el conocimiento del balonmano nacional e internacional del periodista, pero sobre todo conociendo su amor por este deporte. En la directiva del Ciudad Real, 'Luismi' vivió una etapa gloriosa repleta de títulos en la que el equipo de Talant Dujshebaev logró conquistar tres Copas de Europa.

A pesar de los resultados deportivos de la plantilla, en 2011 su presidente tomó la decisión de trasladar el equipo a Madrid debido a la falta de apoyos económicos en Ciudad Real. El traslado se consumó gracias a la esponsorización del Atlético de Madrid y el equipo pudo mantenerse intacto. El nuevo proyecto era una realidad y todo comenzó a andar, pero un año más tarde, 'Luismi' anunció su inexplicable dimisión y muchos la achacaron a una posible desaparición definitiva del equipo, pero tal y como explicó el exdirector general su marcha se debió a motivos personales. Aun así, 12 meses después se confirmaron los rumores que sobrevolaban el cielo negro del BM. Atlético de Madrid y el club desapareció definitivamente debido a un embargo de Hacienda que el presidente no pudo sufragar al no encontrar más apoyos aparte del equipo rojiblanco.

Desde entonces, Luis Miguel López ha encontrado en Twitter el espacio para expresar todas sus opiniones y seguir informando de todo lo que rodea al balonmano.

Pregunta: ¿Qué significa para usted el balonmano?

Respuesta: El balonmano para mí ha sido todo. Me enamoró cuando fui conociendo poco a poco a las personas que lo rodean y que están dentro de él. Fue importante también el conocer el balonmano desde el otro lado. Cuando el BM. Ciudad Real me contrató como director general me dio la oportunidad de conocer esa otra faceta que tiene este deporte distinta al prisma que vemos los periodistas.

P: Hace ya ocho años que abandonó los micrófonos. ¿Lo echa de menos?

Me falta algo sin el micrófono

R: Por supuesto que lo echo de menos. Fueron 30 años en TVE y antes en Radio Barcelona. Siempre se echa de menos estar en contacto directo con los que te siguen, los que son aficionados al deporte que tú estás retransmitiendo. Me falta algo sin el micrófono, pero es una etapa cerrada. Luego me metí de lleno en la dirección de un club de balonmano y el tiempo curó las heridas. Siempre quedará en mi corazón la experiencia de una profesión que he vivido con la mayor intensidad posible.

P: En el partido entre España e Islandia del Mundial de 2007 celebrado en Alemania, el cual supuso su última retransmisión, se le rindió un pequeño homenaje a modo de despedida y agradecimiento. ¿Cómo recuerda ese momento?

R: Conservo el balón de ese partido en el salón de mi casa. Fue un bonito homenaje. En Alemania hacen muy bien estas cosas. Lo programó una amiga alemana periodista y los organizadores aceptaron. Fue muy emocionante oír en ese pabellón con prácticamente 20.000 personas mi nombre cuando no sabía absolutamente nada. Lo más emotivo fue la despedida final cuando acabó el partido. La Selección Española se acercó al completo a la banda donde estaba la posición de comentaristas y uno a uno fueron despidiéndose. David Barrufet me dio ese balón, una camiseta de la Selección firmada y su propia camiseta con la que superó el récord de internacionalidades de Lorenzo Rico. Fue un detallazo de todo el equipo nacional español que siempre conservaré.

P: El ERE que Televisión Española realizó en 2007 puso punto y final a su carrera como periodista. ¿Cómo vivió aquel despido tras 25 años retransmitiendo partidos?

R: Muy mal. Fue un momento un poco difícil de superar y doloroso porque fue una sinrazón. No nos tocaba vivir esa situación en ese momento. Tuvimos que firmarlo. El papel ponía voluntario pero era obligatoriamente voluntario. Tuvimos que decir adiós a una carrera larga, a 30 años en la empresa. Aquel 1 de junio del 2007, cuando salía por la puerta de TVE hacia el parking pasaron por mi cabeza miles de imágenes, de recuerdos, de situaciones... Había sido un simple papel lo que había rubricado todo aquello que había dado a la empresa, toda una vida llena de sacrificios, incluso familiares, pero también emociones. Todo se resumió en un adiós de un empleado de la empresa, ni siquiera el director. Así son estas situaciones. Se tienen que vivir y asumir. Ahora desde la distancia lo veo con nostalgia pero también con la tranquilidad de haberlo dado todo por la empresa y por el periodismo.

P: Entonces, un sector de periodistas apuntó que el futuro de los deportes minoritarios dependería del futuro de la cadena pública. Ahora, RTVE, buscando la rentabilidad de sus contenidos, pretende que la Federación Española de Balonmano pague los gastos de producción para que los partidos de la Liga ASOBAL sean retransmitidos. ¿Qué opinión le merece esta situación?

R: Es difícil porque no estoy dentro ni de TVE ni del balonmano. Entiendo la situación de TVE en estos momentos, que es bastante complicada, y entiendo también la indignación de los aficionados al balonmano y el disgusto de la propia ASOBAL. La situación de TVE me entristece porque los que trabajábamos allí antes del ERE del 2007 estábamos viviendo una situación buena, totalmente distinta a la actual. A veces por aquellas situaciones de despilfarro se ha llegado a la situación actual en la cual no se puede pagar una producción de deportes que no justifiquen con su audiencia el gasto que se pueda realizar. La situación es difícil. Los deportes minoritarios necesitan una ventana para poder sobrevivir y TVE no está en condiciones de hacerlo. Es difícil de entender pero la situación es así.

P: Es un referente en Twitter para conocer la actualidad del mundo del balonmano. ¿De dónde saca el tiempo para estar atento a todo lo que ocurre?

R: Tiempo tengo todo el del mundo, porque ya estoy ejerciendo de prejubilado. Salvo asuntos familiares, algún que otro viajecillo por ahí siguiendo el mundo del balonmano o los quehaceres de la vida diaria tanto en casa como fuera de ella, prácticamente el resto del día, que son muchas horas, lo dedico a seguir mi afición que es el balonmano. Twitter ha sido una ventana que me permite estar en contacto con todo el mundo que sigue este deporte. Doy mis opiniones y si leo algo curioso lo retuiteo o lo comento. Simplemente opino, no polemizo, porque respeto todas las opiniones, yo no tengo ni la mejor ni la peor opinión, es la mía. Las tardes de grandes partidos de balonmano las veo en mi casa  solo y lo que diría viendo el partido con amigos pues lo comento en Twitter.

P:¿Cuál ha sido su mejor momento como locutor? ¿Y el peor?

R: El mejor fue cuando narré el primer título del mundo en Túnez. La primera medalla olímpica en Atlanta también fue una situación espectacular. Esos fueron los dos momentos más bonitos.

Lo he pasado mal retransmitiendo los partidos de la Selección Española

El peor lo supusieron las derrotas, cuando no se cumplen los objetivos. Lo he pasado mal retransmitiendo los partidos de la Selección Española porque me he involucrado mucho con jugadores y entrenadores y eso me hacía meterme mucho en el partido y pasarlo francamente mal a veces rompiendo los deberes de un comentarista. Me metía muchísimo en el partido, era uno más, quería que ganaran fuera como fuera. Me costaba hasta enjuiciar al final un partido de la Selección, pero me divertía mucho. Para mí transmitir partidos más que un trabajo ha sido un hobby.

P: ¿Y como director general?

R: El mejor lo han supuesto las Copas de Europa y las Ligas conseguidas con el BM. Ciudad Real. Fue un exitazo deportivo. Recuerdo que cuando yo vivía mi primera temporada se ganaron todos los títulos, seis de seis, y no se ganaron más porque el Ciudad Real no participaba en más. Y vaya rivales tenía en esa época: equipos como Barcelona, Valladolid, León, Portland, etc. Equipos durísimos y aun así se consiguieron records como el de las 67 victorias consecutivas. Son vivencias que no olvidaré jamás, además de convivir con un grupo humano maravilloso. Tampoco olvidaré nunca a Talant Dujshebaev, al cual pude conocer íntimamente, aprendiendo de él, un fenómeno como deportista y persona. Le tendré siempre en mi recuerdo particular porque he vivido una época maravillosa junto a él. Fueron seis años en los que aprendí muchísimo del balonmano y también de la vida porque lo que él me contaba de sus vivencias y lo que he vivido junto a él me ha hecho enriquecerme también humanamente.

Me fui del Atleti porque veía cosas que no me gustaban, ya no me divertía

El peor momento fue sin duda cuando tuve que decir adiós. El 1 de marzo de hace dos años tuve que irme con el BM. Atlético de Madrid en marcha. Fue la peor decisión, me costó mucho pensarlo. Cuando llegué a Ciudad Real, me preguntaron cuánto tiempo pensaba quedarme y yo dije que mientras me divirtiera y me dejara el presidente. Años después, en Madrid la situación era muy complicada. El día a día era muy complicado: malos rollos y cabreos que daba la propia crisis. No me divertía y además lo que hace la crisis es que ayuda a que hagamos cosas que normalmente no haríamos y a mí eso no me gustaba. Veía cosas que no me gustaban y como llegué me fui. Hablé con el presidente y abandoné porque estaba vacío, cansado y agotado. Fue una desgracia que después no se pudiera conseguir la continuidad del equipo. El día que se cerró el club yo me encontraba en Dinamarca viendo el Europeo de balonmano playa y fue un día malo. A pesar de que ya no estaba en el club, era muy amigo de mis amigos, seguía al equipo y lo sentí por los jugadores, el entrenador y el presidente, que tuvo que tomar una decisión difícil. Fue la peor situación que esperaba no haber vivido nunca desde que llegué al cargo.

P: Ahora que ha pasado el tiempo y las aguas están más calmadas, ¿fue una buena decisión trasladar el BM. Ciudad Real en vez de confeccionar un equipo más modesto?

El BM. Atlético de Madrid desapareció porque el club no olvidó Ciudad Real

R: Esa duda la tendremos siempre. No se puede decir que hubiera sido mejor cuando no se ha vivido la situación. La decisión de Domingo de continuar fuera de Ciudad Real se dirigía a mantener el compromiso con jugadores y entrenador. Había unos compromisos firmados que si bajabas el presupuesto no se iban a poder cumplir y cuando surgió  la posibilidad del Atlético de Madrid, pensamos que con su marca iba a ser más fácil. Simplemente la esponsorización del club madrileño ya daba 1.200.000 euros, cosa que en Ciudad Real no fuimos capaces de conseguir. Era un dinero importante que se ahorraba el presidente de poner. En Ciudad Real el club ya estaba agotado, no teníamos apoyos y todo dependía del bolsillo del presidente. Pienso, pasado el tiempo, que quizás lo más bonito hubiera sido acabar allí, cerrando un ciclo. Quedar así en la historia. La travesía de los dos años posteriores hacia la salvación económica no me gustó mucho, y ahora tengo que pensar que quizás el motivo es que no supimos hacerlo bien, fuimos los responsables. Otra cosa que yo siempre he pensado es que el equipo llegó a Madrid sin olvidar Ciudad Real. La mentalidad era el BM. Ciudad Real. Los cambios de mentalidad y estructura que se tenían que haber realizado no se pudieron o no se supieron hacer porque todos teníamos la mente en Ciudad Real. No sé si hubiera sido mejor bajar el presupuesto allí, pero se quisieron mantener los acuerdos. Posteriormente, en Madrid se quiso hacer pero ya se estaban acabando los compromisos con ciertos jugadores y se estaban intentando acomodar en otros equipos. En el momento de desaparecer con un presupuesto de tres millones había un equipo muy bonito con todos los jugadores fichados, pero el embargo de Hacienda fue la puntilla. Hubo que poner el punto y final. Tengo la frustración de no haberlo conseguido, es el poso amargo que me queda, de no haberlo sabido hacer bien.

P: ¿Es muy distinto el balonmano por dentro a como se ve desde fuera?

En vez de ser valorada, la Selección molesta a los clubes

R: Por dentro es muy diferente. Como periodista no llegas a conocer exactamente los entresijos del balonmano. Ahora tengo una visión totalmente diferente. Los periodistas nos equivocamos al enjuiciar una situación, porque las vemos desde fuera, damos una opinión sesgada. Sin embargo, hay una cosa que no me ha gustado en absoluto conocer desde dentro, y es que no se trabaja para el balonmano global y por eso estamos donde estamos aparte de la crisis. Cada club mira por sí mismo y nadie se quiere sacrificar y menos ahora que la situación es complicada y bastante se hace para subsistir individualmente. Pero cuando las vacas eran gordas tampoco se hacía, y esto es una de las claves que hay que tener en cuenta a la hora de enjuiciar por qué se ha llegado a esta situación. La Selección Española molesta más a los clubes que se valora, y pocas veces se la ha apoyado. Cuando jugamos contra Alemania el partido de clasificación para el Europeo, Alemania había movido la jornada de Liga ese fin de semana para jugar un amistoso con Suiza porque sabían que era un partido importante. Lo prepararon concienzudamente y nosotros solo tuvimos dos entrenamientos. Lo normal es que perdamos. Si queremos que el balonmano suba necesitamos remar todos en la misma dirección y no en direcciones opuestas, porque si vamos como ahora, tardaremos mucho en salir a flote y asomar la cabeza.

P: ¿Ha cambiado mucho el balonmano desde que comenzó a retransmitirlo hasta la actualidad?

R: Ha cambiado mucho. Cuando yo llegué, el balonmano se jugaba casi andando. Ahora los jugadores son más atletas, corpulentos, duros... Las transiciones se han hecho mucho más rápidas quizá por los pequeños cambios de reglas y el espectáculo de cara al aficionado es mucho mayor. Ahora se valora más el mayor número de goles, pero prefiero un partido corto de goles con defensas contundentes que consigan el éxito. Pienso que el balonmano nace de la defensa. Además, nuestro balonmano ha ido a más, ha crecido. Ahora estamos exportando entrenadores, conceptos técnicos y tácticos que son la pura esencia del balonmano español que ya se dejan ver en otros países. También hay jugadores importantísimos de nuestro país que están fuera cogiendo muchísima más experiencia y eso es importante para cuando juegan con la Selección.

P: ¿Cuál ha sido el jugador que más le ha impresionado?

R: Qué difícil. Ha habido muchos. Cecilio Alonso fue de los primeros que conocí y aquella generación me impresionó. Después, tengo que citar a Veselin Vujovic. Era un hombre maravilloso, elegante y con una visión periférica extraordinaria, quizás el mejor en ese aspecto. También genios tremendos como Ivano Balic, Jackson Richardson o el propio Dujshebaev. Magnus Wislander también ha sido un hombre que me ha maravillado. No quiero olvidarme del que yo denominé 'el Artista', porque Juanín García fue un fenómeno. He admirado mucho a Rolando Uríos, un hombre al que quizás no se le ha valorado al final de su carrera como ha merecido. Ha sido el mejor en la línea de seis metros de la historia de este deporte. Me olvido de muchos seguro. Además, tengo grandes amigos como Alberto Entrerríos, Íker Romero, 'Jota' Hombrados o David Barrufet. Jugadores que han marcado épocas, han sido ídolos y que ahora que llegan sus retiradas no se sabe aprovechar el momento de su adiós como hacen otros países. El balonmano español no puede permitirse el lujo de dejar que estos hombres fuera de la pista no sigan ofreciendo sus experiencias en cualquier otro cargo. Abren puertas y atraen a público, y eso nos cuesta reconocerlo. Pasamos de ese tema y perdemos oportunidades.

P: El Barcelona acaba de conseguir su séptimo título de la temporada. Salvando las distancias, ¿qué equipo fue mejor: el 'Dream Team' de Valero Rivera, el BM. Ciudad Real de Talant Dujshebaev o el Barça de 'Pasqui'?

El mérito que tiene 'Pasqui' es mantener la intensidad mental de sus jugadores sabiendo estos que van a ganar todos los partidos

R: Desgraciadamente no se pudieron enfrentar. Son distintas épocas. El 'Dream Team' tuvo su momento. Había menos extranjeros. Valero Rivera hizo un equipo acorde a su forma de ver el balonmano, como hizo después con España o Catar. Fue un equipo imbatible que marcó una época. El Ciudad Real de Talant Dujshebaev es otro de los equipos gloriosos de nuestro deporte. Juntó 18 superclases a cada cual mejor, todos internacionales, que bordaron el balonmano y marcaron un dominio absoluto. Lo viví directamente y me llegaba a asustar, porque pensaba que no tenía límite, pero todo acaba. Ahora está el conjunto de 'Pasqui', una plantilla espectacular en un momento extraordinario, pero siempre tendrá ese sambenito de que la ASOBAL no es lo que era, y al que lo diga no le falta razón, porque en las competiciones nacionales no hay color. El mérito que tiene 'Pasqui' es mantener la intensidad mental de sus jugadores sabiendo estos que van a ganar todos esos partidos -competición internacional aparte-. No sé cuál ha sido el mejor, son épocas distintas, situaciones totalmente opuestas, pero cada uno tiene su mérito.

P: Por último, ¿cómo ve el futuro de la Liga ASOBAL?

La ASOBAL nunca llegará al nivel de excelencia que hemos conocido

R: A corto plazo lo veo complicado. La Liga ASOBAL llegó a caer a unas profundidades tremendas, con un déficit importante por la mala gestión. La crisis de los clubes ha influido negativamente en el nivel de la Liga, y ASOBAL son los clubes, no es un ente distinto. La recuperación es a largo plazo. Hay que tener paciencia. Puede tardar 10 años o más. Además, pienso que nunca se llegará al nivel de excelencia que hemos conocido, de rivalizar con la liga alemana. Salir de este embrollo es muy difícil, son momentos complicados. Los sponsors quieren un retorno que no se les puede dar, tenemos dificultad para que nos televisen partidos y los presupuestos pequeñísimos dificultan la contratación de buenos jugadores y con ello el buen espectáculo. Hay igualdad, pero menos calidad. Nos quejaremos de que de TDP no nos retransmite, de que Naturhouse tiene problemas para jugar la Champions porque no encuentra una televisión que le apoye, pero las cadenas no están por la labor ante un producto que no es espectacular. A los que nos gusta esto lo vemos fenomenal, pero hay que pensar en quien viene a poner dinero. Sé que vamos a trabajar desde la base. El Granollers ha demostrado que es capaz de plantar cara al Barça, el Naturhouse tiene un buen equipo que ofrece buenos partidos... están subiendo equipos y las economías se van saneando. Hay que trabajar duro y con paciencia.

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